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No más antivirales ni hidroxicloroquina en los hospitales de Río Negro
Por Silvana Salinas
(GNR Noticias) Si bien en los últimos meses se había comenzado a aplicar el uso de antivirales y la polémica droga hidroxicloroquina para el tratamiento de determinados pacientes con COVID-19, en Río Negro ya no se emplea. En cambio, según cada caso y estadío de la enfermedad, se aplica el corticoide antiinflamatorio Dexametasona, una vieja 'conocida" entre los terapistas intensivistas.
Se trata de una droga que, según estudios mundiales recientes, presenta resultados promisorios en el tratamiento de la enfermedad y que se está aplicando tanto en Reino Unido como en el vecino país chileno. "No es una cura", advierten.
Según explicó Fernando Tortosa, jefe del Departamento Médico del Hospital de Bariloche, "se ha sacado como recomendación de Nación el uso de antivirales e hidroxicloroquina y solo se deja en contexto de ensayos clínicos el uso de alguna intervención, ya que no hay ninguna que tenga eficacia demostrada por lo cual ninguna se puede recomendar con alta certeza".
Sin embargo, consideró el especialista, "no es que no sean eficaces o sean peligrosas esas drogas, significa que aún como su eficacia y seguridad no está demostrada, se recomienda ser usada en ensayos clínicos".
En relación a la dexametasona "hubo una comunicación preliminar, diciendo que existía una 'comunicación intermedia' acerca de que este corticoide puede ser eficaz con lo cual había controversia porque solo había estudios observacionales".
Es "promisorio", advirtió Tortosa, pero explicó que está incorporada dentro del conjunto de tratamientos e intervenciones que se les hacen a los pacientes, dentro de su cuadro y estadío.
- ¿Ya se usa la dexametasona en pacientes con coronavirus en la provincia?, consultó GNR Noticias.
- Si, en realidad es una droga que se utiliza en un subgrupo de pacientes con síndrome de distress respiratorio agudo. No en todos porque existen recomendaciones específicas de tratamiento, pero si es una droga que probablemente tenga beneficios en pacientes graves cursando un proceso inflamatorio agudo, destacó Tortosa, quien trabaja en forma colaborativa con el Ministerio de Salud provincial en la evaluación de tecnologías para la salud y medicamentos.
Hasta el momento se habían utilizado antivirales como el lopinavir/ritonavir y la droga hidroxicloroquina. Era el protocolo de tratamiento recomendado por el Ministerio de Salud de la Nación para pacientes que presentan cuadros que van desde neumonías sin criterios de gravedad, pero con comorbilidades -enfermedades o patologías asociadas- hasta neumonías graves que requieren cuidados intensivos y/o ventilación mecánica. Sin embargo, ante nuevos estudios que restarían eficacia, se quitó de las recomendaciones para los tratamientos.
Por el momento "no hay otras drogas que se usen en forma específica, sino solo en contextos regulados y seguros", se indicó, a la vez que se recomendó a la población no automedicarse, ya que la dexametasona puede afectar el sistema inmune.
En los pacientes internados con COVID-19 que no presentan gravedad, se "hace una valoración continua del riesgo pronóstico y un tratamiento sintomático y monitoreo continuo de distintos parámetros que permitan definir la gravedad". La dexametasona se emplea "solo en pacientes internados en terapia intensiva con neumonía, en los casos graves ha mostrado ser beneficioso, mientras que en pacientes leves no habría demostrado ningún beneficio", resaltó Tortosa.
La dexametasona en hospitales británicos: un progreso, "no una cura"
La dexametasona, el primer medicamento antiinflamatorio que fue aprobado para tratar a todos los pacientes con coronavirus hospitalizados en el Reino Unido que requieran oxígeno, incluyendo a los que están en respiradores, ya se usa en aquel país.
El fármaco es el primer tratamiento en el mundo contra el virus Covid-19 que demostró "reducir el riesgo de muerte", informó el gobierno de ese país. El tratamiento surgió de un ensayo clínico de la Universidad de Oxford -informó Télam- que demuestra que tiene un impacto significativo en la reducción de la mortalidad de los pacientes.
Se demostró en tal investigación que reduce el riesgo de muerte en los pacientes de Covid-19 que reciben ventilación hasta en un 35% y en los pacientes que reciben oxígeno en un 20%, lo que reduce la tasa total de mortalidad a 28 días en un 17%.
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