Noticias de hoy
Miguel y Javier soñaban hace tiempo con ser padres y las posibilidades que barajaban eran varias, pero nunca pensaron que podrían concretar ese anhelo en la ciudad donde viven y donde ahora, crecerá su hija.
Si bien en Argentina la subrogación de vientres está contemplada dentro de la ley de fertilización, no se conoce mucho al respecto y tampoco funciona como en otros países en los que hay un pago de por medio para la persona que gesta el embarazo.
“Aquí es un acto de amor y solidaridad”, resumió Miguel, quien además es obstetra del Instituto Materno Infantil. El flamante padre contó que hace tiempo hablaban de la posibilidad de tener un hijo o hija, aunque habían pensado hacerlo en el exterior. “Un día, una amiga nos dijo que ella se ofrecía para la gestación, pero nos pareció que era una charla al pasar”, recordó.
Tiempo después, el tema volvió a la mesa y la amiga de la pareja remarcó sus intenciones de ayudarlos en el proceso de ser padres. “Ahí comenzamos la parte legal que en tiempos de la justicia, no demoró mucho, fueron unos seis meses”, recordó.
A diferencia de lo que ocurre en otros países, en Argentina al subrogar un vientre, el bebé lleva el apellido de la persona que lo gestó. Luego se debe realizar un juicio para que pierda la filiación y recién ahí puede llevar el apellido del padre o madre.
“Nosotros logramos hacer este paso antes, gracias al fallo de la jueza Cecilia Criado que logró modificarlo y Amparo tiene nuestro apellido desde que nació”, contó con felicidad, Miguel.
La otra parte legal está vinculada al proceso de fertilización y la cobertura que deben garantizar las obras sociales, según la ley 26862, de fertilización sancionada y promulgada en 2013. “Coincidió que tanto la mujer gestante como nosotros, compartíamos la misma obra social, pero si bien no nos pusieron trabas, costó que entendieran muchas cosas. De pronto se pedía un medicamento a nombre de uno de los afiliados que en realidad era para la mujer, o cosas así”, recordó.
El embarazo transcurrió con normalidad y a las 37 semanas de gestación, por cesárea, nació Amparo en perfecto estado de salud. “La verdad es que fue todo muy lindo. Como médico obstetra siempre estoy del otro lado y ahora me tocó vivirlo a mí”, remarcó Miguel.
“Queremos dar a conocer esto porque sabemos que hay muchas personas que pueden estar en nuestra situación y desconocen que está la opción de la subrogación y que ahora hay un fallo que sienta jurisprudencia al respecto”, manifestó el hombre.
En Bariloche hay solo un centro de fertilidad, pero el Instituto Materno Infantil se encuentra en proceso de compra y preparación de las instalaciones para poder realizar fertilizaciones asistidas. “De esta manera podremos estar presentes en todo el camino, de extremo a extremo: desde los estudios iniciales, luego la fertilización en sí y la atención de la gestación, parto y atención neonatológica”, contó Gastón Di Marco, director del IMI.
Agenda Cultural
Guía Gourmet
Turismo

Inicio