Noticias de hoy
El frío y la crisis habitacional agravan la problemática de gente en situación de calle
La gente en situación de calle no es una problemática nueva ni mucho menos, única de Bariloche, pero lo cierto es que, en los últimos años, el número de personas que no tienen acceso a los derechos mínimos, creció notablemente en la ciudad en la que el invierno deja más al desnudo las necesidades que padecen.
Hace muchos años, la mayoría de las personas que no tenía dónde vivir, estaba compuesta por hombres, y gran parte de ellos, eran conocidos en la ciudad. Los llamados “changas” ocupaban algunas esquinas de la ciudad junto a sus perros y compañeros, pero en invierno, su situación se complicaba todavía más.
La muerte de uno de ellos, bajo un puente, en pleno invierno y acompañado solo por su perro, puso sobre la mesa la necesidad urgente de hacer algo. Así comenzó hace más de 15 años, el trabajo del Hogar Emaús, con la clara premisa de que ninguna persona se muera en la calle.
En el espacio, ubicado en Otto Goedecke al 1100, le dan techo y comida a unos 40 hombres, que cada tarde comienzan a llegar al edificio que en pandemia logró agrandarse y ahora también se encuentra con una ampliación en construcción.
“El invierno siempre es el momento de mayor concurrencia al hogar”, contó Juan Manuel Cristiani, parte del equipo de trabajo de Emaús y también, integrante del equipo del Centro de Prevención de Adicciones y de un grupo que trabaja con personas en situación de calle.
Pero no es solo el invierno cuando hay gente que no tiene dónde vivir y opta por refugiarse del frío o las inclemencias climáticas en algún recoveco, una galería, un cajero automático. “El tema no es nuevo, pero quizás, lo que pasa es que la gente está en lugares más visibles”, indicó Cristiani pero “nadie elige vivir en la calle”, remarcó.
Hace seis años también se creó un grupo para trabajar con la gente en situación de calle, aunque recién hace dos años se obtuvo mayor financiamiento para contar con recursos y un equipo profesional completo. Cristiani indicó que también acompañan a mucha gente en los procesos de acceso a la Salud, todo lo relacionado con los turnos médicos, trámites, medicamentos, entre otros.
En el hogar Emaús solo pueden pernoctar hombres, y si bien las reglas de convivencia son básicas, hay quienes no pueden cumplirlas, porque “pueden tener dificultades para vincularse con otros”, contó.
Además de los 35 o 40 hombres que duermen allí, hay otro grupo reducido que por cuestiones de salud principalmente, vive permanentemente en el hogar. Además, todos los mediodías otra veintena de hombres llega a recibir una vianda.
Si bien el invierno acentúa la falta de acceso a la vivienda o a derechos básicos, también la pandemia significó un antes y un después en la situación de muchas personas. “Es una población que va cambiando. Viene mucha gente de otros lugares con promesas de trabajo que no se concretan y quedan a la deriva”, señaló Cristiani.
Además, la crisis habitacional también afectó fuertemente. Ya nadie consigue alquiler y lo que antes podía ser gestionado a través el municipio como una ayuda para que alguien encuentre un techo, una habitación en la que dormir al menos, ahora ya es una misión imposible.
“Post pandemia quedó en evidencia la precariedad habitacional de la ciudad. Antes muchos resolvían la situación en el día a día, quedándose en una pensión, en un hostel, intercambiando el hospedaje por trabajo…ahora ya no existe eso”, manifestó el hombre.
En este sentido, además sostuvo que “vivir en situación de calle no son solo los que están en la calle y que podemos ver a diario”, sino que comprende un espectro mucho más amplio, que implica no tener acceso a cuestiones que en el día a día, las tenemos normalizadas.
Como ejemplo de esto, el grupo que trabaja con personas en situación de calle, instaló duchas en un tráiler ubicado en zona céntrica, donde la gente que no tiene dónde hacerlo, pueda bañarse. “Lo que la mayoría tenemos como algo cotidiano, y del ámbito privado, ellos no lo tienen”, señaló.
“Es una población a la que le cuesta acceder al sistema de Salud”, contó pero además, también trabajan en el acompañamiento diario, “en visibilizarlos, charlar con ellos, compartir un rato, un mate, un té caliente. Que no se sientan invisibles para el resto”, señaló.
“Cuando nos encontramos con mujeres y niñas o niños, la situación es mucho más compleja”, consideró Cristiani quien explicó que si bien las cifras son menores, también hay población femenina y menores de edad atravesados por la problemática.
En Bariloche también existe desde hace cerca de cinco años, el hogar Betania en el cual se recibe a mujeres, aunque la infraestructura es mucho menor y tiene una capacidad máxima de 8 personas.
“La casa se mantiene de manera autosustentable, no recibimos subsidios por una cuestión de autonomía ya que el espacio es chiquito y podemos hacerlo de esta manera”, contó a ANB la referente del hogar Betania, Luz Vásquez.
Al igual que el funcionamiento del hogar Emaús, Betiana ahora tiene una cogestión entre el municipio y el Obispado, lo que le permitió acceder a operadoras municipales que trabajan en el lugar.
Esto les posibilitó tener la casa abierta durante todo el día mientras que antes funcionaban desde las 18 hasta las 13 horas. Ahora, entre el equipo de voluntarias que apoya el trabajo diario y las operadoras municipales, Betania funciona las 24 horas del día.
“Betania es un hogar transitorio, tenemos plazos máximos para que las mujeres se puedan quedar que varía dependiendo la situación de cada una pero es entre 1 mes y 3 meses”, indicó Vásquez aunque añadió que en el último tiempo, se complicó la situación.
Si bien tiempo atrás, una de los principales motivos por los que llegaban mujeres al hogar, era por la falta de trabajo y situaciones familiares, ahora “es muy difícil que consigan alquiler. Logran conseguir trabajo y se hace muy difícil alquilar”, señaló.
Como testigo de esto, Vásquez contó que en los últimos meses le hogar nunca estuvo vacío. “Antes quizás teníamos períodos sin mujeres, pero ahora si bien el número varía, nunca está la casa sola”, añadió.
En diciembre de 2021, se aprobó una ley nacional que busca garantizar integralmente los derechos humanos de las personas en situación de calle y en riesgo a la situación de calle y en noviembre de 2022, Río Negro aprobó su propia normativa en torno a esta problemática que en el marco de una crisis socioeconómica generalizada, se agrava cada vez más.
“Por suerte todavía no estamos acostumbrados a ver gente durmiendo en la calle, y ojalá nunca pase, pero es una problemática que existe y tenemos que visibilizarlos porque son parte de la sociedad”, finalizó Cristiani.
Agenda Cultural
Guía Gourmet
Turismo

Inicio