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Bariloche, martes 03, marzo 2026
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Desarrollan un sistema para controlar la cadena de frío de las vacunas en Bariloche

 Se desarrolla en Bariloche un sistema de conservación de temperatura con la finalidad de mantener el alerta en cuanto a un posible corte de la cadena de frío en el almacenamiento en heladeras de las vacunas.

La Fundación INVAP desarrolló junto con jóvenes de la Fundación San José Obrero un proyecto para que los centros de salud de Bariloche tengan cómo controlar dicha cadena de frío que necesariamente deben tener las vacunas.

“Si la cadena de frío se rompe las vacunas deben ser desechadas” señaló Erio Schweickardt, integrante del equipo ejecutivo de la Fundación INVAP, quien trabaja en proyectos y vinculación tecnológica.

El especialista aclaró que “hoy es una problemática bastante frecuente, donde se tiene una heladera para las vacunas, que estén sujetas, por ejemplo en los fines de semana a posibles cortes de luz en el momento que no hay nadie. Entonces cuando vuelve el personal el día lunes, ante la menor duda de que se perdió la cadena de frío se tiene que desechar el lote completo de aquello que había en la heladera. Así se pierde un montón de dinero, además que se perjudican un montón de personas que no reciben las vacunas. Es un doble daño”.

El emprendedor sostuvo a través de El Cordillerano Radio (93.7) que “esa es la problemática que nos planteó el director de uno de los Centros de Salud y entonces empezamos a diseñar un equipo de lo más sencillo. Hoy en día se puede hacer como asistencia al personal de salud, para que sepa qué se debe hacer ante un corte de luz, por la pérdida de la cadena de frío o lo que sea. Esa es la situación”.

Hay lugares que son más vulnerables o donde hay más cortes de luz y, más gente reticente a ponerse la vacuna. Un montón de factores que llevan a una desigualdad”, al respecto mencionó que “hay un problema de recursos no disponibles cuando se tiene que desechar un lote completo de vacunas, porque luego hay que volver a pedirlo, y además de un problema de plata, son vacunas que se pierden”.

Explicó Schweickardt que “es un equipo sencillo basado en electrónica, muy de hobby, es lo más confiable. No es un equipo crítico, no es un equipo de uso médico, es equivalente a un termómetro que tienen los Centro de Salud. Se coloca en el interior de las heladeras vigilando la temperatura” y agregó que “avisa cuando hay cortes de luz a través del celular o cuando la temperatura de la heladera está fuera de los rangos razonables y además registra permanentemente las temperaturas del aparato de refrigeración y de los ambientes que uno quiera medir”.

Consultado sobre si el equipo brinda toda la información en forma continuada, refirió que “uno puede tener toda la información diaria, se registran cuántos y por cuánto tiempo se cortó la luz, por ejemplo. Eso ya ha pasado y no se desecharon las vacunas porque no se llegó a un momento crítico. Además el equipo responde mensajes, uno le puede preguntar '¿cómo está la heladera?' y el equipo responde en cualquier momento”.

También el ejecutivo indicó que “es electrónica de tipo hobbista, compramos módulos que se consiguen fácilmente en Argentina y los integramos en un equipo”.

Sobre la integración con los chicos del San José Obrero, sostuvo que “hubo todo un plan de desarrollo para este año, con apoyo del Rotary Club, de la Municipalidad, el FABLAB, pero la pandemia nos hizo fracasar, porque los colegios no abrieron. Cuando el San José Obrero abrió el taller de reparadores, que ya está orientado más a estos temas, entonces aprovechamos y empezamos a trabajar con ellos, para configurar los equipos, que es lo más difícil, cuáles son los rangos de temperaturas donde hay que emitir una alarma, un montón de cosas y la instalación, que es bastante sencilla, pero hay que tener cuidado”.

Ya para finalizar consideró que “con esto a los chicos les estamos dando un lugar de valor donde pueden hacer su aporte, donde pueden progresar y aprender para luego ser capaces de hacer más cosas. Acá hay todo para ganar, nada se pierde, además esto es muy gratificante, todo está realizado en base a colaboración, nadie cobró nada por construir esto”.

La suma de los materiales para la construcción de los equipos sale alrededor de 100 dólares y un equipo comercial en el mercado, lo más barato que se puede conseguir y que no tienen la misma prestación, está entre los 500 y 600 dólares.


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