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La escuela de Villa Los Coihues convirtió una problemática en un proyecto de ciencias

En la Escuela Jardín 324, de Villa Los Coihues, al igual que en el resto de la ciudad de San Carlos de Bariloche, hay muchos perros sueltos y para esta comunidad educativa, son un problema. Tuvieron que dejar de usar la plaza del barrio para los recreos y para educación física porque los chicos podían ser mordidos. Además, estaba llena de caca de perro, con las problemáticas que esta conlleva.

“Empezamos con los problemas de que los perros le sacaban la comida a los chicos de la mano, después empezaron a entrar a las aulas y se la sacaban directamente de la mochila. La comunidad aumentó y la cantidad de perros también”, contó en diálogo con ANB, Jorgelina Mazzucco, directora del establecimiento. También agregó que “cuando hacíamos educación física los perros los corrían y tuvimos mordeduras”.

Alguno de los folletos informativos realizados por la escuela y distribuidos en el barrio.

La directora de la Escuela 324 contó que “el año pasado, cuando mordieron a uno de los chicos en su cara, nos dimos cuenta que algo teníamos que hacer con esto desde lo pedagógico. Habíamos intentado trabajar con las familias con notas en los cuadernos, llamando por teléfono para que vengan a buscar a sus mascotas, pero todo eso no sirvió. Nos contactamos con la Universidad del Comahue, al Instituto de Formación Docente y con los veterinarios del hospital”. Gracias a esta interacción, los docentes del establecimiento se capacitaron en zoonosis y comenzaron a pensar que pasaba en la escuela, en el barrio y en todo Bariloche.

Un problema, un proyecto

Este año comenzó con todos los grados tomando el tema y abordándolo desde distintas perspectivas. En sexto grado se puso énfasis en la parasitología. “Tomamos estadísticas de la Universidad sobre los perros en distintos barrios de Bariloche. Los Coihues no había sido tenido en cuenta, entonces empezamos a pensar con los chicos, además de las mordeduras, qué otras cosas nos pueden provocar los perros si están enfermos”, narró Claudia Álvarez, docente a cargo del curso. En ese momento, se sumó como tallerista Priscila Edwards, una madre de un estudiante de la escuela y bióloga.

Docentes y estudiantes en la instancia provincial de la Feria de Ciencias en Las Grutas.

Para saber cuál es la situación en el barrio y si los perros sueltos pueden estar enfermos y contagiar a los niños y las niñas, se realizaron encuestas y recolectaron heces (caca) cerca de la escuela (biblioteca, plaza, Junta Vecinal, parada de colectivo y veredas) y la analizaron para ver si había parásitos.

En ese análisis encontraron que casi la mitad de los perros están sueltos y que la mayoría tiene parásitos que afectan también al ser humano. La presencia de heces de perros en las zonas cercanas a la escuela representa un peligro para la población escolar.

“Para solucionar este problema, hicimos una muestra para concientizar y llamamos a un veterinario para que nos acompañe a repartir antiparasitarios a los vecinos. También hicimos un folleto. Ojalá el año que viene, cuando hagamos otra vez la investigación, encontremos menos perros sueltos, menos caca y menos parásitos. Ojalá podamos ir a la plaza”, destacó la docente.

Distribuyeron información para concientizar sobre la temática en el barrio.

De la feria de ciencias local, a la nacional en Tecnópolis

Durante la primera semana de octubre, el proyecto de la escuela de Villa Los Coihues, participó en la instancia provincial de la Feria de Ciencias, luego de haber sido destacado en la instancia local. Allí fue uno de los cuatro proyectos elegidos de toda la provincia para participar de la Feria Nacional que se desarrollará a fines de octubre en Tecnópolis, Buenos Aires.

La bióloga Priscila Edwards señaló que fue “muy interesante que esto de la alfabetización científica ha sido exitosa desde la primera instancia que realizamos en este tipo de proyectos; los chicos lo absorbieron como esponjas”, además agregó que “esto permite el desarrollo de otras habilidades y no tanto en lo relacionado a adquirir un conocimiento particular, sino tener la posibilidad de identificar los problemas y evaluar las soluciones”.

Recibieron el reconocimiento por parte del Ministerio de Educación de Río Negro.

Sobre el rol de los chicos como multiplicadores, la directora del establecimiento, aseguró que “los primeros multiplicadores son los chicos y las chicas. Son ellos quienes les dicen a los padres `arregla el cerco´, `despartirá los perros´”.

Asimimsmo, señaló que esta experiencia ha impactado favorblemente en los habitos de tenencia de perros en todo el barrio.


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