identificarme


Click aquí para registrarte
¿Olvidaste tu clave?

Bariloche, martes 10, febrero 2026
   │  » Ver pronóstico

Noticias de hoy

La destrucción de los ambientes silvestres de Bariloche, un camino sin retorno

 El problema de la deforestación no es nuevo y la situación se vuelve cada vez más crítica. Hasta el momento, Argentina ya lleva perdidos dos tercios de la superficie de selva y bosques nativos. Se posiciona entre los días países que sufrieron más desmontes en los últimos 30 años.

Salta, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y las provincias que conforman la Patagonia argentina son las más afectadas.

En Bariloche, la destrucción de los ambientes silvestres es la causa del cambio climático y, aun así, avanza a pasos agigantados, sobre todo en la zona del oeste donde todavía hoy sobreviven grandes hectáreas de bosques nativos.

Los negocios inmobiliarios arrasan con todo lo que tienen a su paso. Bariloche es una zona de la Patagonia muy codiciada por quienes tienen el deseo de vivir rodeados de la naturaleza o de construir grandes hoteles para que el turismo disfrute de la belleza que regala la ciudad. “A diferencia de lo que sucede en el norte, donde se desmonta para cosechar soja, en Bariloche, se destruye por la cuestión inmobiliaria”, afirmó a ANB, Marcos Ferrero, ingeniero e integrante de la ONG Árbol de Pie.

Sin embargo, “estamos subidos en un tren que va a 200 kilómetros por hora y, si continuamos de esta manera, en algunos pocos años, Bariloche va a dejar de ser lo que es para convertirse en Capital Federal”, contó a ANB, Daniel Aldo Gómez, consultor ambiental independiente y referente técnico ambiental de las reservas naturales urbanas Laguna El Trébol y Lago Morenito.

Uno de los grandes problemas que se suscitan en relación a este tema tiene que ver con la cuestión legal. La Ley Nacional 13273, de Promoción Forestal abarca a todas las provincias. Pero, además, en el artículo 70 de la Constitución Provincial dice que todos los recursos naturales en el territorio provincial son e propiedad exclusiva del Estado provincial. “Y más allá de que para nosotros los bosques signifiquen otra cosa, para la época en la que se hizo la Constitución los bosques están pensando como recursos naturales”. Explicó Ferrero.

Por esta razón es que existe el Servicio Forestal Andino que te autoriza o no a tirar un árbol. Está entidad depende de la Dirección de Bosques que depende del Ministerio de Producción de Río Negro.

“Si los árboles no fueran propiedad del Estado provincial no habría necesidad de que el Servicio te autorice o no a bajar un árbol en tu casa. Lo hace, justamente, porque el árbol es de ello”, afirmó. Y agregó “el problema es que la provincia está incumpliendo con la Ley 26331, de protección de los bosques nativos”.

A su vez, la municipalidad tiene su carta orgánica que dice que esta entidad tiene la potestad del uso del suelo. “El tema es que los árboles en un terreno privado están en el suelo entonces, la municipalidad, luego de estudiar la parte técnica de la construcción, te autoriza a construir lo que vos quieras en determinada parte del terreno. Y en ese terreno puede haber un cipresal, o porque se ve mejor el lago”, relató.

“¿Qué hace el privado con esa autorización? Va al Servicio Forestal Andino y éste, en manos de Claudio Ruíz, autoriza automáticamente lo que autorizó la municipalidad cuando, en realidad, no debería ser así”, agregó.

En 2010, la provincia de Río Negro aprueba la ley 4552, que divide a los bosques nativos en tres niveles de protección: rojo, amarrillo y verde. Tanto en el rojo como en el amarillo no están permitidos los desmontes.

“Sin embargo, desde hace un tiempo, la municipalidad en conjunto con el Servicio Forestal Andino, vienen trabajando en un proyecto privado en 46 hectáreas de bosques nativos que se encuentran por la zona de El Faldeo, donde se pretende desarrollar un PH de 46 viviendas y locales comerciales”, informó Ferrero.

Pero, ese lugar, por ordenamiento territorial de bosques nativos tiene grado de protección 2, es decir, se encuentran dentro del color amarillo. “Cuando damos cuenta de esta situación, desde Árbol de Pie nos dirigimos a la municipalidad y, mediante algunas reuniones con las autoridades correspondientes, logramos que frenaran el apeo de esos árboles”, relató Ferrero.

Otro ejemplo, es lo que sucede con el proyecto CAUMA, un emprendimiento turístico con un hotel, cabañas cinco estrellas y un restaurante, ubicado sobre el lago Moreno, dentro de la RNU El Trébol, que llevó a los vecinos a presentarse ante el Concejo Deliberante criticando la falta de consultas a especialista y alegando una violación a las leyes nacionales y provinciales.

