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La biblioteca Francisco Lera solicita colaboración para poder empezar a construir su espacio
A raíz de la inquietud de un grupo de vecinos del barrio Lera, en enero de 1997, nació la Biblioteca Popular Francisco Lera, con el objetivo de ayudar a la gente a sumergirse en el maravilloso mundo de los libros, lo que también generaría lazos entre los vecinos de la zona.
Hasta el año 2.000, la biblioteca funcionó en calle Albarracín y 9 de Julio para luego trasladarse a 9 de Julio y 25 de Mayo, donde se asentó hasta el 2021. “En ese momento, nos pidieron el local porque estábamos alquilando y, cómo siempre fuimos consciente de que los alquileres llegan a su fin en determinado momento, fuimos gestionando nuestro propio terreno con la idea de hacer un centro cultural”, aseguró a ANB, Claudia Bawn, integrante de la comisión de la biblioteca.
La idea del centro cultural surge a raíz de la necesidad de los vecinos de no sólo acercase a la biblioteca a pedir un libro sino a consular y demostrar el interés por diferentes talleres que le ayuden en su vida cotidiana.
En 2016, el entonces gobernador, Alberto Weretilneck, cedió a la biblioteca un terreno en comodato por 25 años, ubicado en calle Los Colihues 920. “Si bien, no pudimos hacer mucho en ese momento, empezamos a solicitar colaboración de la comunidad y a hacer eventos en conjunto con la escuela, el centro de salud y la Junta Vecinal del barrio y logramos recaudar el dinero para contratar un arquitecto que nos hiciera los planos y un constructor que pusiera la firma”, detalló Claudia.
Cuando los desalojaron del local donde se encontraban, desde la comisión decidieron alquilar un contendor para poder guardar los 11.000 libros que hoy tienen.
Si bien, los cursos sirven para poder visibilizar el trabajo que realizan desde la biblioteca, con ello no recaudan dinero, “por eso decidimos lanzar este bono contribución de $1.000 para poder seguir, de a poco, avanzando en la construcción”.
Hasta el momento, llevan juntado $160.000 y les resta juntar otros $70.000 para poder terminar de pagar el medidor de luz. “Entendemos que estamos atravesando un momento económico y social muy complejo, pero creemos que ayudándonos entre todos es la única manera de salir. Entregarles a las familias el conocimiento de cómo realizar una huerta en su casa y comer verduras de producción propia es una manera de salir de esta situación crítica”, aseguró.
Quienes estén interesados en colaborar pueden realizar la transferencia a la cuenta bancaria que la biblioteca tienen en el banco Nación, a través del CBU 0110463340046319582262. “También compartir la información entre personas conocidas es una manera de ayudar”, concluyó Claudia.
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