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Pinos, fuego y desidia: El monocultivo que se les fue de las manos

 Los incendios forestales en la zona de Puerto Patriada y en el Parque Nacional Los Alerces, han alcanzado niveles alarmantes, devastando una superficie que ya supera las 40 mil hectáreas tras semanas de combate contra las llamas. Fuera de la discusión del origen del siniestro, las hipótesis de quiénes y por qué se habrían provocado los focos en ese sitio, este fenómeno no es casual sino el resultado de una política iniciada en la década del 70 y profundizada en los 90, que fomentó la plantación de pinos para la actividad maderera sin un manejo poblacional ni control adecuado.

De las plantaciones privadas, la especie fue esparciéndose, ganando terreno para crecer por los lugares más remoto de la cordillera, y con ella, desplazando a la flora nativa y dejando una gran cantidad de residuo forestal, incluso en zonas urbanas de uso público. Científicos y comunidades originarias analizan las consecuencias que trajo el monocultivo de pinos, su impacto en los incendios y remarcan la necesidad de políticas preventivas.
La falta de legislación y el fracaso del manejo estatal

Si bien las autoridades de Chubut no quisieron dialogar con este medio para explicar las medidas que toman para mitigar las superficies vulnerables a los incendios, la situación de abandono por parte del Estado es similar en la provincia limítrofe. Ignacio Dura, delegado de la Subsecretaría de Bosques de Río Negro, afirma que el fenómeno no tuvo contemplación por ninguna de las diferentes gestiones de gobiernos.

“No, no hay legislación ni programas para la regulación. Nunca fue un problema hasta hoy. La falta de planes de manejo, trabajos de podas y raleos, terminó en la invasión de pinos. No solo ponderosa, radiata, insigne, murrayana. No hay un número. La mayor parte está en tierras privadas, justamente por la falta de planes de manejo", explicó.

En estos años, el Estado Nacional llegó a subsidiar hasta el 80% del costo de implantación de estas forestaciones, utilizándose muchas veces como una "mejora" para obtener títulos de propiedad, pero sin una verdadera cultura forestal. Esto dejó cientos de hectáreas abandonadas que hoy funcionan como un "caldo de cultivo" para incendios forestales complejos.

La biología del "pino explosivo"

La Dra. Marina Stecconi, bióloga e investigadora del CONICET, define al Pinus radiata (o pino insigne) como una especie exótica adaptada al fuego que se ha convertido en el principal combustible de la región. Según la especialista, esta especie posee características que la vuelven "casi invencible"

"Pinus radiata, también llamado Pino insigne, es la especie de pino más difundida en la Comarca Andina. Es una especie exótica, originaria del suroeste de Estados Unidos, adaptada al fuego. Además de su rápido crecimiento, libera sus semillas cuando los conos son expuestos a altas temperaturas, presenta una corteza gruesa y dura que protege al tronco y sus ramas con hojas son muy inflamables por tener alto contenido de resinas. Estas características los vuelve casi invencibles ya que el fuego los beneficia, permitiendo que sus semillas se dispersen y multipliquen", explicó la investigadora.

En lugares como Puerto Patriada, la densidad de estos ejemplares supera los miles por hectárea, creando un "polvorín de pinos" que compite por recursos como luz, humedad y nutrientes con la flora nativa.

Cifras de una emergencia climática

El impacto ambiental es profundo. Datos oficiales indican que entre 2001 y 2023 se perdieron 115.140 hectáreas de Bosques Andino Patagónicos, de las cuales el 56% corresponden a la provincia de Chubut. Un informe de Greenpeace revela que la superficie afectada por incendios entre octubre de 2024 y marzo de 2025 fue de 31.722 hectáreas, cifra que cuadruplica lo registrado en la temporada anterior. Científicos advierten que, de continuar esta destrucción, las consecuencias incluirán mayor cambio climático, desertificación, desaparición de especies y pérdida de medicinas y alimentos naturales.

"Luego del incendio se debería evitar su regeneración, extraer las plantas que nacen, evitando que los ejemplares alcancen a desarrollar conos y semillas. En caso de árboles grandes, se pueden cortar y darle uso a la madera con distintos fines. Asimismo, implementar proyectos de restauración con plantas nativas, cuidando mantener las plantas rebrotantes que forman la primera cubierta verde y permite el crecimiento de las semillas".

