identificarme


Click aquí para registrarte
¿Olvidaste tu clave?

Bariloche, lunes 26, enero 2026
   │  » Ver pronóstico

Noticias de hoy

Cambio climático: 1.5 grados, un número que parece insignificante pero que tiene una importancia enorme

 Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el cambio climático se refiere a los cambios a largo plazo de las temperaturas y los patrones climáticos. Estos cambios pueden ser naturales, debido a variaciones en la actividad solar o erupciones volcánicas grandes.

Pero por lo general estas variaciones naturales toman miles de años en causar un cambio de tan solo un grado en nuestro planeta, por lo cual la vida y la naturaleza apenas lo llegan a notar y se adaptan con facilidad.

Sin embargo, desde el siglo XIX, las actividades humanas han sido el principal motor del cambio climático, debido principalmente a la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas. y la perdida de nuestros ecosistemas naturales que solían ser los responsables de absorber estos gases.

“En 2023, el ser humano causó un aumento de aproximadamente 1.2 grados, lo que llevó a inundaciones, sequias, ciclones y tormentas eléctricas nunca antes vistas. ¡Y esto es solo con 1.2 grados más! Entonces, si alcanzamos 1.5, es verdad que el planeta todavía sería vivible, pero las cosas dejarán de ser tan cómodas y estaríamos en un estado de riesgo constante”, aseguró a ANB, Iñaki Maiztegui, consultor ambiental.

En el 2015 todos los países firmaron el acuerdo de París que dice que todos los gobiernos van a desarrollar esfuerzos para limitar el aumento de temperatura a más de 2 grados y hacer todo lo posible para no pasarse de 1.5, pero para logar esto, “las emisiones primero tienen que alcanzar un cero neto y hoy en día están aumentando cuando debería estar decreciendo lo más rápido posible”.

“Ahí están las promesas de los políticos. Hasta ahora venían tomándose su tiempo porque estábamos en 1.2, pero este año nos cayó el fenómeno de El Niño que oscila entre 3 y 7 años y lo que hace es aumentar la temperatura del océano Pacífico que antes absorbía el calor ahora lo libera”, agregó.

En 2023 y 2024, por culpa de los efectos del fenómeno El Niño en el Pacífico vamos a experimentar un adelanto en cómo sería vivir en un mundo de 1.5 grados más. “Esperamos que esto dure solo durante el período de El Niño y volvamos a la “normalidad” una vez que este ciclo se termine, pero, probablemente, el planeta va a haber sufrido grandes cambios. Nunca antes fue tan urgente actuar para reducir nuestras emisiones”, expresó Iñaki.

Ya en el 2018, el informe especial del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) sobre el calentamiento global de 1.5 grados advirtió que si dejábamos que el planeta se calentara más de 1.5 grados por encima de los niveles preindustriales tendría grave consecuencias para nuestra sociedad y que con 2 grados la cosa se volvería muchísimo peor.

Los impactos que vemos hoy son solo una muestra de lo que se podía volverse normal si la temperatura sigue aumentando. Cuando se llegue a 1.5 grados, al menos 14% de las personas en el mundo se van a ver expuestas a temperaturas extremas, como sequías y olas de calor constantes y si se llega a 2 grados estas situaciones afectarán a casi el 40% de la población.

Muchas de estas personas ya se reconocen como “refugiados climáticos”, es decir, se van de países donde las condiciones de vida ya no son aptas a los países más desarrollados a buscar mejores oportunidades de vida.

Los animales y las plantas se van a seguir extinguiendo, solo que más rápido que hoy. Con 1.5 grados, se perdería el 4% de los animales, 8% de las plantas y 6% de los insectos y, con dos grados más, se pierde el doble o más.

La producción de comida también se va a ver impactada. Con 1.5, se van a perder, al menos 3% de los cultivos cada año y con 2 grados se podría perder casi un 10% de los cultivos globales. Con un calentamiento de dos grados vamos a perder el 5% de toda la producción de maíz y, además, se podría perder entre un 7 y un 10% de todo el ganado que vive en los pastizales.

El rendimiento de los cultivos de cereales, como el arroz, maíz y trigo, se van a reducir muchísimo más en un planeta con dos grados más que en uno de 1.5, especialmente en todo el hemisferio sur que cuenta con menos recursos y, por eso, es más vulnerable a los cambios climáticos.

Los océanos también se van a ver afectados, sobre todo, las mega estructuras naturales que conocemos como arrecifes de corales. Ya con 1.5 grados vamos a perder entre el 70 y el 90% de los corales y, con 2 grados, desaparecen por completo. Y, mientras el océano se vuelve más acídico, también desaparece todo lo que tenga un caparazón, por eso también desaparecen los caracoles y los moluscos que filtran el agua de océano.

Y el Ártico también está en peligro de desaparecer. “Con 1.5 grados podría llegar a perder todo su hielo marino durante parte del verano cada 100 años, dejando a gran parte del océano expuesto al sol. Pero, a 2 grados, tendríamos asegurado que veríamos el ártico sin hielo durante todo el verano, al menos, una vez cada diez años o menos”, aseguró el consultor.

