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Bariloche, domingo 08, febrero 2026
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Suicidios: una problemática tabú que afecta a toda la sociedad

 Cada 10 de septiembre, en Argentina y a nivel mundial, se conmemora el día de prevención contra el suicidio, una problemática de la que poco se habla pero que mucho afecta a la sociedad. Unas 3500 personas por año, se quitan la vida en el país, pero sin embargo, en pocos espacios se habla.

“Durante mucho tiempo existió el mito de que, si hablas de suicidios, instás a que más gente se suicide”, explicó Marcos Vanzini, de la asociación civil Escenarios Saludables, desde donde trabajan para formar agentes de prevención del suicidio.

Quizás por esto, quizás por temor, quizás por vergüenza, el suicidio es casi un tema tabú. “Queremos que la gente sepa que el suicidio es una problemática que hay que tener en cuenta. Porque si no, no nos vamos a dar cuenta nunca de los signos que alguien puede expresar y con los que se puede llegar a prevenir”, consideró el hombre.

Los datos indican que el suicidio es la segunda causa de muerte en jóvenes de entre 15 y 29 años. A nivel mundial, aproximadamente un millón de personas se suicida por año, lo que significa que una persona se quita la vida cada 40 segundos, pero además, por cada muerte por suicidio, se estima que hay 20 intentos fallidos. Si bien las cifras generan impacto, la problemática no trasciende más allá del entorno de las víctimas.

“No se habla del tema porque genera mucho miedo”, consideró también Cristina Giménez, quien comenzó a investigar sobre la problemática en Bariloche por un interés personal y se dio cuenta de que no hay información concreta y accesible.

El problema con la falta de información o de difusión sobre la problemática, es que “hay que hablar para poder prevenir”, remarcó la mujer que asiste a la Fundación San José Obrero, donde trabaja en la información y prevención del suicidio desde hace unos meses a través de informes publicados en la revista de la organización.

Sobre esto, coincide también Vanzini y agrega que “la Organización Mundial de la Salud habla de tres ejes en la prevención: la acción del Estado, el trabajo de los medios de comunicación y la formación comunitaria”.

Escenarios saludables

Con este último eje comenzaron hace unos 10 años, a trabajar en Escenarios Saludables. Surgió primero como una necesidad de un grupo de amigos de Buenos Aires que deseaba realizar acciones solidarias en algún punto del país. Así llegaron a un pequeño pueblo de Santiago del Estero, donde se comprometieron a brindar atención psiquiátrica una vez al mes.

“Uno de los integrantes del grupo es psiquiatra, el resto nos encargamos de hacer encuestas, de relevar datos en todas las escuelas para hablar con los jóvenes del pueblo”, indicó. Así, se enteraron de que en el lugar, con muy pocos habitantes, se habían suicidado 30 jóvenes en un lapso de cinco años.

Debido a esto, el grupo solidario se propuso dar un curso para formar agentes de prevención de suicidios, “así como hay agentes de tránsito o de otro tipo, también hay personal capacitado para prevenir este tipo de casos”, relató Vanzini.

Luego de las capacitaciones, los suicidios en ese pueblo descendieron. “Después de 3 años en los que trabajamos allá, formamos un grupo y nosotros empezamos a abrir la actividad a otras instituciones que nos lo pedían”.

Hoy Escenarios Saludables tiene 90 voluntarios en el país y constantemente, brinda charlas a través de internet, para fortalecer la prevención y que sea más fácil detectar las señales que puede dar una persona que piensa en la posibilidad de quitarse la vida.

Una ley nacional para prevenir

En 2015 se aprobó la Ley Nacional de Prevención del Suicidio (27130) aunque recién se implementó en 2021 y Río Negro adhirió a la misma, hace menos de dos semanas. La normativa declara de interés la atención biopsicosocial, la investigación científica y epidemiológica, la capacitación profesional en la detección y atención de las personas en riesgo y la asistencia a las familias de víctimas.

Según establece en sus artículos, la ley tiene por objeto la disminución de la incidencia y prevalencia del suicidio, a través de la prevención, asistencia y posvención. La autoridad de aplicación de la ley, es el Ministerio de Salud, organismo bajo el cual está a cargo la capacitación del personal y la elaboración de un protocolo para los servicios que intervienen ante un caso.La adhesión de Río Negro a la ley, genera ciertas expectativas. “Actualmente no hay muchos lugares a los que se pueda acudir, quizás esto abre las puertas para empezar a pensar sobre el tema”, consideró Cristina Giménez.

La mujer barilochense que encaró la problemática, probó por cuenta propia cómo funciona la atención en Salud Mental en el hospital zonal. “Con Ayelén Sanders, mi compañera con la que hicimos el informe, nos tomamos el tiempo de ir a sacar un turno y nos enteramos de que dan 5 turnos al mes y con derivación”, indicó.

Es decir que si hay una persona con intenciones de quitarse la vida que intenta buscar ayuda psicológica, deberá primero, obtener una derivación de un médico clínico para luego, intentar acceder a uno de los escasos turnos mensuales.

