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Bariloche, domingo 15, marzo 2026
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Lluvia récord en Bariloche: calles inundadas, cuadrillas en la calle y una noche sin tregua

 La lluvia que cayó sobre San Carlos de Bariloche durante la noche del sábado superó los registros esperados y generó inundaciones en distintos puntos de la ciudad, con calles anegadas, canales desbordados y vecinos atrapados en sus hogares. La situación, aunque ya está controlada, generó varios pedidos de intervención a las cuadrillas de la Municipalidad. Hubo otro incenveniente grave: cuando los canales de desagote del agua se despejaban, se volvián a llenar con basura que arrastraba el agua.

Lo mismo ocurría con los canales alternativos que se generaban para despejar las calles.

Los equipos de la Municipalidad desplegaron operativos en las cuatro delegaciones —centro, sur, este y oeste— durante toda la madrugada. Las cuadrillas trabajaron durante horas intentando generar canales alternativos para evacuar el agua acumulada, pero la tarea se dificultó de manera constante: el arrastre de basura tapaba los canales apenas abiertos, y el agua volvía a acumularse.

El corredor más problemático fue el sector de calle La Habana y calle 1, donde la acumulación fue tan intensa que se debió cerrar el tránsito vehicular y colocar una bomba de agua para drenar la zona. En el barrio Frutillar y en el barrio Arrayanes también se registraron complicaciones importantes, al igual que en otros puntos que históricamente se inundan ante lluvias de estas características.

En el barrio Nahuel Hue, el Splif —que participó en esta emergencia— también se sumó al operativo con un móvil y tres brigadistas, a pedido de vecinos. Luego de atender la situación en esa zona, el equipo se trasladó a calle Habana y calle 1 para colaborar en el bombeo del agua.

Hoy la situación está controlada, pero deja una advertencia que no puede ignorarse. Uno de los factores que más complicó el trabajo de las cuadrillas fue el material suelto en las calles: pasto cortado, escombros, colchones, basura domiciliaria. Todo eso, con el primer caudal de agua, se convierte en un tapón. No solo obstruye las bocas de tormenta y los conductos originales de desagüe, sino que también bloquea los canales alternativos que los equipos municipales generan en el momento para descomprimir las zonas más anegadas.

Es decir: mientras una cuadrilla abre un canal para sacar el agua de una calle inundada, la basura que alguien tiró días antes vuelve a cerrarlo. El esfuerzo se duplica, el tiempo se pierde y el agua sigue subiendo. El llamado es concreto y urgente: no tirar nada en las cunetas. Ni pasto, ni ramas, ni escombros, ni residuos de ningún tipo. En una lluvia como la de esta noche, cada cosa que queda suelta en la calle es parte del problema.


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