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Incendio en Confluencia: trabajan para restaurar y prevenir futuros desastres

 Javier Grosfeld, del Área de Desarrollo de Proyectos Institucionales del CONICET Patagonia Norte y coordinador del proyecto, entrevistado en el programa Chocolate por la Noticia que se emite por El Cordillerano Radio (93,7) brindó detalles generales de las tareas que realizan y habló de la situación actual de la zona que fue afectada por el fuego durante el verano.

Fue en “Confluencia”, y ocurrió desde finales de enero a marzo de 2025, en el Área Natural Protegida Río Azul – Lago Escondido en Mallín Ahogado y zonas aledañas ubicadas en El Bolsón (provincia de Río Negro). Afectó unas 3.800 hectáreas de las cuales 2.100 pertenecen a bosque nativo y el resto a plantaciones forestales, humedales (mallines) y chacras con alrededor de 150 establecimientos agrícolas. A su vez, 220 viviendas fueron damnificadas, más de 700 turistas fueron evacuados y se estiman miles de millones en reconstrucción y pérdidas productivas.

“A partir de la voluntad de la Secretaría de Ambiente de querer trabajar junto con el Conicet en la rehabilitación y el manejo de riesgos en las zonas quemadas, fue un desafío poder pensar la integralidad en la demanda que nos hacía la Provincia” comenzó diciendo.

El lugar tiene dos áreas diferenciadas “el área Natural Protegida del Río Azul donde hay una gran población recordemos que al momento del incendio hubo que evacuar a 750 personas y todo lo que se quemó en las chacras entonces son distintas dimensiones que hacen a lo social, ambiental, económico y a lo productivo”.

La meta fue reunir un equipo grande donde todos estuvieran interesados en poder, desde el conocimiento, llevar a que se tomen decisiones basadas en ciencia. Dijo que en una primera instancia están trabajando en ver el impacto del fuego en la vegetación “eso lo estamos realizando por lo que ya tenemos resultados preliminares pero tenemos que esperar a que las plantas broten”.

Llegada la primavera verán cuáles son las plantas que reaccionaron y las que no. Recién ahí van a tener la línea de base de cómo el ecosistema va a poder evolucionar. “Sabemos algunas cosas, por ejemplo, en algunos matorrales de ñire, no vamos a tener demasiado problema porque en general, rebrota”.

Pero en los bosques de ciprés, lenga o coihue no sucede lo mismo. “Sí o sí van tener que volver de semillas, tenemos que ver qué individuos pudieron sobrevivir, si hubo núcleos de sobrevivientes vamos a tener asegurada la producción de esas semillas”.

En ese caso van a poder decir que en 40 o 50 años vamos a volver a tener bosques. Grosfeld dijo que de no ser así, deberán emprender acciones concretas para poder hacer una restauración activa en esos lugares.

Otro trabajo que están realizando actualmente es la evaluación de los peligros. En ese sentido el grupo de Gustavo Villarosa, investigador del Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas y Geoambientales (IPATEC, CONICET-UNCo) es fundamental. “Están estudiando todo lo que es la susceptibilidad luego del incendio, también tenemos la colaboración de Parques Nacionales con un especialista en senderos, el área quemada justo da en el inicio del troncal del Anprale”.

Dijo que lo social es muy importante en este incendio porque afectó a muchísima población y sectores productivos. Además, el proyecto abarca un análisis de los lineamientos turísticos y la educación ambiental.

De un incendio hay que aprender

Es necesario que tras un desastre como el que se vivió, se pueda aprender para tener una sociedad más resiliente “que se adapten mejor porque no olvidemos que el fuego siempre estuvo presente en Patagonia y ahora estamos nosotros en esos bosques”. La adaptación y ver cómo poder mitigar los daños “como reducir la vulnerabilidad de la población es muy importante”.

 


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