No sólo se incumple con esta norma. El artículo 6 de la Ley Nacional de Bosques dice que el ordenamiento territorial de bosques nativos debe actualizarse cada 5 años. “Sin embargo, eso nunca se hizo”, sostuvo el ingeniero. “Y al no hacerse, se infringe lo que dice el artículo 7 que las jurisdicciones no podrán autorizar desmontes en esa zona ni tampoco utilizarlas para ningún fin”, agregó.

Por lo tanto, “todo lo que autorizado desde el año 2016 hasta la fecha, es ilegal. Por ejemplo, si vos querés hacer una casa en una zona de protección no podés hacerla”, afirmó Ferrero.

No obstante, en Bariloche hay otro gran problema que tiene que ver con el código urbano. “Este documento te indica dónde y qué podes construir. Sin embargo, data de la década del 50, donde la visión social y ambiental era muy diferente a lo que es actualmente”, sostuvo Gómez. y agregó “básicamente es un código que lleva a pérdida de la biodiversidad en la ciudad”.

¿Hay forma de evitar que esto se siga llevando adelante?

Una manera de tratar de parar esta destrucción es ir a la Justicia, “denunciando a estas personas que pasan por arriba las leyes o que las aplican como quieren mediante resoluciones injustificadas”, contó Ferrero.

Hay un nuevo término que se incorporó en el Código Civil que se denomina “daño temido”. “Entonces yo puedo decir que tengo miedo que un árbol que está en mi casa o cerca se pueda caer sobre la propiedad y generar no sólo daños materiales sino pérdidas de vidas, vienen y lo sacan directamente”, expresó Gómez. En razón de esto, se sacrifican muchos árboles nativos.

Sin embargo, se sabe que esta acción se realiza como última instancia. Para ello, previamente, deben realizarse los estudios técnicos correspondientes con profesionales idóneos para analizar el estado de salud de ese ejemplar, que justifique su aniquilación.

En el caso de que su presencia en el lugar resulte peligrosa, “debe haber medios técnicos de sujeción del mismo para restarle peligrosidad, con protectores de metal u otras técnicas que seguro sean utilizadas en países más conscientes sobre el valor de cada árbol”, informó Gómez.

“Y acá viene la otra forma de poder lograr que esto llegue a su fin y tiene que ver con que la gente se involucre y que no se justifique bajo esta nueva denominación que está generando desastres a nivel ambiental”, agregó Ferrero.

Daniel Gómez también concordó con los dichos de Ferrero, “lamentablemente la fuerza ciudadana no es tal y todos están asociados con el poder de turno”.

Cada vez que se tira un árbol, el carbono que retiene en su follaje vuelve a la atmósfera, incrementando el calentamiento planetario y reduciendo la producción de oxígeno, desnutriendo el suelo e incrementando las escorrentias del agua que con sus raíces retiene en la tierra.

También entendemos que, si en vez de considerar que cada árbol nos ofrece un servicio ambiental incuestionable y que por lo tanto exige sopesar fuertemente la idea de apearlo, lo creemos peligroso, nos quedaremos sin bosque, sin paisaje, sin turistas. “En los últimos ocho años, Bariloche sufrió la tala indiscriminada más grande de toda su historia”, expresó el referente.

En todos los lugares turísticos del mundo, sobre todo en Europa, se está produciendo un decrecimiento de la población y de las estructuras edilicias porque se dieron cuenta de la destrucción y el colapso natural al que se llegó. “Entonces están reestructurando viejos edificios. Muy diferente a lo que pasa acá, estamos explotando el medio ambiente a cualquier costo”, concluyó Gómez.

"Vivimos en una ciudad donde vivie gente que necesita hacer sus casas para vivir. Es ridículo pretender que no autorice el apeo de determinados árboles. Pero esto se trata de política y lo que exigimos es que desde provincia le pongan ganas para realizar el nuevo ordenamiento territorial de bosques nativos para así poder habilitar su uso", remarcó Ferrero.

En Bariloche ya está autorizado, por la municipalidad el mapa de bosques protectores, permanentes y nativos, de la ley 13273. "Es una herramienta muy imporante al momento de discutir, en el seno del Consejo de Bosques, el mapa de la ley porque si la municipalidad dice en determinados lugares el bosque es protector y ves que en la ley el bosque protector sólo puede tener intervenciones mejoradoras, ese bosque no se puede poner en verde en el mapa", finalizó el referente.


Arriba