identificarme


Click aquí para registrarte
¿Olvidaste tu clave?

Bariloche, domingo 01, febrero 2026
   │  » Ver pronóstico

Noticias de hoy

Nadie elige dormir en la calle, pero no hay alternativas para parejas o familias con hijos

 Hay personas en Bariloche que viven en situación de calle, algunas son conocidas y otras, en absoluto anonimato. Hay un hombre y una mujer que, desde hace bastante tiempo, duermen en las arcadas del Centro Cívico, se les ha ofrecido donde pernoctar, pero no lo aceptan porque a ninguna de estas instituciones pueden ir juntos. Hace un tiempo que la realidad obliga a pensar en otros dispositivos de ayuda en la ciudad.

El Cordillerano dialogó con Juan Manuel Cristiani y Jorge Linquimán del Hogar Emaús, para hablar de este y muchos otros casos que, lamentablemente, están ocurriendo.

Desde el fin de la pandemia, el equipo de calle del Hogar tiene un acercamiento cotidiano con esta pareja: "Se complejizó tanto el tema que ya necesitamos otro tipo de dispositivos que puedan alojar estas situaciones”. Los asisten también desde otras áreas del Municipio y Betania.

“No hay en nuestra ciudad un dispositivo que pueda alojarlos como pareja, tampoco una familia o madres y padres con sus hijos”, comenzaron diciendo.

Por otro lado, hay cuestiones que vienen trabajando de manera articulada con otras instituciones. "Muchas veces es complicada la vinculación”.

Emaús y Betania tienen un gran campo de acción, muchas veces se ven superadas por estas realidades muy diferentes a la población con la que vienen trabajando. “Tiene que haber alguna solución por respeto a esas personas”.

En Bariloche hay personas que viven en situación de calle porque, por decirlo de una manera simple, no encajan en los dispositivos actuales. “Desde la pandemia se ha incrementado la cantidad de personas que no pueden acceder a Emaús o Betania, que tal vez logran generarse un ingreso económico, pero no lo suficiente como para pagarse un alquiler”.

Agregaron: “Antes quizás se hospedaban en un hostel o en una habitación compartida, hoy por hoy eso no existe y no logran acceder a una vivienda porque tampoco hay oferta de alquileres en el mercado”.

Quienes hacen changas y venta callejera viven el día a día y no ven en el horizonte la posibilidad de alquilar un espacio donde pasar la noche. En Emaús tienen alojados a hombres que atraviesan algunas de las situaciones mencionadas.

Hablaron de la pareja que duerme en el Centro Cívico. “Acá el peligro es adjudicarles a ellos el problema, es una cuestión de vulnerabilidad por el contexto general”. Algunas veces logran resolver su situación, pero siempre vuelven a la calle.

“No están exentos de vivir otras situaciones de violencia o maltrato, decimos otras, porque ya vivir en la calle es algo muy violento”. Han sabido de gente que pasa y al verlos durmiendo los patea o agrede, “los prejuicios y estigmas sociales son muy fuertes”.

Las soluciones deben ser de fondo y no para paliar determinada situación, por eso la necesidad de planificar de manera articulada nuevos dispositivos para todo lo que no pueden abarcar.

“Desde hace un tiempo vemos casos muy complejos y por ello es urgente pensar otras políticas públicas que no dejen a nadie fuera del sistema o de la ayuda”.

Remarcaron: “No tenemos que olvidar que hay una ley nacional y otra provincial que garantiza sus derechos y en función de eso hay que seguir fortaleciendo los sistemas”. En el mientras tanto acompañan y asisten.

Situaciones

Dentro del amplio abanico de situaciones que atraviesan personas de nuestra ciudad, están los que por determinados motivos, no se adaptan a la convivencia que ofrece Emaús. En el Hogar hay pautas que se deben seguir y no todos las aceptan.

Salvo que no quieran intercambio, saben que cuentan con el acompañamiento de Emaús. “A esa gente de todas maneras la asistimos, muchos vienen a buscar las viandas, tenemos buen vínculo”.

“Tal vez por diferentes razones no logran acceder a los dispositivos que hay, porque nadie elige dormir en la calle, por eso hay que seguir buscando propuestas y alternativas”.

El desafío ahora es pensar variantes que puedan abarcar a esa gente que aún no encaja en los sistemas creados.

El problema no es la salud mental, el alcohol o las drogas, eso solo es lo visible. Hay que ir mucho más atrás en las personas para lograr entender el presente que viven y ver la manera de ayudarles a mejorar su calidad de vida.

La ciudad se complejizó y hay mucho por pensar y hacer. “Como sociedad no nos podemos permitir el acostumbrarnos a ver ni a una sola persona en situación de calle”, dijeron.


Arriba