A veces hablamos con si por debajo de 1.5 estuviera todo bien y como si por arriba de ese número el mundo entero se desmoronara. Pero el planeta no funciona así. Ya todo se salió de control: miles de personas viven vidas inestables hoy gracias al cambio climático. La intensidad de las tormentas, la frecuencia de los incendios y la ferocidad de las lluvias están afectando a millones de personas que pierden sus hogares y cosechas y tienen que migrar o adaptarse a peores condiciones.

Y esto es solo con 1.2 grados más. Así que, pasarnos de 1.5, no quiere decir que es el fin del mundo, simplemente quiere decir que nunca antes fue tan importante empezar a reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, que vienen principalmente de la quema de los combustibles fósiles.

¿Cómo afecta este número en Bariloche?

Según lo que explicó Iñaki, desde hace tiempo, Bariloche comienza a tener temporadas de invierno “súper raros”, ya que pasan meses enteros sin que caiga un copo de nieve y, de repente, en septiembre caen 40 milímetros de nieve en una noche. “Si bien está buenísimo para extender la temporada, la realidad es que es una ciudad que no tiene una infraestructura para sostener esto, sumado a que la gente ya planificó sus vacaciones para venir el invierno, que es cuando se pueden realizar deportes en la nieve”, aseguró.

Y agregó, “antes nevaba y esa nieve se mantenía en los picos de las montañas durante todo el verano. En cambio, ahora la nieve desaparece de ahí arriba de un día para el otro. Eso hace que los arroyos, ríos y lagos colapsen y aumenten la erosión de la infraestructura que los rodea, lo que puede generar derrumbes y deslices de tierras”.

Todo tiene que ver con todo y toda está conectado. “El agua que cae de las montañas acá en Bariloche, fluye por ríos que llegan a Buenos Aires. Por lo que, esta gran cantidad de agua fluyendo perjudica a agricultores que están entre Bariloche y la costa argentina, ya que no esperan esas cantidades de aguas que llegan a sus campos”, remarcó Iñaki.

Otra de las consecuencias que van a sufrir los barilochenses con este cambio es la aparición de especies invasoras como los mosquitos. “Con el límite de frío, antes los mosquitos solo llegaban hasta cierta altura limitados por el frío, sin embargo, ahora alcanzan temperaturas más altas, por lo que se van a terminar apoderando de la montaña y va a ser imposible caminar por ellas, sumado a la existencia de tábanos que hoy por hoy casi no te dejan permanecer un rato quieto en los senderos”, indicó.

La flora autóctona también sufre las consecuencias de este calentamiento global. “Al no tener las estaciones de frío y calor bien marcadas, las flores brotan cuando tienen el clima a favor, sin embargo, de un día para otro aparece el frío y las plantas no están preparadas para eso y corren el riesgo de desaparecer el año que viene porque todas florecen cuando son polinizadas, pero sin los polinizadores no pueden producir la semilla”.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Iñaki sostiene que, si bien ya no hay vuelta atrás, aún se pueden hacer cosas para que esto no siga avanzando. Una de ellas es regular la quema de combustibles fósiles. “No digo que hay que frenar todos y dejarlos de usar, lo que digo es que hay que dejarlo de usar como comodín cuando, muchas veces hay otras alternativas para producir energía renovable”, aseguró.

También otra de las opciones que cuenta, es aumentar el reciclaje de aparatos electrónicos como computadoras, teléfonos celulares, auriculares, entre otros como forma de reemplazo de la utilización de la minería que explota todo lo que encuentra por delante. “Tampoco digo que hay que volver a vivir en la época de las cavernas y dejar de usar petróleo porque necesitamos paneles solares, por ejemplo”, remarcó.

Y agregó, “el cambio climático y los impactos es algo que está acá y que estamos viviendo. Aquellos que aún no lo sienten es porque están muy bien económicamente y puede pagar un aire acondicionado o el aumento constante de los alimentos. Si bien el poder adquisitivo que uno tenga infiere en cómo afecta el cambio climático porque sirve para preparase, pero eso no quiere decir que las personas sean inmunes”.

Iñaki insiste en que esto que está sucediendo no es culpa de las personas que habitamos el planeta, sino que el problema lo están causando 100 empresas de Estados Unidos, China y la Unión Europea que son las que emiten gases invernaderos a gran escala.

“En este sentido, lo que se debería hacer es cobrar un impuesto mayor a los grandes generadores de carbón y que la gente deje de pagar impuestos por usar el auto, ya que son ellos quienes no quieren usar las nuevas tecnologías para reducir estas emisiones porque siempre van a bregar por sus ganancias”, afirmó.

“Lo que hay que tener en mente es el interés de la gente y no de ese 10% que está causando el problema. Pero para que ese 10% cambie, tenemos que cambiar nosotros reduciendo la comprar de productos y servicios que se generen usando estos combustibles”, expresó.

Por lo tanto, la responsabilidad del cambio es de todos, “para poder seguir creciendo como sociedad sin que lleguemos a colapsar. Para ello, necesitamos 10 años de ponernos las pilas y hacer las cosas bien”, sostuvo.

Y, ¿cómo sería el mundo si llegamos a 2 grados? “Los últimos informes dicen que cómo venimos estamos encaminados a un mundo de 3 grados más y, esas consecuencias, sí que no me animo ni a describirlas”, concluyó Iñaki. (ANB)


Arriba