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Bariloche, sábado 31, enero 2026
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Ayudar después de la muerte: se redujo la oposición familiar para la donación de órganos

 Un reporte que difundió el INCUCAI, a partir de un relevamiento que se llevó adelante en todo el país, reveló que la tasa de interrupciones de procesos de donación por oposición familiar que antes se ubicaba en torno al 40% a nivel nacional se redujo al 10%. El dato también fue comprobado en el Hospital Zonal donde trabaja un equipo de procuración de órganos y tejidos.

El jefe de Terapia Intensiva, Germán Santamaría, es quien encabeza ese equipo de tareas y reconoce, en base a los datos que obtuvo el organismo nacional, que fue la Ley Justina la que permitió modificar varias cuestiones desde el punto de vista de la donación. En primer lugar destacó la apertura a la difusión de la temática ya que la norma establece que todos los ciudadanos, salvo que hubieran declarado lo contrario, son donantes.

El médico explicó que anteriormente se consideraba “donante presunto” a la persona que no había expresado su voluntad en vida, pero se pedía un testimonio de “última voluntad” a su familia. Esa situación era la que hacía posible una alta tasa negativa pero lo vinculó a la situación propia del duelo por la partida del ser querido.

“Cuando uno daba ese informe por ahí la pareja estaba a favor pero por ahí otro integrante de la familia decía que no y se armaban momentos tensos”, recordó antes de resaltar que la Ley Justina terminó por quitar esa responsabilidad en un momento difícil.

En diálogo con Radio Seis, Santamaría detalló que parte de su tarea es explicar cuando existe la posibilidad de que una persona pueda ser donante. “Hablamos de esto para que acompañen el proceso de donación”, confió respecto a la importancia de que no sea una ley que solo obligue a la concreción de un acto sino más bien una oportunidad de reflexión.

“Los legisladores pensaron en el bien común y dijeron, ‘si no dijiste que no, vamos a ayudar al resto de las personas que están lista de espera’”, acerca de la búsqueda de una acción por la positiva y no por el costado punitivo de una ley.

Pero también confía que aún hay un porcentaje de familiares que se inclinan por la negativa y deben iniciar un proceso para demostrar que la persona fallecida también se había expresado en contra. Sin embargo comentó que “esos son los menos, por eso bajó el porcentaje” al que hace referencia el INCUCAI.

En Bariloche

Santamaría lidera un equipo de procuración de órganos y tejidos que mantiene una alta estadística de ablación de tejidos corneanos, bajando a “casi cero” la lista de espera para córneas. Según destacó este equipo se encuentra consolidado luego de dos años y mantiene “buenos resultados” de acuerdo a su misión.

“Siempre que hay una muerte también hay esperanzas para el resto”, entendió para luego reconocer que todavía se busca la creación de una unidad de procuración que les permita tener personal dedicado completamente a los operativos de donación y que, aseguró, ayudaría a aumentar la cantidad de donantes “abarcando mucho más allá del hospital”.

El profesional reconoció que en ocasiones la temática puede ser “chocante” pero consideró que no está mal hablar porque ayuda al duelo y respetar la decisión del ser querido quien pudo decidir hasta el último momento. “Saber que esa persona que querían sigue ayudando es inmenso porque es ayudar después de la muerte”, concluyó.


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