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El crecimiento sostenido de la avispa carnívora Vespula germanica encendió la preocupación sanitaria en Bariloche, San Martín de los Andes y Villa La Angostura. Vecinos y turistas reportaron un aumento de picaduras en las últimas semanas y especialistas advierten que el riesgo se incrementa hacia marzo, en coincidencia con la mayor actividad al aire libre.
La temporada de verano volvió a poner en foco la expansión de la llamada “chaqueta amarilla”, una especie invasora que se instaló en la Patagonia a fines de la década del setenta. Originaria de Europa, Asia y el norte de África, encontró en la región condiciones ambientales favorables para su reproducción.
Se caracteriza por su patrón amarillo y negro y por construir nidos subterráneos que pueden alcanzar el tamaño de una pelota de fútbol. La ausencia de avispas sociales nativas y de depredadores naturales facilitó la proliferación de especies exóticas como Vespula germanica, Vespula vulgaris y Polistes dominula, lo que derivó en una alta densidad de individuos, especialmente hacia el final del verano.
El riesgo sanitario aumenta cuando disminuye la disponibilidad de proteínas en el ambiente y las avispas se ven atraídas por alimentos humanos, bebidas azucaradas y residuos orgánicos. A diferencia de las abejas, pueden picar varias veces, ya que su aguijón está conectado a una glándula venenosa reutilizable.
Las reacciones más frecuentes incluyen dolor intenso, inflamación y ardor. En personas alérgicas, la picadura puede desencadenar anafilaxia, una reacción grave que requiere atención médica inmediata.
El tema cobró mayor visibilidad tras el testimonio de Valentina a un medio nacional, una joven de 28 años que sufrió una picadura en la cabeza mientras acampaba en el Lago Villarino. Según relató, sintió “como un fuego” que le bajaba por la cara y minutos después presentó ronchas, vómitos e hinchazón en los ojos, lo que obligó a recibir asistencia médica.
Especialistas recomiendan evitar comer al aire libre en zonas con alta presencia de avispas, no utilizar perfumes intensos ni ropa de colores llamativos, extremar precauciones en sectores con basura o restos orgánicos y revisar el suelo antes de sentarse o recostarse, ya que los nidos suelen estar ocultos bajo tierra.
Durante estos meses se difundió el uso de trampas caseras con carne y agua jabonosa. Si bien pueden disminuir la cantidad de ejemplares en circulación, no eliminan los nidos ni erradican la plaga.
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