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Construcción: Se agrava la crisis y proponen un protocolo sanitario para volver al trabajo

La paralización de las obras en la ciudad preocupa a obreros, profesionales y empresarios por igual. El contexto pandémico hace que miles de trabajadores aguarden en sus casas a que se supere la situación pero, tras las recientes medidas del Ministerio de Salud, los pocos exceptuados vinculados a la obra pública también sienten la escasez de recursos.

Es así que, desde hace algunas semanas, las empresas de la construcción, los proveedores de insumos, el sindicato de obreros (Uocra) y hasta los Colegios de Arquitectos, Ingenieros y Agrimensores, se unieron para ofrecer una alternativa al gobierno y así reactivar los trabajos para descomprimir a uno de los sectores que motorizan la economía de la ciudad.

En una nota dirigida a la gobernadora Arabela Carreras se detalla que los obreros se encuentran en una situación “insostenible” y advirtieron que, tras la pandemia, se avecina una segunda emergencia que será social.

Ante este panorama se propuso la implementación de un protocolo sanitario acordado por todo el sector de la construcción y que ya cuenta con el visto bueno del municipio. En el mismo se contempla el traslado de los empleados en distintos tipos de vehículos, controles en el ingreso a la obra, métodos de higiene durante la jornada y hasta la desinfección de los uniformes al finalizar.

En el documento, al que tuvo acceso B2000, se pide flexibilizar la cuarentena para una actividad que, estiman, será el “único motor viable” para recuperar la economía local “teniendo en cuenta el tiempo que tardará en volver nuestra principal fuente de ingreso que es el turismo”.
Los obreros

El nerviosismo crece entre los afiliados a la delegación regional de la Unión Obrera de la Construcción (Uocra). El secretario General, Nicanor Espinoza, confió que el efecto de la cuarentena agravó la crisis que vivían a partir de los altos índices de desocupación, que ya se registraban a comienzos de año, y la inminente veda invernal que frena cualquier obra por varios meses.

La presión que ejercieron los propios obreros hizo que todas las partes involucradas se reúnan para encontrar una salida. Lo hicieron a través de teleconferencias que llevaron a la confección del borrador de un protocolo sanitario en el que tampoco se descarta el uso de cabinas sanitizantes.

“Es desesperante el tema de los desocupados”, dijo acerca del amplio número de familias que no cuentan con ingresos económicos desde hace tres semanas. A ellos se suman los pocos que fueron ocupados por obras públicas que ahora permanecen paralizadas y cuya situación se extendería hasta el 4 de mayo.

Espinoza detalló que son más de 2.000 los trabajadores registrados en obras particulares que a la fecha están desocupados y que unos 1.400, que se desempeñan en obras del gobierno, ahora comparten el mismo panorama.

“El día a día de la entrada de plata no se puede hacer y un módulo de comida no es más que un paliativo”, comentó acerca de la asistencia del municipio, a quien le reclamó una mejor distribución de la ayuda para el abastecimiento de las familias que suelen ser numerosas.

Ni siquiera los aportes del gobierno nacional resultan suficientes en un contexto inflacionario. Es que aquellos que lograron cobrar el fondo de desempleo vieron diluir esa ayuda, tanto como los pocos que lograron calificar para el reciente bono de 10.000 pesos.
El impacto en las empresas

Entre las firmas que acompañan el pedido se encuentra la de Arrieta Construcciones. Su titular, el exministro de Obras Públicas de Río Negro, Julio Arrieta, explicó que los profesionales, incluidos monotributistas sociales e independientes, que se dedican a la tarea comprenden la situación sanitaria de la ciudad pero señaló que llegó el momento de “adaptarnos a la realidad de convivir con esta pandemia”.

Arrieta explicó que la intención es compartir el protocolo de trabajo con las autoridades y que cada parte se responsabilice en hacer que se cumpla. “Estamos de acuerdo que tenemos que priorizar la vida, pero allí también interviene el tema trabajo”, confió antes de resaltar que la actividad, incluidos los comercios que proveen de materiales, suma poco más del 50% del movimiento económico local con la consecuente repercusión en las arcas estatales.

El arquitecto despejó cualquier trasfondo político y comentó que este pedido busca generar un aporte a las medidas existentes para demostrar si, como comunidad, estamos preparados para asumir el compromiso. “No somos responsables de la pandemia, pero proponemos un método de trabajo”, entendió acerca de la oportunidad de apaciguar los resultados previsibles de lo que podría suceder en una comunidad sin recursos.


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