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La Fundación San José Obrero, un lugar que crece a pasos agigantados
Por Miguelina Missotti
Allá por el año 2017, en la ciudad de San Carlos de Bariloche, la Fundación San José Obrero comenzaba a dar sus primeros pasos, uniendo dos proyectos de trabajo social que se venía desarrollando en los barrios populares de la ciudad desde el año 2011: “el taller de los sueños”, dedicado a niños, niñas y adolescentes; y el “taller San José Obrero”, destinado a jóvenes y adultos.
“Cuando surge la idea de la Fundación, el único tallerista que había era yo y concurrían 10 chicos. Hoy hay un equipo de 60 talleristas y una población participante de 690 personas. Tenemos un crecimiento explosivo que se viene sosteniendo año tras año, generando que se duplique la matrícula cada año que pasa”, relató Fernando Fernández Herrero, referente de la Fundación.
Desde un comienzo, el grupo de educadores de la Fundación intentó construir una opción educativa para los jóvenes que no podían sostener la escuela tradicional. Originarios del carisma salesiano, con una opción preferencial por los jóvenes vulnerados, se intentó construir un sistema educativo que realmente cumpliera con la misión de integrar e incluir a aquellos que quedaban excluidos del sistema formal.
El taller de herrería fue el primer taller que se llevó adelante en la Fundación y las primeras capacitaciones sucedían en la capilla San José Obrero, donde no había ni calefacción, ni sanitarios, ni comedor. “Y de esta forma empezamos a funcionar, con lo que se podía y, a partir de ahí fuimos creciendo hasta convertirnos en lo que somos hoy”, se enorgullece Fernández Herrero.
Actualmente, la Fundación está ubicada en calle Soldado Olavarría y José Obrero, en el barrio Nuestras Malvinas. Hoy, hace 5 años y medio que es protagonista de muchos aprendizajes y encuentros y, en 2019, se logró obtener la personería jurídica.
Sin embargo, ahora están con una limitante desde el punto de vista edilicio porque, “por más que crecemos en talleres nuevos y en todo lo que vamos construyendo, es muy difícil sostener que hay que hacer superficie nueva de un año para el otro para 300 personas más de repente. Cuando eran 30 o 40 personas sí podíamos sostenerlo, pero ahora para 300 se complica mucho”, aseguró Fernández Herrero.
Ante esta situación, la Municipalidad de Bariloche cedió en comodato a la Fundación un terreno de 6.500 metros cuadrados, ubicado en el barrio Omega. En esas tierras se proyecta construir una planta de producción de módulos habitaciones de la Escuela Fábrica de Futuro. “Además, de incluir todos los talleres, el comedor comunitario en el que actualmente comen mil personas, sus talleres de mecánica, su gimnasio para deportes y su auditorio para eventos artísticos”, enumeró el referente.
Y agregó, “tenemos muchas expectativas y es una de las puntas en las que estamos trabajando fuerte en el nuevo edificio. Es el gran desafío que tenemos hoy, no sólo porque permitiría albergar el crecimiento explosivo que tiene la Escuela, sino que, además, se pondría en funcionamiento pleno el proyecto de la fábrica de viviendas”.
El nuevo edificio fue diseñado en la oficina técnica, que es un espacio en el cual participan técnicos de dispositivos tecnológicos del Estado, como la Agencia Innova, el CONICET y el INTA con el objetivo de unir la capacidad de los dispositivos tecnológicos con la necesidad de la gente de los barrios populares.
El trabajo como ordenador de la vida
El 26 de julio de 2021, la Escuela Fábrica de Futuro fue nombrada por la mandataria provincial Arabela Carreras como la escuela de gestión social Nº27 de la provincia de Río Negro.
Hoy en día, la escuela cuenta con más de 40 oficios. “Tenemos la pretensión de educar y hacer la práctica laboral y que, en esa práctica, los chicos, en formatos pre cooperativos, puedan también lograr alguna rentabilidad para poder sostener sus procesos de educación”, informó Fernández Herrero.
Y agregó, “creemos filosóficamente, en el trabajo como ordenador de la vida de la gente. Creemos que cuando no hay trabajo estable y digno, la vida de las personas se desordena. En las capas populares de la población, ese desorden implica que algunos individuos de esa sociedad caigan en problemas muy graves y en vulneraciones muy graves. El trabajo es el que sostiene a la familia y es el que tironea de una mejor educación para poder mejorar ese trabajo. Es el que nos hace levantarnos a la mañana temprano, el que nos da un motivo, el que nos da un proyecto de vida, es el que nos da compañeros y compañeras”.
