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La ciencia lo advirtió: cómo los pinos potencian los incendios en Puerto Patriada

 En 2013, un grupo de investigadoras barilochenses del Conicet puso el foco en una zona castigada por los incendios: Puerto Patriada, en la comarca andina. A partir de esos estudios, el área fue incorporada al Observatorio Nacional de Degradación de Tierras y Desertificación, un sistema de evaluación y monitoreo que articula organizaciones científicas, tecnológicas y políticas para producir datos sobre el deterioro ambiental.

Sin embargo, en aquel momento, la relación entre incendios y plantaciones de pino no ocupó un lugar central en la agenda pública. "¿Se le dio relevancia a esta relación? No. Lamentablemente no", señala la ecóloga Estela Raffaele, investigadora del Conicet en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma) en Chocolate por la Noticia de El Cordillerano Radio. "Ahora sí, por todo lo que está pasando", agregó.

Raffaele recuerda que, en Puerto Patriada, los propios pobladores advertían el riesgo. "No querían a los pinos. Sabían que eran un peligro. Había mucha invasión", explicó. La ecóloga describe una escena recurrente en el lugar: un único camino de acceso al lago Epuyén flanqueado por pinos. "Se prendían los pinos al costado del camino y el fuego pasaba de un lado para el otro", describió.

Su trabajo en la zona comenzó tras el incendio de diciembre de 2012. "Presenté un proyecto sobre la interacción entre las invasiones y el fuego. Desde la Dirección de Bosques de Chubut me llamaron porque sabían que estaba trabajando en el tema", contó. Después del incendio, el fenómeno fue evidente: "Salió una invasión que era como un almácigo de pinos. Estaba lleno. Nunca había visto algo así".

En 2013, el Observatorio Nacional de Degradación y Desertificación de Tierras del Conicet seleccionó 23 sitios piloto en todo el país, y Puerto Patriada fue uno de ellos. El objetivo del equipo era que la invasión de pinos fuera reconocida como un proceso de degradación ambiental. "Yo quería que se viera como una degradación biológica y también como desertificación. Aunque se vea verde, abajo no hay nada”, advierte Raffaele.

El trabajo de campo permitió identificar al pino radiata como la especie dominante en la zona. Originario de Estados Unidos, este pino posee conos serótinos —o erótinos—. "El cono (piña) se abre cuando hay fuego y lanza sus semillas. Eso produce la invasión", explicó la ecóloga. Experimentos realizados por un estudiante de su equipo mostraron que las semillas de pino radiata germinan a temperaturas en las que las especies nativas no lo hacen, con tasas de germinación que alcanzan el 90 por ciento. “Para un árbol, eso es muchísimo”, subrayó

Frente a este escenario, Raffaele comentó que es fundamental sacar una ley que obligue a los privados a controlar las plantaciones. El reclamo no apunta a prohibir la actividad forestal, sino a regularla. "No digo que no planten, pero tiene que haber un manejo y un control. Que no invada fuera de donde está la plantación. Y eso no se hace", denunció.

La falta de manejo agrava el riesgo de incendios. "Yo no veo plantaciones manejadas. Las plantaron, tienen 25 o 30 años y nunca les hicieron un raleo. Nunca sacaron los colchones de hojas de pino que se arman en el suelo”, apuntó y agregó que “eso lo tienen que sacar, hay que hacerse cargo. Más plata sale cuando se prende fuego”.


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