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Pasó lo peor de la sequía, pero en los barrios del sur de Bariloche siguen con faltante de agua
Las deficiencias en el servicio de agua potable que padecen decenas de familias en amplios sectores de la Pampa de Huenuleo no se terminaron con la llegada de las lluvias. El último fin de semana volvieron a sufrir cortes en el suministro y problemas de presión, mientras esperan en vano una respuesta por parte de la empresa Arsa.
“Llamás al 0800 y nada, es imposible obtener una explicación y menos una solución”, dijo Gabriel Alvarado, vecino de El Frutillar y uno de los voceros de Autoconvocados por el Agua, el grupo que se conformó para canalizar los reclamos.
En el último verano lograron mantener entrevistas con el ministro de Obras Públicas, Carlos Valeri, quien les dijo que la obra proyectada para dar solución a toda la zona era un nuevo acueducto con bombas de impulsión desde el lago Gutiérrez. Les aseguró además que los tendría al tanto de cada paso de esa obra. Pero hasta hoy no tuvieron más noticias y los vecinos temen que el verano próximo estarán igual o peor.
Alvarado aclaró de todos modos que “el problema no es solo en verano, como quedó demostrado. Empezó a llover seguido y faltan pocos días para el invierno, pero el último fin de semana hubo otra vez numerosas viviendas que se quedaron sin agua”.
La principal causa del faltante es el escaso caudal del arroyo Ñireco, donde se ubica la toma que administra Arsa y que distribuye el agua de red en numerosos barrios del Alto.
Según Alvarado, “el problema va a seguir y va a ser más grave porque cada vez hay más conexiones, y nadie previó nada. La escasez de agua es algo de arrastre, pero no tiene un trabajo, no está en agenda”.
Señaló que los barrios más afectados son El Frutillar -donde en verano los problemas de agua se sintieron en un 70% de los hogares-, las 645 Viviendas, barrio Unión, Nahuel Hue, Omega y Cooperativa 258.
Alvarado se quejó de que en Arsa no los atienden, que enviaron varias notas al intendente Gustavo Gennuso con pedidos de audiencia pero nunca recibieron respuesta y también que perdieron todo contacto con Valeri.
“Esto es cada vez peor, la población aumenta y el cambio climático es una realidad: el Ñireco tiene cada vez menos agua -alertó-. Y lo peor es que se nos niega la información”.
Refirió que la preocupación de los usuarios del Alto se agrava porque “la pandemia no se terminó y todo el día uno escucha las recomendaciones sobre higiene y lavado de manos, cuando a las casas no llega el agua”.
Dijo que en los últimos cinco años se habían “acostumbrado” a que el agua faltara durante los días más secos del verano, pero en estos meses comprobaron con preocupación que “ya no es solo en verano”.
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