Noticias de hoy
Por Mariela Méndez* y Gonzalo Contino
Ante la extensión del aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto por el Gobierno nacional por la propagación del COVID-19, las escuelas, estudiantes y familias barilochenses se encontraron frente a nuevos desafíos a la hora de la continuidad escolar. Desde el uso de la tecnología, el acceso a la conectividad hasta nuevos formatos de comunicación y, para las escuelas, surgió la necesidad de tener una mirada integral sobre lo que sucede en los hogares de sus estudiantes.
La rutina familiar, los estados de ánimo, la incertidumbre actual y la forma de interactuar entre los y las niños, niñas y jóvenes cambió su sentido. Los chicos y chicas ya no tienen un punto de encuentro como lo era la escuela para socializar y están, a diferencia de lo que sucedía anteriormente, la mayor cantidad del tiempo junto a sus familias.
El interior de los hogares y la convivencia experimentaron, en mayor o menor medida, el impacto de la cuarentena. Hoy habitar un hogar está atravesado por preocupaciones, momentos de disfrute y obligaciones escolares, domésticas y laborales. En este contexto los y las jóvenes buscan la forma de continuar con sus modos de vida de interacción con otros.
Sobre cómo están viviendo los y las jóvenes este momento de aislamiento, el licenciado en Psicología Sergio Giménez (M.P. 851) contó a ANB que “en la adolescencia lo más importante es pertenecer a un grupo o a una comunidad. Hoy dentro de todo lo que pueda significar eso y los riesgos que implica, los chicos se siguen comunicando entre ellos. Los medios virtuales vienen a generar mucha comunicación y sabemos que tienen sus comunicaciones por internet. Pero es cierto también que el aislamiento tiene sus complicaciones, a veces no alcanzan los mensajes de internet, vos querés encontrarte con la otra persona”.
También recomendó “permitirnos expresar los sentimientos y aumentar la cantidad de canales en los que los puedo expresar. Permitirme cantar, bailar, escribir y hacer muchas actividades que permitan la manifestación de emociones. Las emociones se manifiestan de un montón de formas, cuantas más formas tenga yo hay menos opciones de que esas emociones queden embotadas adentro mío” sostuvo Giménez.
La escuela y las rutinas de cuarentena
Nuestras rutinas se vieron trastocadas por el aislamiento y situaciones que vivíamos a diario como encontrarnos en un trabajo o la escuela no suceden. Los y las estudiantes dejaron de pasar esas horas dentro de una institución creada para enseñarles a tener que aprender en sus casas. Estos cambios en la práctica pueden provocar ciertos desórdenes en los horarios, estados de ánimo y en las actitudes que tienen en general.
Al respecto Giménez afirmó que “cuando estoy muy desorganizado en mi adentro tengo que organizarme. Ahí aparece la agenda, el itinerario y algunos horarios. Cuando estoy internamente muy desordenado y el exterior también es cada vez más complejo. Entonces, hay que tener las cuestiones externas lo más ordenadas posibles: un horario bueno de dormir, un horario de levantarse, de trabajar, de leer, etc.”.
Esta organización de rutina es distinta en cada familia, así como también el acompañamiento que puede brindar el entorno a los y las estudiantes. Cristina Barrera es madre de un estudiante de una escuela secundaria técnica de la ciudad. Además, al ser trabajadora esencial, debe continuar con su rutina laboral fuera de casa.
“Nosotros estamos trabajando porque tenemos un almacén. Nos levantamos todos juntos, desayunamos y nos vamos a trabajar, mientras que nuestro hijo se queda en casa y comienza con las tareas. Él cumple los mismos horarios que tenía en la escuela. Cuando llegamos a la tarde merendamos todos juntos y hacemos actividades familiares: jugamos a las cartas, a los dados, vemos una peli, etc. Comemos temprano. Nos han cambiado la vida familiar…por suerte” contó.
En el marco de estas nuevas rutinas ¿Cómo viven la educación virtual los y las estudiantes? Fausto es presidente del Centro de Estudiantes de la ESRN Nº37 y nos contó que “Desde la escuela crearon un blog donde suben las tareas y compartieron los mails de los docentes para realizar consultas”.
Trayendo a Giménez cuando mencionaba la necesidad de continuar con la comunicación y el vínculo de manera virtual, se consultó a Fausto para saber de qué manera sostienen esos vínculos: “La red social que más usamos es Instagram, ahí tenemos contacto con más de la mitad del colegio. Es donde más nos comunicamos, hacemos preguntas, encuestas para que se relacionen más con el perfil (con la cuenta de Instagram)”. El estudiante destacó que es necesario para reforzar estos vínculos el contacto con otros Centros de Estudiantes, ya sea a través de la Federación de Estudiantes Secundarios (FES) o articulando con escuelas que se encuentran dentro del mismo territorio como lo es por ejemplo, la ESRN Nº138.
La escuela y su contexto social
La situación de aislamiento además de cambiar la rutina exacerbó situaciones de vulnerabilidad en algunos sectores tanto en lo personal como en lo socio económico; y esto atravesó los vínculos intrafamiliares, sobre todo en lo que refiere a la niñez y adolescencia. “Hay situaciones más delicadas que tienen que ver con la vulneración de derechos y de asistencia social de algunas familias por carencias. Cuando ocurre alguna situación del ámbito privado, se comunican con nosotros docentes o directivos y tomamos las medidas necesarias para preservar los derechos. Habilitamos los medios para que alguien con la autoridad suficiente aborde esa situación sea una demanda, una presentación, una exclusión del hogar en los casos más graves, una medida precautoria” señaló el psicólogo Sergio Giménez.
Sobre este tema el trabajador social Fernando Pichunleo (Matrícula 815) expresó “La política del Estado debe ser de asistencia integral, no únicamente un módulo de alimentos sino todo lo que requiera esa familia que el adolescente o el niño es parte. Eso debe incluir políticas de asistencia a la salud, alimentos o habitacionales. Teniendo en cuenta que la población de nuestra ciudad se dedica en gran parte al turismo, se avecinan tiempos difíciles. Las instituciones del Estado tenemos que pensar que características tiene este presente y qué va a pasar en el futuro”.
“En el presente estamos hablando de aquellos chicos que están conectados, que generan un ida y vuelta con los profesores, preceptores y Equipo Directivo y aquellos que no están. De alguna manera es lo mismo que pasaba antes de la pandemia, había un porcentaje de estudiantes que estaba dentro del aula pero estaba sin “conexión” y un porcentaje menor que sí estaba “conectado”. ¿Qué hacer para que el que está “conectado” siga “conectado”? y ¿Qué hacer para el que no tenga conexión se conecte? Para esto el Estado debe cumplir su rol de contener, debe generar políticas de asistencia. No vulnerar los derechos de quienes no tienen conexión, brindársela” destacó Pichunleo, quien forma parte el Equipo Técnico de Apoyo Pedagógico (ETAP) en escuelas secundarias e iniciales.
Además, sostuvo que “es un momento oportuno porque no estamos obligados con el calendario escolar, de avanzar con los temas, entregar notas, etc. Es el momento en el que el único objetivo primordial debe ser el vínculo, llegar al otro, saber cómo está, saber qué le gusta. Hay que promover vínculos positivos entre los adolescentes y el día que se vuelva a la escuela el vínculo va a ser otro. Hay que deconstruir diferentes formas para vincularse con los adolescentes…quizás debería romperse la asimetría y promoverse que los estudiantes sean los propios protagonistas de este proceso”, reflexionó el trabajador social Pichunleo.
Agenda Cultural
Guía Gourmet
Turismo

Inicio