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Sara Itkin, la "médica yuyera", fue distinguida por la Legislatura

La médica Sara Itkin recibió una distinción por parte de la Legislatura de Río Negro a través de la cual se reconoce la trayectoria de la médica naturista, escritora e investigadora de las propiedades curativas de las plantas como alternativa a la medicina tradicional.

 

 
La iniciativa fue impulsada por la legisladora del Frente de Todos, María Eugenia Martini y el acto se realizó este martes. El proyecto destaca el “interés educativo, científico y comunitario la labor de investigación y difusión en Medicina Natural de la Dra. Sara Itkin”.
 
“No siento que sea un reconocimiento para mí como Sara Itkin, sino algo compartido con todas las mujeres y hombres que usaron y usan desde siempre las plantas, que transmiten sus saberes y son guardianes de sus semillas”, indicó la médica en diálogo con ANB.
 
Sara Itkin nació en María Grande, un pequeño lugar de Entre Ríos, donde las plantas, las huertas, los patios, eran algo cotidiano. Como muchos habitantes de los pueblitos del interior, tuvo que emigrar para estudiar. Su elección fue Rosario. Un poco indecisa al principio, terminó optando por medicina. “Siempre estuve orientada a lo social, quería hacer algo que ayude a los demás”, indica.
 
De a poco, comenzó a interiorizarse en otro aspecto de la medicina, en lo que sabían las personas que llegaban del interior, con otros usos y costumbres. Surgió la oportunidad de acompañar a un médico que fue reconocido por su labor con comunidades rurales y de pueblos originarios. “Tres años después de recibirme, en el ’94, estuvimos trabajando en la zona centro y sur de Neuquén”, relató tiempo atrás.
 
Se asentó un tiempo en Las Lajas (Neuquén), donde por tres años se convirtió en parte de la comunidad, pero por cuestiones personales, volvió a Rosario. Allí estuvo trabajando en un centro de salud en la periferia de la ciudad, donde casualmente comenzaban a preparar medicinas naturales.
 
La vida la llevó al pueblo neuquino de Villa Traful, donde sin esperarlo, se encontró con mujeres que despertaron a través de las plantas, mujeres que tal vez sin saberlo, encerraban una enorme sabiduría. “Fue muy intenso ver la manera en que empezaron a empoderarse, a tener un espacio en el pueblo”, rememora.
 
Fiel a su carrera científica, comenzó a investigar las plantas. Su composición fisicoquímica, sus propiedades. Mezcló el conocimiento “oficial” con la sabiduría de la naturaleza y de esa mixtura nacieron cientos de botiquines naturales, cremas, aceites, gotas, jarabes. El conocimiento se fue expandiendo, lo fue expandiendo. 
 
“Desde la labor legislativa”, consideró Martini, “valoramos la dedicación, el esfuerzo y la coherencia de quienes trabajan para ofrecer a los demás respuestas menos conocidas o poco difundidas, que suelen no estar disponibles a través de los medios tradicionales, siempre buscando mejorar nuestra calidad de vida”.
 
La médica no dudó en afirmar que “hoy en día cada vez más personas quieren volver a las plantas, la pandemia nos hizo volver a la tierra, la gente busca eso. Cuando yo empecé esto, prácticamente no estaba bien visto, pero eso ha ido cambiando”, celebró Itkin.

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