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Bariloche, domingo 01, febrero 2026
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En el barrio Malvinas los vecinos esperan que se termine una obra que haga olvidar las inundaciones

 Se trata de un pluvial que tendría que recibir el agua que llega desde el barrio El Frutillar. Sin embargo no puede ser terminada por la falta de materiales importados. Mientras tanto, los vecinos padecen la situación y advierten que el pozo crece en profundidad y está afectando la estabilidad de la calle Soldado Olavarría.

La última jornada de lluvia generó complicaciones en distintos puntos de la ciudad pero en el barrio Nuestras Malvinas sacó a flote una problemática que lleva más de un año vigente. Se trata de una obra de pluviales que recibe el agua que llega desde la ladera del cerro Otto que, al no haber sido terminada, genera una laguna en la esquina de Soldado Olavarría y la colectora sur de la avenida Juan Herman que afecta a los vecinos que se encuentran cerca.

Hace 20 años que Jessi vive en esa zona de la ciudad pero se vio sorprendida por los problemas que trajo esta obra inconclusa y por la falta de respuestas por parte de las autoridades locales. Al conversar con este medio menciona la palabra “abandono” porque dice que es lo que siente tras varios reclamos y notas presentadas.

El jueves el agua de lluvia volvió a estancarse en esa esquina en la que un par de carteles advierte sobre la eventual presencia de maquinaria trabajando. Esa obra es parte de la conexión de los desagües que llegan desde el barrio El Frutillar, que escurre el agua que cae por la ladera del cerro Otto y busca desembocar en el arroyo Ñireco, pero que también tiene que permitir el paso paso de un caño de gas por el mismo lugar. Hace varios meses los encargados cerraron el ducto con una tapa porque la intención era que sea provisorio para terminar los trabajos.

“Lo de están en obra es fantástico, hace un año que no hay una máquina trabajando”, acusó Jessi el día después de los problemas que pasaron. “No sé si las máquinas son invisibles o es abandono total”, menciona con molestia porque cada día de lluvia logra el mismo resultado en pleno ingreso al barrio y por donde circula el Transporte Urbano de Pasajeros (TUP).

Pero los problemas no acaban con la inundación. Es que, según comentó, el agua empezó a socavar el terreno y el pozo de obra se hizo más profundo. Además la calle está agrietada y parece extenderse por los alrededores. Es el mismo lugar en el que, en octubre del año pasado, un auto quedó encajado al intentar cruzar un gran charco.

“Hace un mes atrás cumplió un año esa obra abandonada”, lamentó y dijo que incluso invitó a los funcionarios municipales celebrar tal evento, pero la bloquearon.

Jessi recuerda que hace cuatro años se intervino toda la calle Soldado Olavarría para encausar el agua de lluvia con la promesa de evitar inundaciones. En la actualidad comenta que puede ver el agua que pasa por debajo de la ruta hacia un encauce no terminado. “El agua no tiene a dónde ir”, reclamó antes de advertir la existencia de una garita para esperar el colectivo y el riesgo de que una persona caiga en el pozo.

A todo esto se suma la histórica necesidad del repaso de máquinas por las calles del barrio. En ese marco es que contó que hace dos años pidiendo el “abovedado” de Soldado Olavarría para aprovechar el cordón cuneta existente pero la respuesta que reciben de la delegada de Pampa de Huenuleo es la misma: falta material (ripio) para cumplir esa tarea.

“Me da la impresión que los vecinos trabajamos para la municipalidad en lugar de que ellos trabajen para nosotros”, agregó sobre los reclamos que originan pedidos de obras o simple mantenimiento. “No se les cae una sola idea inteligente”, dice cansada ante la falta de respuestas para su barrio.

Importados

El subsecretario de la Unidad Ejecutora de Obras Públicas del municipio, Alfredo Milano, dijo a este medio que para lograr que el pluvial cumpla con su objetivo tiene que hacerse una modificación en la cañería de gas que existe en el lugar. El problema que enfrentan, y que origina las demoras, es que las piezas son importadas y el mercado local no permite conseguirlas.

Milano explicó que las cañerías a colocar son de gran diámetro y que la tarea obliga conectarlas por debajo del pluvial a una profundidad de 4 metros. El funcionario dijo que hace seis meses que esperan conseguir los materiales y que, en caso de obtenerlos, las tareas demandarán un mes. ¿El otro problema? La temporada invernal que impide la realización de ciertos trabajos.

Con este panorama, y la promesa que recibió el funcionario de poder contar con los accesorios en junio, la obra de gas podría ejecutarse pasado el invierno para luego continuar con la conexión del pluvial que les permitiría aportar una de las soluciones que espera un barrio que se formó allá por 1980 y que, a pesar de algunos avances, todavía arrastra problemas estructurales sin resolver.


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