Para aprender un trabajo hay que practicarlo. Para ello, desde la Escuela se generan espacios de producción y de práctica laboral. Un ejemplo de esto es el convenio que se firmó, en mayo pasado, con la Municipalidad para explotar el café Panorámico del Puerto San Carlos, “un lugar donde los chicos se capacitan en gastronomía y después hacen la atención de la gente que va a tomar un café. También, en ese lugar, los chicos de la panadería pueden vender sus producciones de panificaciones y los chicos del taller de cerámica pueden aportar su vajilla para quienes se acercan a desayunar o a almorzar. Además, los chicos de herrería construyeron las mesadas. Cada uno aporta desde donde puede para poder sostener ese emprendimiento”, detalló.
En este sentido, otro de los proyectos que se llevan adelante son las ferias mensuales, donde chicos y chicas pueden vender los productos que elaboran durante todo el mes.
Cabe recordar que la “Festi- Feria de Futuro, feria de la economía popular” ser declarada de interés nacional, un proyecto presentado por la senadora Silvina Larraburu y que, actualmente, se está tratando en la cámara de Senadores y está en evaluación en la comisión de Economías Regionales, Economía Social, micro, pequeña y mediana empresa.
Más proyectos
El hogar refugio El Umbral también forma parte de la Fundación Sn José Obrero y, aunque es muy pequeño todavía tiene la pretensión de tener su propio edificio y ser un lugar de contención y asistencia para chicas y chicos que tengan problemas de tristeza, de adicción, de soledad, entre otras cosas.
Ese hogar está funcionando desde hace 4 meses con un grupo de profesionales que trabajan en la contención “porque en Bariloche hay muchos chicos que tienen una vida muy dura y de mucha soledad, entonces nos dimos cuenta que para poder ayudarlos necesitamos generar un hogar en su concepto y en su materialidad. Que haya un ambiente de familia pero que, además, haya un techo, un baño con agua caliente y una comida caliente”, afirmó Fernández Herrero.
Un proyecto a futuro es que el hogar se construya en un edificio en un terreno en el barrio Vivero, donde, además, se está trabajando en conjunto con el Ministerio de Infraestructura, con el Soyem y la comunidad Tripay Antu para armar un nodo productivo de la economía social, destinado a la producción de conservas y de productos de huerta.
Hace aproximadamente un mes, la Fundación San José Obrero abrió un espacio de cuidado de niños y niñas dentro de la Fábrica de Futuro que se llama la “Fabriquita de Belén”, en donde la gente que tiene hijos chiquitos y quiere participar de las actividades de la Fábrica puede dejar a sus niñas y niños. El formato en el que se trabaja es de voluntariado, por lo cual, “hay veces que nos falta personal, pero vamos sosteniéndolo con muy buena voluntad”.
El crecimiento de la Fábrica de Futuro se basa en dos fuerzas, cuenta Fernando. Por un lado, la decisión de las chicas y chicos de creer en este proyecto y, por el otro, el trabajo voluntario de cientos de personas que, desde hace cinco años, vienen aportando muy generosamente, sus horas, su conocimiento y su trabajo.
Además, dentro la Fundación funciona el taller de los sueños que dirige Vicky Sabate, que es la tercera pata del San José Obrero junto con Omar Mastroiani y con Fernando. “Es un espacio de educación, arte y deportes para pequeños de 4 a 12 años. Funciona por las tardes y se ofrecen talleres de arte, apoyo escolar, música, taekuondo, cerámica”.
La otra punta que tiene la Fundación es la radio FM La Voz del San José Obrero. “También tenemos una revista y ahora está a punto de salir un diario digital. Creemos que la comunicación es una de las cuestiones más importantes que debemos fortalecer en chicos y chicas de los barrios populares, por es apostamos y ponemos fichas en la parte comunicacional de la Fundación”, aseguró.
Son dos las decisiones que el equipo de la Fundación San José Obrero tomo aquel día que se empezó a trabajar y que lo impulsa a hacer las cosas que hacen: una de ellas tiene que ver con la prioridad que tiene las chicas y chicos que se acercan al lugar. Por lo tanto, “los horarios, las estructuras y los esfuerzo que hacemos van en función de ellos”.
“Y, la otra decisión que tenemos tomada es que lo que no tenemos o lo que nos falta, lo hacemos”, concluyó Fernando Fernández Herrero.
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