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Escasez de agua: un problema crónico en varios sectores de Bariloche
Con la llegada del calor, Bariloche ha vuelto a sufrir el incremento de un problema que se tornó crónico, la escasez de agua en varios de sus barrios.
“Si tenés sed, acá no vengas”, dice rotundo el locutor y periodista Jorge Alberto Valenzuela, que se ha transformado en una especie de referente de un sector del barrio El Frutillar, donde es uno de los vecinos autoconvocados que intentan visibilizar el tema en busca de una solución.
“En los barrios del Alto sufrimos con el fantasma del faltante”, expone, y remarca: “Hace días que no tenemos agua”. De tal forma, considera: “Esto es un abandono”.
“Habíamos hecho un reclamo en noviembre del 2020 —fui su promotor principal— y, en aquel momento, prometieron que en 2021 íbamos a tener la obra hecha, pero no pasó nada… Ya estamos en 2026, y esto cansa; todos los años, la misma historia… No sentimos bronca, sino tristeza”, señala Valenzuela, quien se muestra agradecido con el Municipio porque, según indica, “está colaborando con camiones aguateros que, en la actualidad, son de vital importancia”.
Por su parte, el presidente de la junta vecinal Villa Lago Gutiérrez, Nicolás Carini, también manifiesta preocupación: “Nuestros barrios sufren históricamente escasez crónica de agua”. El plural refiere a que la agrupación vecinal abarca tanto al barrio que le da nombre como a Entre Cerros, Lomas del Cauquén y Reina Mora. Justamente, esos tres últimos sectores, según señala Carini, se ven especialmente afectados por la situación.
“Hace tres años se instaló un sistema paliativo que vino a complementar el suministro de agua del arroyo Ñireco, que era la fuente original, inyectando agua al sistema a través del bombeo desde el lago Gutiérrez. Eso nunca funcionó del todo bien y, en verano, cuando el nivel del arroyo baja, los cortes de suministro son normales. A eso hay que sumarle el constante crecimiento demográfico de nuestros barrios, ejemplo más notorio de la expansión urbana de Bariloche en los últimos años, lo que generó un incremento muy significativo de la demanda de agua”, explica el referente vecinal.
Sobre la situación actual, Carini sostiene: “La empresa aduce que el sistema funciona normalmente y que la sobrecarga del mismo se debe a la particular situación climática de esta temporada estival y a la falta de instalación de tanques de reserva en algunos domicilios, pese a ser una condición para otorgar la factibilidad”. En ese punto, resalta que “la junta ha cooperado en la publicidad de tal información”, pero aclara que “la fiscalización escapa a las capacidades y funciones” de la entidad barrial.
“Hace tres días personal de la empresa realizó tareas de repotenciación del sistema de bombeo, pero, si bien mejoró levemente, seguimos recibiendo reclamos de vecinos denunciando que en sus domicilios sólo se recupera el servicio de madrugada y por algunas horas”, expone, indicando que, en la mayoría de los casos, cuando vuelve, “la presión es insuficiente”.
“La situación se torna más dramática porque los cortes recurrentes y la falta de presión del agua también afectan al correcto funcionamiento de los sistemas de hidrantes previstos en caso de una emergencia ígnea”, remarca, puntualizando: “Nuestros cuatro barrios se encuentran en zona de transición urbano-forestal, y el riesgo de sufrir un incendio de interfase es sumamente alto”.
Al respecto, Carini afirma que el estado de las bocas de incendio “no es óptimo”, porque “algunas no funcionan y otras no cuentan casi nunca con la presión necesaria”.
“Esto ha sido denunciado en varias oportunidades sin que, hasta el momento, se haya regularizado la situación”, asevera.
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