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El Hogar Emaús cumple 14 años y lo festeja con toda la comunidad
Este viernes 29 de julio, el Hogar Emaús festeja sus 14 años junto a la comunidad de Bariloche. Habrá un acto oficial por la mañana y el festejo a todo color desde las 18 horas.
Según informaron desde el Hogar, a las 10 sera el acto habitual con las autoridades y benefactores. Por la tarde, partir de las 18 horas, se realizará el encuentro cultural "con los muchachos, amigos y familiares que ellos inviten". Allí habrá música, baile y comida. El domingo a las 19 horas, celebrarán la Santa Misa.
El padre Jose "Pepe" Lynch conversó con Bariloche Opina. "Al principio intentamos empezar en muchos lugares. Golpeamos muchas puertas pero se iban cerrando. En esa época no tenía ni siquiera parroquia propia".
En esos tiempos conocieron a Jorge Linquiman, quien trabajaba en la Municipalidad y por medio de él lograron comenzar en los "galpones Dinara".
"Iniciar esa etapa en el 2008 nos significó conocer nuevos amigos, pero teníamos un grupo de unos 40 muchachos de la calle que también fueron nuestros amigos. A eso se sumaron los voluntarios, y entre todos se formó una escuela de vida en la amistad", destacó.
En el 2011, cuando la crisis llegó a las calles en la ciudad, "monseñor (Fernando) Maletti me dijo que estaba dispuesto a pedir que usemos una parte del terreno de Cáritas".
"Eso fue una explosión de alegría y muy interesante, porque en un año logramos usar el edificio original que tenemos, gracias al esfuerzo de todo Bariloche", recordó.
Algunas imágenes quedaron en su mente para siempre. Una de ellas es de una foto donde se ve al equipo bajando ladrillos de un camión y llevándolos al terreno donde iba a ser la construcción actual.
Emaús comenzó con un equipo total de voluntarios, "tanto los que se habían ofrecido a cocinar y lavar los platos, como los que estábamos en contacto con ellos, quedándonos, dos de nosotros, a dormir en el lugar".
Todo era un desafío: como tratarlos, el tema de los baños, la ropa que se les ofrecía, los primero servicios de vacunación por parte del Hospital Zonal, "en fin, todo nuevo".
De esta manera, comenzaron a generar el espíritu de Emaús Bariloche, conociendo la experiencia de otras casas para personas en situación de calle "pero aventurándonos en caminos nuevos, como ser, que los muchachos podían ingresar alcoholizados, asumiendo las consecuencias de esta decisión".
La razón fue muy clara: si no venían alcoholizados, "iban a entrar muy pocos de nuestros muchachos y dejando de cumplir esa frases: “ser un techo para los sin techo”.
Han pasado muchos años y la situación ha cambiado. Cuentan con un importante aporte del Sedronar, "lo que nos permite llevar a delante muchos de los proyectos, talleres y servicios que prestamos".
"Es evidente que cada día hay que "remarla" con las mismas personas. Muchos de nuestros muchachos, pese a su inteligencia y voluntad, están muy heridos por el alcohol o la droga", enfatizo. "Por eso nuestra habilidad es poder trabajar con estas personas que no actúan de acuerdo a la lógica humana cuando están en estado de ebriedad".
Muchos de ellos han sido marginados incluso por su propia familia, lo que plantea un desafío muy grande, incluso frente a episodios violentos que se generan. "Por eso a veces los voluntarios que vienen una vez por semana tienen una mirada más "romántica" que los operadores que están los siete días de la semana, las 24 horas. Es una experiencia cotidiana que puede generar miedos, broncas, y cosas que tenemos que trabajar y conversar".
El Hogar Emaús hoy
Pepe Lynch dijo que, como ocurrió en todas las instituciones, la pandemia también marcó la vida cotidiana del Hogar. "Nos alteró la manera de usar los servicios entre los que se adecuaban a vivir en el hogar sin salir, y los que venían pero no se podían quedar".
"Esto un poco se ha solucionado, pero marcamos muy bien la diferencia entre los que están en el hogar (residentes), que a veces salen, de los que salen siempre (ambulatorios)", explicó. "Esto genera temas recurrentes con el alcohol".
Los miércoles se lleva adelante el taller del grupo de murga, donde "muchos quieren participar, pero en otros cuesta que se integren. Depende del operador o el voluntario que convoque".
Por otro lado, junto al aporte financiero que hace el Sedronar, reciben comida variada desde distintos planes del Estado.
"Bariloche no solo es el Llao Llao, Bustillo, sino también el Alto; que existen realidades en nuestro pueblo, y al Hogar sigue viniendo gente en el contexto de un país difícil y complejo", cerró.
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