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Bariloche, domingo 01, marzo 2026
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Bariloche sigue la meta de un turismo sustentable para 2025

 Bariloche tiene una matriz productiva compleja: tras décadas de estar volcado fundamentalmente al turismo, se hicieron grandes avances para diversificar las ramas de desarrollo volcándose también a la ciencia, la tecnología y la industria. Pero dejar de lado el turismo como bien productivo estratégico para la ciudad sería miope, y por eso también se impulsan esfuerzos para que el desarrollo turístico siga una planificación orientada a la sustentabilidad y la sostenibilidad económica a largo plazo.

La palabra “estrategia” es la clave, pues define ordenar relevamientos, diagnósticos y eventualmente acciones para llegar a una meta con éxito. Cuando en 2016 el intendente Gustavo Gennuso presentó el proyecto del Plan Estratégico de Turismo, lo hizo convocando a un trabajo multidisciplinario junto a cámaras, gremios, analistas y académicos. ¿Por qué? Porque este tipo de trabajo demanda diversidad de enfoques: desde el estudio y la teoría hasta factores específicos que a veces sólo conocen quienes tienen “los pies en el barro”.

El primer paso del Plan fue proponerse un plazo -2025- e inmediatamente conformar un primer equipo de trabajo que incluyó a los diversos sectores de incidencia en el desarrollo turístico de la ciudad y la región: el Emprotur, el Ministerio de Turismo de Río Negro, la Cámara de Turismo Zona Andina y la Cámara de Comercio e Industria de Bariloche, con la coordinación de la Secretaría de Turismo del Municipio.

Tras los primeros avances, la convocatoria empezó a ampliarse, y a recoger a través de encuestas las voces y miradas de un amplio abanico de actores del sector: operadores, guías, empresarios, hoteleros, comerciantes, periodistas, gestores. De allí surgieron no sólo propuestas y datos reveladores, sino una concepción sobre la identidad turística de Bariloche.

Luego, el enfoque se abrió aún más: el germen del Plan Estratégico empezó a presentarse ante el Consejo de Planeamiento Estratégico, el Concejo Municipal, legisladores provinciales, Parques Nacionales, áreas de Patrimonio Histórico, la CAME, la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica (AEHG) y gremios. Para 2017, además, se formalizó a través de un convenio la participación de un actor clave: la Universidad Nacional de Río Negro, que cristalizó su asesoría técnica poniendo a disposición al equipo del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Territorio, Economía y Sociedad (CIETES).

La UNRN y la Secretaría de Turismo municipal volcaron el esfuerzo de sus especialistas en distintas áreas: sociología, estadística, marketing, economía y cadenas de valor, infraestructura y financiamiento, patrimonio histórico y cultural, para elaborar el diagnóstico de situación.

Las bases del Plan

El trabajo fue guiado por un objetivo de máxima: lograr una visión unificada e integral desde lo social, lo económico, lo ambiental, la infraestructura, la sustentabilidad, la calidad de servicios y la identidad cultural de Bariloche como destino.

Las primeras estadísticas relevadas, volcadas en el informe que la UNRN y la Secretaría de Turismo presentaron a mediados de 2018, confirman en números precisos algunas concepciones ya en formación. San Carlos de Bariloche es el tercer destino turístico de Argentina. Y como tal, gran parte de su fuerza de trabajo está volcada al sector en empleo directo e indirecto. Si sube la cantidad de turistas, si se elevan las estadías medias, si se incrementa el gasto promedio diario de cada uno de esos turistas, esto tiene un impacto inmediato en la generación de más empleo genuino en la ciudad, tanto temporario como permanente.

Ese primer informe -que puede encontrarse online-, profundiza en indicadores, encuestas y escenarios, y delínea las primeras acciones operativas para cumplir varios objetivos estratégicos de cara a un desarrollo turístico sustentable. Se trata de posibles medidas orientadas a mejorar la tasa de ocupación hotelera por estratos y zonas, desestacionalizar la demanda, diversificar la oferta de servicios y adecuarlos a los distintos segmentos de mercado, mejorar la calidad de los servicios brindados con relaciones calidad-precio competitivas, explotar nuevos nichos, conseguir una mayor integración regional y con países vecinos; y convertir a Bariloche en nodo central del turismo en la Patagonia.

Hay propuestas de mediano y de largo plazo, y en todas subyace también un objetivo que excede al desarrollo turístico pero que es vital para que el turismo sea sostenible en el tiempo: lograr una ciudad más sustentable en todos los aspectos. Para esto, en el informe de 2018 se mencionan como necesarias obras que hoy se están concretando, algo ralentizadas por la pandemia pero a paso firme: la ampliación del acceso al gas natural, las redes cloacales, la energía, los planes de Desarrollo Urbano Ambiental para cada zona de la ciudad, la zonificación urbana de cara a la conservación ambiental, la transformación del sistema de transporte público, la conectividad vial y de telecomunicaciones.

Si bien con 2020 y la emergencia sanitaria hubo una pausa inevitable en las fases de trabajo posteriores, las tareas nunca se frenaron del todo y ahora se están retomando con mayor ímpetu, sobre todo sabiendo que el Plan Estratégico de Turismo será más necesario que nunca para reconstruir al sector turístico barilochense después de su mayor.


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