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Incendios en la Patagonia: "Llegó la hora de invertir en prevención", advirtió el investigador Javier Grosfeld
En el marco del encuentro “Voces del Fuego”, realizado en el Congreso de la Nación, brigadistas, especialistas y legisladores debatieron sobre la crítica situación de los incendios forestales en la Patagonia. Allí participó el investigador del CONICET Javier Grosfeld, quien remarcó que el desafío ya no pasa solo por el combate, sino por una política pública fuerte en prevención.
“Celebro que por primera vez en mucho tiempo el tema de los incendios forestales llegue a la Casa del Pueblo”, expresó en el programa Ideas Circulares. Para el especialista, que representantes nacionales escuchen a brigadistas y comunidades afectadas es un paso necesario para dimensionar los impactos ambientales, sociales y productivos que dejan los fuegos. “Es un tema que nos involucra a todos”, sostuvo.
Grosfeld subrayó que en la última década se arrasaron alrededor de 200 mil hectáreas en la región y recordó que más de mil viviendas fueron alcanzadas por incendios desde 2015. “Los impactos son muy importantes y los vivimos en el día a día”, afirmó.
Uno de los ejes centrales de su exposición fue la necesidad de cambiar el enfoque. “Seguir invirtiendo solo en combate no va a solucionar el problema”, señaló, en referencia a la discusión recurrente sobre aviones y helicópteros. Explicó que los grandes incendios, potenciados por condiciones climáticas extremas, suelen superar la capacidad operativa de cualquier sistema.
“Llegó la hora de la prevención”, insistió. Esto implica no solo campañas de concientización, sino también infraestructura: tanques de agua en barrios, calles accesibles para autobombas, limpieza de banquinas y mantenimiento de líneas eléctricas.
Según indicó, por cada peso invertido en prevención podrían ahorrarse hasta ocho en combate. “Estamos parados arriba de una bomba de tiempo”, advirtió.
Consultado sobre la intencionalidad y las teorías que circulan en cada temporada, Grosfeld fue prudente. “Los incendios son multicausales”, explicó. Señaló que existen negligencias, fallas en el mantenimiento de infraestructura eléctrica y también incendios naturales provocados por rayos.
En ese sentido, destacó que las tormentas eléctricas en la región aumentaron significativamente en los últimos años y que más del 50% de la superficie quemada puede explicarse por descargas naturales.
Además, recordó que la temperatura promedio en la Patagonia norte se mantiene desde hace más de una década unos dos grados por encima de los valores históricos, lo que favorece la sequedad de la vegetación.
“El problema no es solo cómo empieza el fuego, sino por qué puede propagarse con tanta virulencia”, resumió.
Otro punto central fue la importancia del trabajo comunitario. Grosfeld explicó que muchas viviendas podrían salvarse si contaran con condiciones mínimas de defensa ante el fuego. “Tenemos que lograr que la mayor cantidad de casas sean defendibles”, señaló, al referirse a la necesidad de despejar vegetación cercana y planificar en conjunto con vecinos.
Desde el CONICET impulsan herramientas de autoevaluación de riesgo para que cada familia pueda identificar su nivel de exposición y tomar medidas concretas. “La prevención tiene que trabajarse de manera comunitaria. No sirve que uno haga todo bien si el vecino no toma medidas”, explicó.
Sobre el escenario posterior a los incendios, indicó que primero es necesario evaluar la severidad del impacto y las características del área afectada. En zonas con vegetación nativa, recomendó permitir la regeneración natural.
En cambio, en áreas invadidas por especies exóticas como el pino, planteó intervenciones rápidas para evitar la formación de densos “desiertos verdes” altamente inflamables.
“Hay una ventana muy corta de intervención después del fuego”, advirtió.
Para el investigador, el debate de fondo es político y estratégico. “Las políticas públicas se hacen a partir de la inversión”, señaló. Consideró que los resultados de la prevención no son inmediatos ni visibles en el corto plazo electoral, pero sí fundamentales para reducir riesgos futuros.
“Hay veces que no hay nada que hacer frente a un gran incendio, y como sociedad tenemos que estar preparados para escuchar eso”, sostuvo, al remarcar que la prioridad siempre debe ser proteger vidas humanas.
Finalmente, destacó que la solidaridad que emerge en cada emergencia podría canalizarse también antes del desastre. “Podemos empezar a ser solidarios antes de la emergencia”, concluyó.
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