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No descartan rescindir el contrato de Mi Bus y opinan que el servicio es muy malo
El Municipio tiene bajo la lupa el TUP y analiza varias alternativas. Entienden que los subsidios son insuficientes, que la firma prestataria se está endeudando millonariamente y que los trabajadores no aceptan las condiciones de pago actuales.
Cuando el gobierno de Mauricio Macri decidió poner fin a los subsidios al transporte urbano de pasajeros, el servicio entró en una crisis profunda. Y como si fuera poco, la medida de cuarentena a raíz de la pandemia de coronavirus, generó que se desplomara la cantidad de usuarios y esto fue un golpe de knock out para las compañías.
En Bariloche, generó una incertidumbre total en cuanto a la prestación del servicio y en lo que hace al pago de los salarios de los trabajadores, que mes a mes se ven afectados y realizan paros y medidas de fuerza, que impactan directamente en quienes viajan en colectivo.
Ante este escenario, el intendente Gustavo Gennuso reconoció a El Cordillerano que se está analizando profundamente el tema y que en ese marco “se está viendo que la empresa Mi Bus entró en un espiral, donde no pueden brindar adecuadamente el servicio y los trabajadores no aceptan las condiciones de pago, que implica pagar el salario en dos partes, siempre dentro del mismo mes”.
“Ante esto, vemos que el transporte de pasajeros se está haciendo inviable, por lo que nuestros asesores letrados están estudiando varias alternativas y una de ellas, es la rescisión del contrato”, sostuvo el jefe comunal.
El contrato entre la Municipalidad y la firma sanjuanina se firmó por 10 años en febrero de 2017, pero el cambio en las condiciones, desató un caos. Dentro del convenio, figura que cualquiera de las partes puede rescindir, pero con un aviso previo mínimo de tres meses de anticipación.
Sin embargo, Gennuso aclaró que evaluando las notificaciones y las penalidades que constan sobre la empresa, “pueden anticipar el plazo de tres meses de espera que hay que tener y la finalización contractual puede ser de manera inmediata”.
Las otras alternativas que baraja el gobierno de la ciudad, es que Mi Bus se comprometa a brindar el servicio como corresponde, pero desde el Ejecutivo reconocen que el ingreso mensual de la transportista es muy bajo, los subsidios llegan durante el mes, aunque sin fecha fija y se complican los pagos.
Otra variante que puede surgir, es que Mi Bus ceda su concesión a otra compañía, pero ésta idea no depende de la Comuna, ya que implicaría una venta entre privados. Algo así sucedió con Catedral Alta Patagonia que hace unos años cambió de manos, pasando de la dupla Lamota-Varela a ser propiedad del grupo Vía Bariloche.
Ante la consulta de El Cordillerano, Gennuso consideró que “el servicio que presta Mi Bus es muy malo, pero no depende solo de ellos, sino de un montón de factores. Sabemos que los montos de los subsidios son insuficientes y no alcanzan para pagar los costos operativos”.
Asimismo, se mostró preocupado, porque “la empresa se está endeudando en demasía”, recalcando que sólo a la AFIP le adeuda 200 millones de pesos, siendo uno de sus principales acreedores.
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