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Las infracciones de residentes ponen en peligro los bosques y áreas naturales
Los días de calor sumado a las mayores libertades después de tantos meses de aislamiento, confluyeron en salidas masivas de residentes a distintas áreas naturales de Bariloche. A esto se le agrega también, que por el momento, la zona norte del Parque Nacional Nahuel Huapi está vedada para los rionegrinos, por lo que el público se concentra en salidas de cercanía.
Si bien la mayor afluencia en senderos de montañas y lagos comenzó a notarse en julio con la paulatina y lenta reapertura de algunos pocos recorridos, las altas temperaturas de los últimos días hicieron que las rutas se colmaran de residentes en busca de visitar lagos, ríos y puntos naturales que solían ser mayormente frecuentados por turistas.
Esto trae aparejado, inevitablemente, mayores riesgos potenciales, especialmente debido a que no son pocos los residentes que incurren en infracciones en el marco de las pautas determinadas para la protección y conservación del Parque Nacional.
Integrantes del Splif tuvieron intervenciones por fogatas mal apagadas o en lugares no habilitados. (Foto: archivo Marcelo Martínez)
Según informaron oportunamente, alrededor de 5 mil residentes visitaron el área del cerro Tronador y cascada Los Alerces, solo en un fin de semana. “Los registros de los últimos días nos dan cuenta de que, en comparación al mismo mes de otros años, se duplicó la cantidad de barilochenses que visitaron las distintas zonas del Parque”, indicó a ANB el intendente de la institución, Horacio Paradela.
Ahora bien, así como también aumentó la demanda del público local, también se incrementaron algunas faltas que activan el alerta de las instituciones. “La gente se vuelca a las playas y zonas naturales, pero el problema que venimos teniendo es que comenzaron a manipular fuego en lugares no habilitados”, comentó Orlando Báez, jefe del Splif Bariloche.
En ese sentido, desde Parques Nacionales también indicaron días atrás que se realizaron numerosas infracciones en el área del Tronador a personas que ingresaron fuera del horario permitido y que prendieron fogatas en zonas en las que no está permitido o accedieron a zonas que todavía no fueron habilitadas.
Las instituciones que trabajan contra los incendios forestales trabajan de manera conjunta, especialmente en el marco de la pandemia por Covid-19 debido a que el protocolo los obliga a reducir el personal operativo.
“Lo que sucede es que al no poder recorrer otras zonas, nuestra gente se aglomera acá y se ven cantidades de personas como nunca antes”, consideró Pedro Currhual, jefe del área de Incendios, Comunicaciones y Emergencias del Parque Nacional.
En este sentido, sostuvo que “los lugares se hacen pocos, entonces la gente termina buscando otros espacios menos concurridos y muchas veces se van a sectores impensados. El problema es cuando hacen fuego y no toman conciencia de lo que puede ocurrir”.
Currhual remarcó que, si bien “la mayoría de los vecinos son responsables: si ven humo, dan aviso de manera inmediata y la mayoría respeta los lugares habilitados, hay también una minoría que deja los sitios llenos de basura, no apaga los fogones y eso puede generar un desastre”.
La primavera parece continuar con temperaturas altas, aunque la época más difícil se espera para enero y febrero, según explicó Báez: “seguramente habrá días prolongados de mucha sequía y calor y cualquier cosa puede desatar un incendio forestal”.
El flamante titular del Splif indicó además que en los últimos días tuvieron intervenciones por fogatas en lugares no habilitados para tal fin, “varias con grupos de jóvenes alcoholizados que reaccionaron de manera violenta con el personal”. Esto aumenta la preocupación de las instituciones.
“Es un boom de gente, nunca había pasado que tantos locales visiten su propio lugar, lo cual es muy bueno porque conocen y disfrutan. Lo malo es que muchos salen sin informarse, sin saber qué se puede y qué no se puede hacer y eso nos pone en alerta”, sostuvo Currhual aunque destacó que hace varios años no se produce un incendio de grandes magnitudes en la zona sur del Parque Nacional Nahuel Huapi.
"El problema es cuando hacen fuego y no toman conciencia de lo que puede ocurrir”, indicó Pedro Currhual. (Foto: Archivo Marcelo Martínez)
En el Splif son 98 integrantes, aunque 60 se encuentran operativos y el número restante se aboca a otras tareas. En el área del ICE son 37. Menos de cien personas son las que trabajan arduamente para proteger los bosques. “Uno de los pedidos que hicimos fue incorporar más personal pero entendemos que la Provincia atraviesa un momento complicado, así que por el momento nos apoyamos entre las instituciones dedicadas a los incendios como Parques Nacionales, el Sistema Federal de Manejo del Fuego y el grupo de la Policía Federal”, explicó Báez.
“Si todos tomáramos conciencia de la importancia de regresar con nuestra basura, de no hacer fuego en lugares no permitidos, de apagar bien todos los fogones, no habría problemas, pero lamentablemente siempre hay casos minoritarios que no lo hacen”, consideró Currhual y en este sentido añadió que "muchos se molestan porque solo se puede hacer fuego en campings donde hay que pasar el día, pero lo cierto es que fue por la propia irresponsabilidad que tuvimos con nuestra región años atrás".
La situación activó el alerta y la preocupación de las instituciones que trabajan en la zona, pero apuestan a la toma de conciencia y al disfrute responsable de las áreas naturales. “La gente tiene que entender que si no toman los cuidados correspondientes, lo que hoy salen a disfrutar, lo pueden terminar destruyendo”, concluyó Báez.
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