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Bariloche, domingo 08, febrero 2026
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Ferias de ropa: entre la opción económica y la moda circular

 El constante aumento de precios también impacta en la indumentaria y hoy, vestirse con prendas nuevas, es un bien al que cuesta acceder. En medio de la inflación y la moda con precios cada vez más inalcanzables, crecen las ferias de ropa de segunda mano, pero ya no las que se solían hacer en un patio o garage, sino locales alquilados y pensados para la venta de indumentaria y calzado usado en buen estado.

En el centro de la ciudad, los locales de venta de ropa usada crecieron notablemente y continúan en aumento. Además de presentarse como una opción económica a la hora de vestirse, también crece el concepto de moda circular y de reducir el impacto ambiental y social que genera la industria.

La pandemia fue uno de los puntapiés que incentivó el crecimiento de este tipo de ventas. Muchas personas optan por la venta a través de plataformas como Facebook, donde incluso existen páginas especialmente destinadas para la compra y venta de artículos usados, pero cada vez son más las emprendedoras y emprendedores que montan las ferias en locales comerciales.

Hace unos dos años y medio, Analía armó una feria improvisada en el depósito de una verdulería. La partida de una amiga era el motivo por el cual, había que vender todo. En plena pandemia, con muchos comercios cerrados y cuando la gente buscaba economizar ante un contexto incierto, el plan fue un éxito.

La feria creció y Analía apostó por más. Así, junto a su prima Carolina, este año se instalaron en un local de Vicealmirante O’connor donde crearon “Dulces Magnolias”. Las jóvenes toman ropa en consignación que luego se encargan de seleccionar, lavar y acondicionar para la venta. “Se mueve muy bien y de los dos lados: hay mucha gente que viene a dejar su ropa para vender y mucha otra que viene a comprar”, indicó Carolina.

Pero más allá del negocio y la apuesta por el rubro comercial, las ferias actualmente también promueven una iniciativa vinculada a lo ambiental y social. “La idea es recircular la ropa, no tirar todo o comprar por comprar”, dijo Analía y añadió que se busca también, “una moda más sustentable”.

Con esta idea también surgió Eco Moda, un local nuevo sobre Gallardo al 400 que nació de una inquietud de Liss, su dueña. “Vi un documental de contaminación que me cambió la cabeza”, contó la joven que se confesó amante de la moda y una antigua fanática de las compras, hasta que comprendió el impacto que esto generaba.

“La idea de la feria surgió con otra perspectiva, con la intención de darle una vuelta de rosca, que no es principalmente el lado comercial”, sostuvo. Así, apuesta por la moda circular, “para que esas prendas que la gente tiene en su placar, guardadas hace años y desvalorizadas, pero en buen uso, tengan otro destino”.

Liss explicó que Eco Moda nació “con la concientización como primer objetivo y un impacto económico y social en segundo lugar” y en este sentido, añadió que “llegó un momento en el que me di cuenta de que la moda rápida trae otras cosas que consumimos con ella, como los talleres clandestinos y la esclavización de muchas personas para producir lo que compramos. Además, es un comprar y tirar constante”.

Además del intento de preservar el ambiente y disminuir el impacto que genera la industria de la moda, también uno de los motivos del crecimiento de las ferias es la búsqueda de cuidar el presupuesto.

“A la gente le está afectando mucho el bolsillo y en las ferias, por poca plata pueden vestirse bien”, indicó Analía. Además, la mayoría ofrece la posibilidad de señar las prendas y pagarlas de a poco.

Lo mismo opina Vanesa, de Estilo Feria, ubicada sobre calle Brown. “La gente está buscando cada vez más precios, y si bien hay personas que eligen vestirse en ferias porque les gusta, otras lo hacen porque la ropa está cada vez más cara”, señaló.

Contrario a lo que pasaba tiempo atrás, quizás, actualmente la gente de distinta posición social, busca precios y trata de economizar. “Antes la gente se endeudaba para comprar un televisor, hoy para comprar un jean”, analizó Liss.

También están las ferias esporádicas, que se anuncian a través de las redes y generalmente se hacen en domicilios particulares. Ante cada temporada, ya se acostumbra además, la venta de artículos de segunda mano, por ejemplo para el invierno, ya sean elementos de deportes invernales o indumentaria.

Hay lugares que se establecieron como ferias al aire libre, como ocurre en la plazoleta ubicada frente a la escuela La Llave o también, sobre 25 de Mayo y Otto Goedecke, donde cada fin de semana se suman más personas que ofrecen artículos usados, nuevos, mermeladas, panes y un sinfín de opciones, para generar un ingreso extra.

“Más allá de la situación económica que lleva a buscar precios, para mí también tiene un impacto positivo amplio, en la vida personal de la gente que viene a buscar o a vender algo”, indicó Liss ya que agregó que, muchas personas acumulan ropa y “uno termina de reciclar cuando deja la prenda para otra persona”.

Así sea por reciclar y apostar por una moda consciente, o porque los precios de la ropa hacen pensar más de dos veces a la hora de adquirir alguna prenda, lo cierto es que las ferias crecen y se multiplican y ya no son solo una opción para gente de bajos recursos si no que se convirtieron en parte del recorrido comercial de los barilochenses.


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