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Cómo impacta la falta de alquileres en la decisión de estudiar en Bariloche
En los últimos años, Bariloche se convirtió en un polo educativo, con una amplia oferta académica de instituciones públicas y también privadas. Esto la hacía ser uno de los lugares elegidos por miles de jóvenes que venían de otros puntos del país con la intención de estudiar aquí, pero la crisis habitacional, cada vez pone en mayor duda la elección estudiantil.
La falta de alquileres permanentes no es nueva ni exclusiva de Bariloche, aunque se acentúa con mayor fuerza debido a la posibilidad de alquilar al turismo, que se convierte en una transacción más conveniente económicamente para los propietarios.
Los alquileres permanentes que hay son pocos y caros. La mayoría además, solicita requisitos que para muchos, son incumplibles, y si para una persona que trabaja y cobra un salario la situación se complica, repercute el doble en los jóvenes que llegan con la intención de estudiar y tienen que ser solventados por sus familias desde otros puntos de la provincia o el país.
“Muchos de nuestros estudiantes vienen de otros lugares, algunos cercanos y otros más alejados, por las características de nuestras carreras”, señaló a ANB Marcelo Alonso, decano de la sede barilochense de la Universidad Nacional del Comahue.
La institución, conocida como el CRUB (Centro Regional Universitario Bariloche) ofrece carreras que son buscadas por jóvenes de todo el país, como el Profesorado en Educación Física con orientación en montaña, Acuicultura, o Biología.
Pero desde un tiempo a esta parte, fundamentalmente luego de la pandemia, la crisis habitacional que parecía afectar a los residentes que querían cambiar de vivienda, también golpeó fuerte al sector estudiantil.
“Es una problemática para nosotros como institución porque impide que muchos estudiantes puedan estudiar aquí y hace que opten por otras alternativas en sus lugares de residencia o en los peores casos, que no sigan adelante con sus proyectos de vida como estudiantes”, consideró Alonso.
Si bien no son datos fáciles de cuantificar, sí se nota en las consultas y aunque en los últimos años, en la UNCo Bariloche se registró una baja en la matrícula, Alonso remarcó que no se puede asignar a una sola problemática ya que es “multicausal”.
“Con la pandemia hubo un problema muy grande y además, la crisis económica hace que muchos jóvenes tengan que buscar trabajo en lugar de poder estudiar o que no puedan mudarse a otra ciudad para hacerlo”, sostuvo.
Alonso, además, consideró que “la oferta de educación pública en Bariloche es muy importante y esto afecta a todas las instituciones hermanas”.
Para los estudiantes que llegan de otros lugares, existe la posibilidad de acceder a una residencia universitaria de la UNCo, aunque solo hay capacidad para 28 personas. Además, el sistema funciona en casas del IPPV dispersas en distintos barrios, lo que también dificulta a veces la vida estudiantil.
Sobre esto, Alonso indicó que “nuestro proyecto es construir una residencia en nuestro campus y devolver esas casas institucionales ya que también hacen falta para las familias de Bariloche”, aunque por el momento, el ajuste en los presupuestos universitarios lo hace más un sueño a futuro que una idea cercana.
En junio de 2022, el CRUB inauguró su propio gimnasio que le permitió facilitar el dictado de algunas materias para las cuales los estudiantes tenían que movilizarse en distintos puntos de la ciudad. El objetivo sería, en el mismo predio donde funciona la universidad y que está próximo al gimnasio, construir la residencia en un futuro. De esta manera, la vida académica se centralizaría en un mismo lugar.
Pero por el momento, solo hay 28 lugares disponibles en la residencia universitaria y una ciudad en la que la oferta de alquileres permanentes es prácticamente nula. “Muchas de las consultas que se hacen en la etapa de preinscripción, quedan allí debido a que las familias comienzan a buscar lugares para alquilar y son casi inexistentes o muy costosos y se hace imposible sostenerlo”, señaló.
En la misma línea, Mariano Costa, secretario de Docencia de la Sede Andina de la Universidad Nacional de Río Negro, indicó que la problemática fue expresada directamente por los estudiantes tiempo atrás. El primer lugar donde se sintió la crisis habitacional fue en El Bolsón, donde se dictan algunas carreras de la sede.
“Allí tenemos por ejemplo, la carrera de Agroecología que es única en el país, por lo que vienen estudiantes de todas partes”, señaló Costa y agregó que en El Bolsón, entre un 40 y un 50% de la matrícula estudiantil, es de afuera.
En Bariloche, el porcentaje varía con un 20% aproximadamente de chicos y chicas de otros lugares de la provincia o la región que estudian en la UNRN.
Si bien la problemática no afectó a la matrícula, que este año es una de las más importantes en los años que lleva la UNRN, sí se percibe en la permanencia de los estudiantes en las carreras. “Se registra una caída mayor. A los chicos les cuesta sostenerse”, manifestó Costa.
“Nuestros cursos de ingreso son virtuales y se realizan en febrero. Los estudiantes pueden realizarlo desde cualquier punto, pero en marzo, cuando comienzan las cursadas, se visualizan índices de deserción más grandes”, sostuvo Costa.
La situación no solo afecta a los estudiantes, si no también, al sector de trabajadores que apuestan por Bariloche. “Nos pasó con muchas personas de otros lugares de Río Negro que ganaban convocatorias para puestos laborales pero no pueden sostener el pago de alquiler y se vuelven a sus lugares de vida renunciando al trabajo”, relató.
Tanto desde la UNRN como desde la UNCo, manifestaron que la problemática fue abordada con los gobiernos, ya sea provincial o municipal, para intentar buscar una solución ya que no sólo se afecta el derecho a estudiar, si no que los efectos también se ven reflejados luego en la baja de mano de obra profesional.
“Hay una ley aprobada que permitiría trabajar con adultos mayores o familias con el “nido vacío” que disponen de habitaciones, para que se pueda hacer alguna articulación y que convivan con estudiantes universitarios. Se está trabajando porque no es fácil. Es necesario que una instancia gubernamental coordine y controle”, señaló Costa.
Algo similar planteó Alonso, quien indicó que tras haber mantenido diálogo con la Municipalidad, se habló en la misma línea. “Pensamos en construir un registro de ciudadanos que alquilen al menos una habitación en su casa porque quizás sirve para estudiantes ya que pueden resultar más económicas o fáciles de gestionar”, sostuvo.
De todas maneras, a mitad del año académico, las posibles soluciones o parches en el problema, no parecen cercanas y quizás, con esperanzas, se podrían implementar recién para el ciclo 2024.
Mientras tanto, la crisis habitacional sigue en boca de funcionarios y candidatos a la intendencia que proponen caminos para intentar mejorar una situación que afecta a miles de personas que se enfrentan a la posibilidad de no tener dónde vivir.
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