La semana pasada fue la Huelga Mundial por el Clima, y el lunes se conmemoró el Día Nacional de la Conciencia Ambiental. Más allá de que los pioneros en temas ecológicos sirven como guías, quienes suelen levantar las banderas en defensa del ambiente son los jóvenes.
No es casualidad que hace un par de años, tras la impresión causada por los incendios en el Amazonas, se haya conformado en la localidad una agrupación denominada, precisamente, Jóvenes por Bariloche.
El grupo, transformado en cooperativa, lleva adelante actividades muy diversas.
Tienen dos invernaderos que apuntan a la agroecología y la soberanía alimentaria, y otro destinado a producir árboles de especies nativas, para reforestación.
A su vez, por estos días, se encuentran preparando el armado de talleres educativos que, durante octubre, desarrollarán en diversas escuelas.
¿Los temas? Reciclado, compostaje, cambio climático…
“En Bariloche, aunque falta conciencia ambiental, se observa gran responsabilidad e interés en los vecinos. Cuando desarrollamos ciertas jornadas, para plantar o generar puntos de acopios para ecoladrillos, por ejemplo, la gente se suma”, considera la secretaria de la cooperativa, Jenifer Navarro.
“Pero todavía falta”, señala, aunque aclara que esa escasez de preocupación por la temática no incumbe solo a la ciudad. “Se trata de algo a nivel mundial”, afirma.
“Las personas por ahí no saben por dónde arrancar; nosotros las invitamos a que participen de nuestras actividades. Creemos profundamente que la salida es colectiva. Las acciones que hagamos desde lo individual, en nuestros hogares, son importantes, pero el empuje para salir de este colapso ecosistémico que atravesamos debe ser en conjunto”, afirma.