Noticias de hoy
A la espera de que se aplique una ley nacional, buscan detectar a los niños con altas capacidades de todo el país
La Asociación Altas Capacidades Argentina ofrece capacitación a otros profesionales y docentes para atender a niños y adolescentes que pudieran formar parte de ese grupo, que cuenta con “capacidades excepcionales” en una o más áreas. En Río Negro un proyecto de ley busca acoplarse a la normativa nacional y atender a estas familias en la región.
Un comportamiento fuera de lo común dentro del aula puede ser un indicativo para descubrir a un alumno con altas capacidades, una condición ya reconocida en la Ley Nacional de Educación pero que no es atendida en la gran mayoría de las provincias argentinas. Este 25 de junio un puñado de familias se reunió en algunas plazas del interior para visibilizar esta situación y establecer el Día Nacional de las Altas Capacidades, Talentos y Superdotación. La intención fue concientizar y visibilizar estos casos de personas con una capacidad excepcional para desenvolverse en una o más áreas del desarrollo.
Si bien la temática es parcialmente conocida por gran parte de la población, en la Argentina poco se avanzó en el acompañamiento a niños y familias que pudieran estar dentro de esa categoría. Tanto en películas como en series extranjeras se fue haciendo cada vez más común algún personaje con talento sobresaliente, al punto de robarse el protagonismo, pero aun así el tema pareciera no despertar el interés necesario para potenciar los casos reales.
En diálogo con Bariloche2000 la presidenta de la Asociación Altas Capacidades Argentina (AAAC), y especialista en atención temprana del desarrollo infantil, Laura Diz definió esa condición como una neurodiversidad que, si bien no fue contemplada dentro de los diagnósticos de salud en nuestro país, es reconocida en el área de Educación.
“La alta capacidad es una manera distinta de aprender, de pensar y de sentir”, menciona la especialista al intentar establecer una definición que permita conocer cómo son los niños, adolescentes y adultos que tienen “capacidades excepcionales” en una o varias áreas del desarrollo cognitivo. Sin embargo Diz aclara que esa capacidad destacable se aplica a una determinada función y no a la persona. Se trata de una habilidad “superior a los esperable para la edad, por lo tanto no comparamos con otros sino entre ellos mismos con su edad cronológica”, explica.
Las altas capacidades se encuentran presentes en el 15% de la población (dotación 2% y talento 13%)
A pesar de las definiciones tan marcadas, poder dar con un integrante de este selecto grupo requiere de un proceso. Por lo general se busca una evaluación con un psicólogo, un psicopedagogo o un profesional especializado en desarrollo aunque la titular de la AAAC explica que la detección podría realizarse por medio de la escuela tal como lo menciona el artículo 93 de la Ley Nacional de Educación (26.206).
“Como esto no sucede, porque no hay formación docente, las familias tienen que ir a buscar un profesional”, explicó Diz acerca del primero de los escollos a superar porque además en el país son pocos los profesionales especializados en altas capacidades y es por eso que se corre el riesgo de tener un diagnóstico erróneo. “Cuando un niño o un adulto no son detectados, o son mal diagnosticados, sufren consecuencias debido al tipo de atención que se les brinda, el tipo de terapia que puedan necesitar y hasta la medicación”, mencionó.
A esta altura no sería extraño comenzar a preguntarse si no se estuvo cerca de uno de estos niños sin darse cuenta. Es por eso que Diz menciona que el primero de los síntomas que suelen ver los padres es una gran memoria o una capacidad de razonamiento muy profunda ya que puede observarse cómo una pregunta los lleva a otra “y terminan haciendo cuestionamientos filosóficos acerca de la vida, la muerte, qué hay más allá del cielo o dónde estaban ellos antes de estar en la panza de su mamá”.
La licenciada en Ciencias de la Familia detalló que, por lo general, se observa en ellos una emoción muy profunda al punto que pueden angustiarse fácilmente con problemas sociales como la muerte, la guerra o el maltrato animal. También se los nota sensibles a la mirada del otro o al vínculo que tienen con sus maestros. Incluso se conoce de casos que llegan al punto de sentir malestar para evitar asistir a la escuela al día siguiente para evitar repetir esos escenarios.
