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Bariloche, miércoles 28, enero 2026
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La importancia de la separación de residuos en origen

 Con sus grandes extensiones de bosques nativos, sus innumerables espejos de aguas transparentes, de colores verdes y azules, la presencia de una amplia variedad de fauna silvestre que habita en territorio del Parque Nacional Nahuel Huapi, senderos y refugios de montañas por doquier, Bariloche es una ciudad que enamora.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Paralelamente, la ciudad cuenta con uno de los basurales más contaminantes a cielo abierto del mundo, según la Asociación Nacional de Residuos Sólidos.

Un kilo de basura en promedio es lo que genera cada habitante de Bariloche por día. Ese número crece hasta prácticamente multiplicarse en temporada alta cuando la llegada masiva de turistas hace crecer también, los kilos de residuos que generamos. Así, cada día, van a parar al vertedero municipal, unos 200 mil kilos de basura.

El problema es grave y se ve. Se ve en las calles del centro y de los barrios. Se ve en los alrededores de los cestos y contenedores de basura. Se ve en las plazas y espacios públicos. Y hasta se ve en los senderos de montaña, costas de ríos y lagos.

“Todos los barilochenses somos responsables de la basura”, sentenció a ANB, Gladys Pichiñanco, titular de la Agencia de Recicladores Bariloche (ARB). “Sin embargo, si todos nos propusiéramos hacer un esfuerzo desde nuestro lugar para generar un impacto más amable en el ambiente, seguro todo funcionaría mejor”.

Por esta razón, es importante y necesaria la separación de residuos en origen. Pero, ¿qué significa esto? La separación de residuos en origen es la práctica a partir de la cual se discriminan los materiales que pueden ser reutilizados, de los que son basura.

Gladys recomienda que la mejor opción para separar la basura es tener dos tachos diferentes: en uno de ellos colocar los residuos secos como plásticos, aluminio, cartón, latas de conserva, nailon. En el otro, depositar los húmedos como la yerba, papel sanitario, cascaras de frutas y verduras.

De esta manera, se permite que los materiales reutilizables o reciclables puedan ser clasificados fácilmente. Para ello, deben estar limpios y secos. “Los beneficios que trae hacer este trabajo en casa es dejar de enterrar tanto y todo junto en el manto y, de esta forma, no le hacemos tanto daño al ambiente”, aseguró.

El programa Bariloche RECICLA, una ayuda importante para la ARB

El pasado septiembre, la ARB cumplió 20 años. “Fue la crisis del 2001 la que nos empujó al basurero a buscar alimentos para nuestras familias. Ayudándonos entre todos pudimos agruparnos y transformar esa desesperación en energía para conformar una asociación de recicladores. Entonces, ya no juntábamos basura, sino material reciclable para vender y ahí nos dimos cuenta que estábamos brindando un servicio público que reduce el impacto ambiental”, relató Gladys.

Hoy en día, la organización está compuesta por 67 personas, aunque la mayoría son mujeres. “Muchas veces nos preguntan por qué somos tantas mujeres en la ARB. No sabemos la respuesta. Tal vez la urgencia de alimentar a nuestros hijos. Pero en estos 20 años todas las presidencias fueron ocupadas por mujeres. Acá decidimos, cargamos, descargamos, enfardamos, operamos todas las máquinas y vehículos, y negociamos con compradores, desde el inicio”, afirmó la referente.

Como todo, en sus inicios, el trabajo se realizaba con las propias manos y alguna que otra maquinaria. Con el correr del tiempo, el quipo se fue afianzando y hace pocos meses lograron construir una cooperativa de trabajo y hoy están a cargo de la operación de una planta de clasificación.

El reciclaje en la ciudad de Bariloche siempre fue un problema, tanto por la falta de políticas públicas para solucionar el tema de la basura y la falta de compromiso de los ciudadanos para separar los residuos en origen.

Tal es así que el Programa Bariloche RECICLA, fundado en 2015, tuvo sus idas y vueltas durante mucho tiempo y recién ahora está comenzando a verse el brote de sus frutos.

El Programa es coordinado por la Dirección de Gobierno Abierto que, con capacitaciones, promotores ambientales, folletería y herramientas virtuales promueve la separación en origen y la recolección diferenciada.

La adquisición reciente de nuevos camiones y contenedores, la Dirección de Recolección optimizó el servicio diferenciado en el microcentro, donde recolecta todos los días.

Este programa comenzó como un plan piloto en Los Coihues y un sector de Las Quintas, pero su éxito lo llevó a incluir barrios del casco urbano como Lera, 21 de Septiembre, Perito Moreno y Las Quintas y desde hace unos días atrás, el Oeste de la ciudad también se sumó a esta propuesta y el miércoles 30 de agosto la Asociación recibió el primer camión de secos.

“Estamos muy felices con la implementación de este programa. El mes pasado nos llegó el primer camión y es un éxito cómo viene separado. Hace que recuperemos mucho más material del que veníamos sacando”, celebró Gladys, explicando que de esta forma las y los recicladores no tienen que “meter las manos en todas las bolsas”.

A partir de noviembre, se suman 25 nuevos barrios a la recolección diferenciada de residuos, lo que da un total de 68 barrios. “De 10 bolsas que llegan a la planta, podemos recuperar 5. Es un gran avance y la idea es llegar a todo Bariloche porque hay camiones dispuestos para ese trabajo. Lo que también sucede es que la misma gente se acerca a dejarnos sus residuos secos”, festejó Gladys.

Y agregó, “es un trabajo que hay que hacer entre todos. Porque si yo cumplo con los días que tengo que sacar mis residuos secos, pero tengo un vecino que los saca cuando quiera y los mezcla con lo orgánico o el camión pasa y recolecta todo junto, estoy desincentivando a las personas que busca hacer las cosas bien, tratando de no generar un impacto ambiental negativo”.

La separación de residuos en origen no solo sirve para concientizar acerca de los materiales reutilizables que todo el tiempo se desechan y que se piensan que no sirven para otra cosa, sino también acerca de lo que consumimos. “Un claro ejemplo de esto es cuando compras la carne en el supermercado. Allí, el alimento viene en una bandeja de telgopor, con una toallita que absorbe la sangre y un envoltorio que, generalmente es nailon. De eso, sólo se puede reciclar la bandeja, el resto se entierra. En cambio, si la compra se realiza en una carnicería, la bolsa en la que viene la carne, se lava, se seca y se tira en el tacho de los residuos secos”, aclaró la referente.

Todo tiene que ver con todo. Cada acto tiene su consecuencia y esas consecuencias muchas veces son irreversibles y en Bariloche, el basurero municipal, lo deja al descubierto.


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