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Noticias de hoy

Carta abierta de un poblador de El Manso sobre el incendio en lago Martin y Steffen

 Escribe Martín Pérez Coll, quien describe al detalle aquello que transitaron los pobladores durante los días en los que el fuego se acercó peligrosamente a las zonas de viviendas. El rol del Estado y el reclamo para que se mejore la organización de tareas frente a los desastres. El texto completo.

El 7 de Diciembre de 2021 comenzó sobre el margen sur del Lago Martin un incendio natural provocado por la caída de un rayo. Hubo personal capacitado trabajando en el área y dos grandes lluvias entre el 7 y el 21, pero el fuego no fue controlado. Desde entonces, la prioridad de quienes residimos en la zona fue contener la pasada del fuego evitando que entrara al ejido del valle del río Manso.

El 21/12 el fuego ya coronaba el cerro Santa Elena poniendo en riesgo las poblaciones de Río Villegas y El Manso en toda su extensión. Comienzan a caer pavesas y se activan las alarmas por posibles nuevos focos.

Con la amenaza del fuego a pocos kilómetros y en un marco de vacío y ausencia institucionales, comienza de manera espontánea la organización popular.

El 23 de Diciembre, viejos pobladores junto a nuevas generaciones y todas las personas que llegaron nos zambullimos en el bosque a desmalezar, construir cortafuegos de varios kilómetros de extensión para que el personal especializado pudiera trabajar si el fuego llegaba, ensanchar caminos, despejar los sectores de tendido eléctrico, preparar reservorios de agua, gestionar y organizar la alimentación de todas las personas, censar las particularidades de vecinos y vecinas aledaños, visibilizar públicamente y a hacer todas las tareas preventivas en nuestras casas y comunidades. Además, de atender nuestras familias, los campos, animales, huertas y trabajos.

El fuego avanzaba, pero el mundo seguía girando.

Durante más de 15 días el pueblo asistido con las donaciones de todo el país, cocinó y distribuyó comida en viandas a todas las personas que trabajamos voluntariamente en la zona, y también, a los empleados del Estado.

Acá en el campo se dice que donde come uno, comen dos...

Agradezco a todas las personas que nos ayudaron con insumos, donaciones, presencia y gestión.

No se recibieron insumos, ni comida, ni donaciones por parte de los Estados Provincial, ni Nacional.

El instinto de supervivencia fue tan grande que no importaron esas cosas que a veces parecen distanciarnos. Frente a la amenaza, el pueblo busca preservar el todo; no hay tiempo ni energía para pequeñeces.

Una pueblada cordillerana me enseñó que si nos enfocamos en el bien común, podemos literalmente mover montañas.

Hoy pienso que es necesario diagramar salvoconductos que nos permitan prever como accionar localmente en éste tipo de situaciones para que instituciones y poblaciones puedan cooperar consensuadamente. Tal vez, generar espacios de intercambio, de organización mutua, abiertos a todas las personas que quieran participar en un marco democrático y horizontal.

Es imperante que la unión de la población tenga su reflejo en el plano institucional y que quién cobra un sueldo y elige la función pública democrática y en representación de las poblaciones, ejerza y vele por la vida de sus semejantes.

La incapacidad en la gestión de ésta situación desde el primer día, tiene también como saldo negativo el deterioro físico y psico - emocional de toda la población involucrada, y ésto también merece atención y contención.

Como poblador pedí en reiteradas oportunidades que se realizaran tareas de prevención, mantenimiento y proyección; consta en actas.

Por parte de la autoridad política nunca hubo siquiera respuesta.

Nací en Patagonia y vivo en la cordillera, sé que éste tipo de incendios son frecuentes y que merecen previa atención. Las negligencias cometidas durante el marco del incendio fueron graves y deberán ser observadas por quién corresponda en su debido proceso.

El riesgo de un siniestro como el sucedido sigue presente mientras haya bosque, sequía, desinformación y falta de organización.

Toda ésta experiencia es un gran aprendizaje y también una posibilidad para sentar las bases hacia esa organización.

La lluvia que comenzó el 31/12 ha ayudado a controlar los focos, pero aún no están extintos.

Al 4 de Enero el incendio, que ya arrasó con más de 6.000 hectáreas de bosques nativos en los lagos Martin, Steffen y Río Villegas; aún no está controlado.

Hemos naturalizado que para montar un show mediático en busca de dinero enterrado en la meseta Patagónica haya máquinas del Estado disponibles en un instante, pero para hacer un cortafuegos de emergencia y usar LA maquina de la comuna (porque probablemente solo haya una) hay que mandar notas en papel (plena era digital) para que las eleven vaya uno a saber dónde, y entonces tal vez alguien de ese no se dónde los autorice a mover el camión... Y para entonces, el fuego ya nos pasó por encima. Ahí un ejemplo de burocracia jerárquica obsoleta.

El Estado y sus instituciones sostienen esa organización verticalista y se jactan de defender derechos y hacer cumplir obligaciones... Pero cuando pueden aprovecharse de la organización comunitaria y la buena voluntad popular, lo hacen.

Ejemplos muchos, acá va uno: Ante la acción voluntaria (vamos de voluntarios por que falta personal oficial y capacitado, no por que tenemos ganas de salvar la inoperancia institucional), Defensa Civil accedió a otorgar seguros personales para que las y los voluntarios estemos cubiertos al realizar tareas en el sector; tardaron 28 días en tener esa idea. Adiviná... Los seguros, todavía no fueron dados de alta.

Y como dice el dicho: Hecha la ley, hecha la trampa... Al 4/1 el número de profesionales pagos disminuyó, solo hay 5 agentes del SPLIF trabajando en la línea de fuego en Río Villegas junto a un equipo de vecins voluntarios sin seguro, sin equipo, y claro, sin remuneración.

Y si, es voluntariado, y si el Estado está ausente y nivelando para abajo, y si, lamentablemente es como suele suceder.

Ojalá, sea tiempo que algunas cosas cambien y que quienes tienen la responsabilidad y la posibilidad política, de una vez por todas prioricen la vida de las poblaciones en vez de los intereses empresariales y personales.

Hoy 4/1 el fuego sigue activo y la población, a merced de un grupo de personas que aún con las brazas ardiendo ya anunciaron con bombos y platillos la apertura del corredor turístico y el arranque de temporada...

De corazón grande y como siempre, la postergada Patagonia en llamas; les da la bienvenida.


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