Con las obras sociales la situación no es muy diferente. La mayoría solicita una auditoría previa y luego, los turnos tienen demoras de varias semanas, pero “la persona cuando logra pedir ayuda, ya está desbordada, no puede esperar”, sostuvo Giménez.

“El problema no es que no haya psicólogos o psiquiatras, sino que no sea una prioridad y no se destinen fondos para esos cargos”, consideró por su parte Matías Fernández Herrero, de la fundación San José Obrero.

Sobre esto, Vanzini informó que “del total del presupuesto de Salud, el 10% tendría que ir a salud mental y actualmente hay un 2% destinado”. Esto se traduce en pocos profesionales disponibles a la hora de necesitar recurrir a atención psicológica o psiquiátrica.

Pese a esto, el referente de Escenarios Saludables remarcó que “tenemos la esperanza de que el Estado tenga un plan más coherente. Esperemos que se puedan ver algunos frutos dentro de poco”.

Los dos grandes grupos de riesgo

Los adolescentes y jóvenes hasta 29 años, junto a los adultos mayores (tercera edad) se consideran las franjas etarias más afectadas por la problemática.

“Los adolescentes sufren grandes cambios. Entran en la vida adulta y sufren un duelo con las estructuras familiares y las verdades que tuvieron durante su vida y de pronto, cambian”, remarcó Fernández Herrero.

La situación, claramente empeoró con la pandemia, debido a que los jóvenes vieron interrumpida su rutina durante mucho tiempo y esto “llevó en muchos casos a que se atrofien los mecanismos de sociabilidad”, agregó.

De todas maneras, no hay una causa puntual que explique los motivos de un suicidio. Son cuestiones personales que atraviesa la gente, muchas veces, sin siquiera mencionarlo con aquellos que la rodean.

En este sentido, Giménez sostuvo que una de las principales maneras de prevenir, es “romper con la estructura de estar solos, de la soledad. Demostrarles a los chicos y chicas que sí se puede estar mejor, que hay gente a su alrededor”.

Por otro lado, están los adultos mayores con quienes la situación no es muy diferente. La soledad, la incertidumbre de lo que puede llegar a pasar en un futuro cercano, las pocas actividades que hay para esta franja etaria a nivel social, generan algo similar a lo que producen los cambios y pérdidas en la adolescencia.

Prevención, donde la escucha y difusión, son clave

A pesar de ser una problemática que poco se toca, cada vez se aborda más en los espacios donde los menores y jóvenes, son los protagonistas. “Se comenzó a dar algunas charlas en escuelas, en niveles primario y secundario”, indicó Giménez.

Poder prevenir, requiere, “estar muy atentos a las actitudes, charlar el tema, no tomar a la ligera la angustia que pueda vivir un chico”, agregó. El acoso escolar y el bullying son muchas veces, generadores de traumas que afectan a muchos niños, niñas y adolescentes. “No se puede generalizar, pero esto también puede ser un detonante”, señaló la mujer.

En los ámbitos educativos, donde los adolescentes pasan gran parte de su vida diaria, “es necesario estar muy atentos, prestar atención a los espacios ciegos fuera del aula, a los pasillos, a las horas libres”, remarcó.

Como en muchas otras problemáticas, “tanto en Educación como en Salud, todo lo que se hace, es prácticamente a pulmón, no hay presupuestos”, remarcó Giménez, pero las esperanzas están puestas en que, en un futuro no muy lejano, la implementación de la ley permita cambiar este escenario y se destinen partidas para las capacitaciones, charlas, talleres, tanto para docentes como para estudiantes.

De qué se trata la posvención

Además de la prevención, como uno de los ejes fundamentales en esta problemática, también se habla de posvención. “Por cada persona que se quita la vida, se calcula que hay entre 40 y 50 personas afectadas entre su familia, amigos, compañeros. La idea sería que se pueda destinar también un presupuesto a la contención de quienes quedan”.

En Bariloche, por el momento, no se desarrolló formalmente ningún grupo de escucha para personas que perdieron seres queridos por suicidios. “El duelo en estos casos es muy distinto al de otro tipo de pérdida y debería haber un espacio específico”, sostuvo Giménez.

Cuando una persona se suicida, muchas veces su entorno tiene miedo a ser juzgado, a ser culpado por la decisión y esto genera que el duelo sea aún más difícil, ya que hablar sobre el tema, les resulta casi imposible. Es por esto, que remarcan la importancia de tener la contención necesaria.

Para Giménez, “en el dolor que produce una pérdida así, hay dos caminos: o te quedas y te sumergís en la angustia o convertís ese dolor en una herramienta para que sea de ayuda. Nada te va a devolver a tu hijo o ser querido, pero te ayuda a salir adelante”. (ANB)

Línea de Prevención del Suicidio: 135 (gratuita) / (011) 5275-1135 (desde todo el país)

Escenarios Saludables: (+54) 9 11 2594 7412 / mail: escenariossaludables@gmail.com


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