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En los últimos años, gracias a la implementación de la Ley Justina, aumentó la donación de órganos y tejidos, pero aún hoy hay miles de personas que esperan una segunda oportunidad para poder vivir.
Según las cifras oficiales del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), actualmente, en Argentina, son más de 9.600 personas las que están a la espera de recibir órganos y tejidos para poder seguir viviendo.
En este sentido, el reporte refleja que desde enero a diciembre de 2022 se llevaron adelante, en total, 6.013 trasplantes. Y en lo que va de los seis días del 2023 se realizaron 72, entre tejidos y órganos. A su vez, 760 personas donaron el año pasado y 6 lo hicieron este año.
Dentro de esos 72 trasplantes que se realizaron en lo que va del año, 3 fueron llevados a cabo en la provincia de Río Negro: “podemos decir que se implantó con éxito el hígado y dos riñones, uno para cada paciente. Además, cuando se trata de riñones siempre tienen prioridades pacientes que son de la provincia donde se hace la procuración, es decir que están implantados en pacientes de Río Negro”, afirmó Germán Santamaría, coordinador hospitalario de procuración de órganos y tejidos del Hospital Zonal Bariloche que pertenece al CUCAI Río Negro.
“La donación que hicimos fue la primera del año en Río Negro y una de las primeras del país, ya que paralelamente hubo también en Corriente, en Mendoza y en Buenos Aires”, contó el profesional.
“El operativo de ablación comenzó el primero de enero a la noche y terminó la madrugada del 2”, cuenta Santamaría. Cabe recordar que el donante fue Galo, el joven de 29 años que murió luego de una semana de permanecer en terapia intensiva a raíz de un accidente ocurrido en la tarde de Navidad, cuando un conductor lo impactó de frente en el kilómetro 14.200 de la avenida Bustillo.
Un operativo de estas características moviliza a mucha gente y colaboran las personas que trabajan en quirófano, en laboratorio, en hemoterapia, camilleros y choferes, quienes cumplen un rol muy importante porque se encargan de ir a buscar al aeropuerto Teniente Candelaria a los profesionales que llegan a la ciudad para realizar la ablación hepática y después llevarlos de vuelta con los órganos donados. “Además del hígado y los dos riñones, también enviamos corazón para utilizar con válvulas cardíacas”, confirmó el coordinador.
En este sentido, Santamaría destacada una cosa muy importante y es que “la ablación renal se hizo con Paula Medina y Mariano Sobrero, cirujanos propios del Hospital Zonal Bariloche. Esto nos va a permitir hacer operativos propios sin depender de que vengan otros médicos cirujanos de otros lugares”.
El paso a paso de una ablación
Hace muchos años que el hospital Zonal Bariloche es donante, es decir, que cuando hay un potencial donante, un paciente que tiene una lesión cerebral irreversible podemos trabajar con el proceso de ablación de los órganos.
Más allá de eso es importante aclarar que “nosotros hacemos terapia intensiva, lo que queremos, como primer y única instancia, es salvar la vida de la persona pero hay veces que eso no se logra a pesar de todos los esfuerzos y la persona termina falleciendo bajo un criterio que no es común, que es muerte cerebral, es decir que ya no llega más sangre al cerebro y entonces deja de funcionar y eso es lo que nos hace personas”, relata el profesional.
La muerte es una sola pero hay dos formas de fallecer: la parada cardíaca es la más común. Se para el corazón y no circula más sangre; ésta no llega a los tejidos, uno de ellos el cerebro. Entonces cuando hay una lesión cerebral muy severa que hace que la presión del cerebro sea tan alta que no llegue más sangre, “lo que nosotros podemos hacer es mantener a los órganos funcionando, no con vida. Es decir, los pulmones con respirador, medicación para mantener el corazón funcionando, ayudando también al riñón, al hígado y al páncreas en forma artificial por un tiempo que puede ser dos o tres días como máximo, por eso los operativos tiene que ser rápidos”, informa Santamaría.
Una vez detectada la muerte cerebral se comienza con la búsqueda de datos para ver si esa persona expresó en vida su voluntad de ser donante. “Empezamos a pensar que no pudimos salvar a ese paciente, pero sí podemos hacerlo con aquellos que están en lista de espera para poder seguir viviendo”, cuenta.
Primero se habla con la familia. En Argentina existe la Ley Justina (27.447) Está la ley Justina que plantea que si no hay negativa expresa en vida de que no era donante, se considera a todos donantes. “Entonces, por eso, mayormente iniciamos el proceso de donación porque buscamos en sistemas digitales del INCUCAI si tiene registro de voluntad. Muchas veces dice que sí expresa y, pocas veces, figura que no. También sucede que la mayoría no expresa su voluntad”.
Finalmente se comienza con un operativo con Nación para ver cómo están los órganos y que INCUCAI centralice el tema de buscar en las listas de espera quiénes son los que tienen prioridad. Y, en cuestión renal se busca quienes son los más compatibles para evitar el rechazo del órgano después de implantado.
Parte muy importante de este proceso el acompañamiento de la familia del paciente que dona los órganos y/o tejidos ya que son quienes deben esperar unos días a que se le entregue el cuerpo para que puedan velarlo.
Reflexión
La donación de órganos y tejidos es un acto solidario que permite salvar o mejorar la calidad de vida de miles de personas. Sin embargo, históricamente, es un tema que está rodeado de mitos, de desinformación, desconocimiento o falsas creencias e inciden negativamente a la hora de expresar la voluntad con respecto a la donación.
En este sentido, hay dos creencias principales que están arraigadas. Por un lado, muchas veces se piensa que la ablación de los órganos se hace cuando la persona está viva, pero no resulta de esa manera ya que, como contó el doctor, se hace luego de producida la parada cardíaca o la muerte cerebral.
Y, por otro lado, se cree que los órganos son utilizados para venderse en el mercado negro como si se los considerara un bien material. Si bien esto sucede en algunas partes del mundo, en Argentina es totalmente ilegal realizar prácticas cómo esas.
“En el sistema sanitario mundial creemos que la donación es un acto de amor, un acto altruista porque uno dona en forma anónima y ayuda a otras personas a seguir viviendo. Así como podemos donar también podemos recibir. Es más fácil estar en una lista de espera que ser donante”, concluyó Santamaría.
Las personas interesadas en manifestar su voluntad de donar, pueden hacerlo ingresando en el siguiente enlace: www.argentina.gob.ar/manifestar-la-voluntad-hacia-la-donacion-de-organos-y-tejidos
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