La asociación
La AAAC fue fundada en 2018 con el objetivo de capacitar, informar y difundir la temática para lograr que se atienda a las necesidades educativas de esa población. Dar a conocer su trabajo es la principal herramienta con la que cuentan para llegar a las familias que pudieran tener alguna consulta. “Cuando un pediatra no sabe del tema, un neurólogo o un docente, la difusión es fundamental”, dice acerca de la necesidad de poder dar a conocer el trabajo que se realiza.
El 93 % de los niños, niñas y adolescentes encuestados no reciben atención a sus necesidades educativas específicas.
Es que ante una situación semejante el acompañamiento resulta fundamental. En la actualidad es el servicio de neuropsicología infantil de la Universidad de Córdoba es el que se encarga, de manera gratuita, de las evaluaciones de los casos posibles. Allí se analizan áreas de desarrollo, motricidad, habilidad, memoria, lingüística, creatividad, concentración, emocionalidad y sociabilización. Las pruebas se hacen por medio de tests estandarizados y juegos.
La ONG también ofrece talleres para padres y este año se incorporaron talleres virtuales para niños y adolescentes. Luego las familias se encuentran y organizan a través de grupos de redes sociales para seguir en contacto.
Los casos detectados
Hasta el momento, del total de consultas que la universidad recibe desde todo el país solo el 15% logra ser encuadrado entre las personas con altas capacidades. En mayor proporción se encuentran en Buenos Aires, Jujuy y Tucumán. El motivo es bastante sencillo, la falta de profesionales en el interior del país y la aplicación del artículo 93 en esas provincias.
El caso más emblemático es el de la provincia de Jujuy que hace más de 25 años que atiende a niños con altas capacidades. “Es una provincia pionera, tiene la mayor cantidad de casos porque los detecta el Estado”, destacó Diz. Luego siguió Tucumán que también incorporó un área estatal y está en constante comunicación con la otra provincia.
La profesional dijo que ante un caso detectado se hace un abordaje integral ya que debe ser acompañada desde lo emocional y lo social. “Se busca implementar las mejores maneras para que pueda acceder a los contenidos escolares”, subrayó.
Para la Asociación lo ideal es que estos niños se mantengan en la misma aula a la que asistían. “Creemos que esto no tiene que ser elitista”, confió acerca de los beneficios de la diversidad y la posibilidad de aprender de los otros.
En el plano educativo se intenta evadir la repetición para no aburrirlos, poniéndolos a pensar un poco más en lugar de darles más trabajo, enseñándoles métodos de estudio para evitar que se salteen el “paso a paso” del aprendizaje ante la velocidad de procesamiento que suelen tener.
En ese marco es que habitualmente surgen dudas en los padres. La mayoría de ellos empiezan a verse como personas con altas capacidades al reconocer en ellos mismos algunas señales que muestran sus hijos. “Algunos deciden evaluarse y otros simplemente no, les alcanza con saber que las características de sus hijos son compartidas con ellos”, agregó.
En Río Negro
En la Legislatura provincial un proyecto de ley (325/2023) busca ofrecer un marco regulatorio para la detección y el abordaje de niños y adolescentes con altas capacidades. La iniciativa es del legislador Juan Martín (JxC), con el apoyo de la AAAC, pero aún se encuentra en tratamiento en comisiones. En caso de ser aprobado obligará a crear un programa provincial de educación para ser aplicado en los niveles inicial, primario y secundario.
Aun así Diz insiste en el retraso de las provincias en cumplir con la Ley Nacional de Educación “más allá de lo que cada provincia pueda decir” en su propio proyecto. Según analizó, la falta de conocimiento de lo que son las altas capacidades hace suponer que estos chicos no necesitan nada porque aprenden solos “pero nos encontramos con muchas cuestiones psicosomáticas: que se descomponen, tienen gastritis, dolores de cabeza constantes, la escuela se genera angustia”.
La titular de la ONG contó que en los casos relevados algunos chicos solo asisten a la escuela porque están a gusto con sus amigos a pesar de que no les interesa aquello que se les enseña, no por falta de interés en los temas sino por el método pedagógico aplicado.
*Para más información se puede escribir a info@altascapacidades.org.ar
Agenda Cultural
Guía Gourmet
Turismo

Inicio