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En 2016, la creación de la Dirección de Seguridad Ciudadana, daba el puntapié inicial para la instalación de cámaras de videovigilancia en Bariloche. Hasta ese momento, había seis domos en la ciudad, pero el número creció exponencialmente en los últimos años.
Si bien al principio, muchos barrios y vecinos mostraron reticencia a la instalación de cámaras de videovigilancia, con el paso del tiempo, incluso se recaudó dinero desde juntas vecinales para que se coloquen domos en algunas calles principales en distintos puntos de Bariloche.
A pesar del crecimiento, el titular de la Dirección, Raúl Quinteros, remarcó que “hay que desmitificar que hay miles de cámaras, porque hoy apenas pasamos las cien”. En este sentido, señaló que los costos de cada domo son muy altos y también hay dificultad con la compra de algunos materiales y elementos necesarios para cada unidad.
“Muchas veces la gente piensa que hay cámaras por todos lados, especialmente cuando ocurren delitos, pero esto no es así”, sostuvo y añadió que además de que el número no supera las 110 y que “la mayoría de los hechos no ocurren cerca de las cámaras”.
Casi a diario, en el Centro de Monitoreo ubicado en Vicealmirante O’connor, llegan vecinos que sufrieron un robo en su vivienda o vehículo o a quienes les chocaron el automóvil sin dejar datos. “Esto pasa todo el tiempo”, agregó Quinteros.
Lo cierto es que desde la Dirección de Seguridad Ciudadana hay pasos a seguir y protocolos que cumplir. “Los vecinos se quejan, pero nosotros solo podemos entregar las imágenes a la Fiscalía cuando lo solicitan luego de una denuncia penal”, explicó.
“Si nosotros, como parte del Estado, le diéramos a los vecinos las imágenes de cada evento por el que reclaman, podrían viralizarse, culpar a personas que no tuvieron implicancia en el hecho, o mucho peor, hacer justicia por mano propia, lo que generaría graves problemas sin olvidar las complicaciones legales que nos ocasionaría”, añadió.
De todas maneras, según lo que detalló Quinteros, desde el Centro de Monitoreo “vemos cientos de eventos por día, y muchos de ellos, la mayoría quizás, no trascienden en los medios ni en las redes sociales”.
Con esto, el hombre se refirió a muchas búsquedas de personas que se ausentan del hogar, delitos en la vía pública o hechos puntuales de los que son testigos los empleados de lugar que cumplen turnos rotativos las 24 horas, los 365 días del año.
“El Centro de Monitoreo funciona en constante comunicación con juntas vecinales y la Policía”, contó Quinteros y añadió que, en caso de visualizar un evento que así lo requiera, se da intervención a la institución policial, a bomberos voluntarios o al organismo que haga falta. “Trabajamos con un protocolo municipal que establece qué activar dependiendo cada situación”, indicó.
“En los últimos años, hemos aportado muchísimas imágenes que fueron fundamentales para algunas investigaciones”, indicó Quinteros. Esto ocurrió, por ejemplo, con el caso de Lucas Caro, el joven atropellado en la avenida Bustillo por Matías Vázquez, quien se dio a la fuga inmediatamente, pero fue detenido pocas horas después.
Según relató Quinteros, a pesar de que las primeras críticas apuntaban a la falta de imágenes, fue gracias a las cámaras ubicadas en el oeste que se pudo determinar a qué vehículo correspondían los plásticos que quedaron en el lugar donde el adolescente de 17 años perdió la vida.
Algo similar ocurrió con el femicidio de Valeria Coppa, que conmocionó no solo a la ciudad, sino al país entero. La mujer fue asesinada en la puerta de la iglesia Catedral, por Mariano Cordi, su ex pareja, quien llegó al lugar e impunemente, le disparó en la cabeza con un arma casera a plena luz del día.
Con las cámaras de seguridad de los alrededores, “identificamos rápidamente al vehículo en el que se dio a la fuga”, añadió Quinteros y aclaró que “son hechos muy sensibles, no se pueden difundir ni dar a conocer”.
Pero además de poder captar imágenes que sean de utilidad a la hora de una investigación judicial o una denuncia penal, desde la instalación de cámaras en distintas áreas de la ciudad, notaron que “en cercanías a donde están ubicadas las cámaras, bajaron los delitos".
Para Quinteros, las cámaras cumplen con un doble papel, ya que además de aportar información, también persuaden para que no se cometan, aunque también, desde un tiempo a esta parte, el Centro de Monitoreo también presta funciones para conocer el estado de calles, sistematizar los semáforos o dar aviso en casos de accidentes, incendios o distintos episodios en la vía pública.
“Incluso en ocasiones, hemos controlado el horario del transporte urbano de pasajeros”, ejemplificó el titular del área y añadió que “en casos cuando hubo reiteradas quejas porque determinado colectivo no pasaba a la hora estipulada, chequeamos con las cámaras la frecuencia real”.
El material de las cámaras de videovigilancia se guarda solo durante 90 días como máximo, debido a la ley de Protección de Datos. “Únicamente se guardan las que fueron requeridas por la Justicia en caso de que haya problemas con las copias de seguridad remitidas”, detalló.
Las cámaras instaladas varían su alcance dependiendo la zona en la que se encuentran. De esto también depende, la altura del domo y cómo realizar la instalación, “no es lo mismo una cámara en el Alto, donde no hay edificios altos y se puede ver a mucha distancia, que en Mitre que, si ponemos el domo muy alto, nos tapan los edificios”, sostuvo.
Este año, está prevista la instalación de dos cámaras más en el oeste, otras tres en zona céntrica y otras dos en la zona este. “Nuestro presupuesto anual de 2022 ya está destinado a un hidroelevador y a la modernización del Centro de Monitoreo”, explicó Quinteros.
El nuevo equipamiento ya se puede ver en la sala donde trabajan los empleados del sector. Quinteros se enorgulleció en remarcar que la Dirección de Seguridad Ciudadana es la que tiene más altos estándares de requisitos para ingresar.
La cantidad de gente trabajando en el lugar, varía de acuerdo al día y el horario. Para esto se realizan estudios de planificación, ya que hay horarios que requieren más ojos ante las pantallas que muestran las distintas calles barilochenses.
El trabajo está organizado de manera tal, que los trabajadores puedan tener determinados minutos de descanso por hora, pero nunca quedan las pantallas sin nadie que las observe. Desde el Centro de Monitoreo además, participan activamente en grupos de Juntas Vecinales donde se suelen dar avisos que ponen en alerta determinadas cámaras en sectores puntuales.
“Calculamos que debería haber unas 200 cámaras para poder cubrir la ciudad prácticamente en su totalidad. A eso apuntaremos en un futuro cercano”, finalizó Quinteros.
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