Voces de la resistencia: El impacto en las comunidades

Para las comunidades originarias, el fuego tiene un componente político y económico. Marilín, Cañío, werkén de una comunidad mapuche de Buenos Aires Chico, y actualmente, vecina de El Pedregoso, describe lo sucedido como un "fuego capitalista" que consumió sueños, animales y hectáreas de bosque nativo. Señala la responsabilidad de grandes latifundios como el del grupo Benetton, cuya Compañía de Tierras Sud Argentino concentra cerca de 10 mil hectáreas de monocultivo de pino ponderosa.

"El 18 de noviembre del 2024 se había prendido, pero el viento se llevó las llamas para otra parte y no nos alcanzó a afectar. Frente al cerro Pirque, el fuego avanzó y consumió lo poco que quedaba. Las cuadrillas de vecinos autoconvocados fueron de gran ayuda ante la demanda de los brigadistas. Se quemaron los tendidos eléctricos, los alambres”, añadió.

El pino ponderosa es el tipo que mejor se desarrolla en esa zona de la Patagonia, por su adaptación al clima y al suelo irregular. En el caso de Compañía de Tierras Sud Argentino (CTSA), los pinos ponderosa conforman el 95% de sus forestaciones, aunque siguen haciendo ensayos con pinos murrayana y oregón, entre otros.

La Lof de Marilín se encuentra a 10 kilómetros de la localidad de El Maitén, donde el grupo Benetton y su CTSA, concentra gran parte del territorio para producción agroganadera y de madera de pino, con cerca de 10 mil hectáreas destinadas al monocultivo.

La de Marilín es una historia familiar de resistencia contra la especie invasora que consume gran cantidad de agua, erosiona el suelo y desplaza a la flora autóctona. "Benetton tiene media Patagonia alambrada y llena de pino. El ponderosa es una especie que tiene poco uso comercial y que combustiona muy rápido. Se desplazó por todas las montañas sin un resguardo", denunció.

Otra de las voces que denuncia sistemáticamente el monocultivo de pinos en el sur del país es Mauro Millán, lonko del Lof Pillan Mahuiza.

"Muchos funcionarios de anteriores gestiones se han hecho millonarios con las inversiones del verde por verde, hace 45 años atrás, financiado por el Banco Mundial y el BID. Evidentemente generó nuevos ricos. Además, el propio Estado financió el monocultivo, como el de Benetton que es el más grande y que tiene miles de hectáreas infectadas. Digo esto porque son las que terminan vaciando las napas de agua, secando mallines, hacen avanzar los arenales, como está pasando en Vuelta de Río. Y el volumen de pino es increíble. Avanzó y copó casi todo el territorio y quedaron abandonadas".

"No hay ningún tipo de política para el control. Son miles y miles de pino blanco e inútil, porque no sirve para leña, para construir y deja una gran cantidad de combustible residual forestal por doquier", describió el lonko.

Además, cuestionó la dinámica de los siniestros: "¿Por qué no se encienden los latifundios extranjerizados de Lewis o Benetton y sí las pequeñas poblaciones y comunidades mapuches?".El problema no es el pino, sino la falta de controles

Pero el problema no radica en la especie exótica, sino en la regulación por parte del hombre. Javier Grosfeld, biólogo del Centro Científico Tecnológico (CCT) del CONICET Patagonia Norte, dialogó con ANB acerca del alcance futuro que podría traer la falta de controles forestales.

“La gran parte de las forestaciones están abandonadas, sin manejo y ese es el problema: no condenar o estigmatizar a la especie, sino a lo que nosotros estuvimos haciendo, que fue la desidia y no tener los cuidados necesarios”, dijo.

Y agregó: “La solución es trabajar mucho en la prevención y en el manejo de ese combustible del fuego, que es la vegetación. El pino no es la única especie que se quema, porque o si no, no podríamos comprender lo que sucedió en Los Alerces, donde el fuego corrió decenas de kilómetros en un solo día y no hay un solo pino en esa región donde se prendió”.

Un muro verde

Un escenario poco alentador se visualiza a futuro de seguir con la misma desidia estatal. El pino radiata, acelera su reproducción y crecimiento luego de los incendios. Ya existen retoños que crecen de manera amontonada en la zona que fue arrasada por el fuego, durante la temporada anterior en El Hoyo.

“En 5 años pueden llegar a tener 5 metros de altura con altas densidades. El resultado es un "muro verde" que por fuera se ve así, pero por dentro está lleno de combustible muy fino y ramitas secas altamente inflamables. Esa fue la situación ideal para que el fuego ardiera de manera tan explosiva como lo hizo, sumado a las condiciones climáticas favorables para la propagación”, finalizó el biólogo. (ANB)


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