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Tiene fecha el nuevo esquema del transporte en Bariloche

 Luego de un largo período de diagnóstico y de elaboración de proyectos, el municipio de Bariloche decidió avanzar con la reestructuración del transporte urbano y comenzó con las consultas para ajustar un nuevo diagrama de recorridos, que ya pasó el filtro de los choferes y continuará ahora con representantes de los usuarios.

La vicejefa de Gabinete, Marcela González Abdala, dijo que el plan de transformación busca poner fin a muchos años de improvisaciones y garantizar la viabilidad del servicio. Señaló que el proceso participativo que se plantearon seguirá en los primeros días de agosto con el turno de los usuarios.

No adelantó la metodología a emplear y sólo dijo que esperan incorporar aportes de presidentes de juntas vecinales y otros referentes sociales. Con los choferes, dijo González Abdala, ya realizaron intercambios “que fueron de muchísima ayuda” para definir nuevos recorridos.

Con los usuarios no estaría la mira puesta tanto en los recorridos, “que ya fueron dibujados por los técnicos, con datos del sistema SUBE” y otra información disponible, y es algo “difícil de modificar”. Pero sí esperan esos aportes para definir “la ubicación de paradas y para la estrategia de comunicación” de los cambios a implementar, que es uno de los aspectos más sensibles.

González Abdala dijo que trabajan en principio sobre dos nuevas líneas principales que unirán el Sur de la ciudad con los barrios del Oeste y con el Este. En ambos casos servirían para simplificar viajes que hoy exigen tomar dos colectivos.

Estimó que el nuevo esquema se empezará a implementar “en un mes y medio o dos meses”.

El municipio trabaja en paralelo con los concejales para destrabar otra pata del plan de reestructuración que son los proyectos de ordenanza para crear nuevos gravámenes destinados a conformar un fondo de “sostenibilidad” y otro de “infraestructura”.

El primero iría destinado a compensar el costo del boleto estudiantil gratuito, el pasaje subsidiado de las personas con discapacidad y agregar la prometida “integración tarifaria”, que permitirá aplicar rebajas a los usuarios que realicen dos o más viajes consecutivos. Esta última operatoria, según el cálculo que tienen los técnicos en su mesa de trabajo, costaría hoy 22 millones de pesos.

El fondo de sostenibilidad se nutriría de una sobretasa a determinadas empresas contribuyentes de la TISH y según González Abdala debería reunir 159 millones de pesos anuales. Hoy el municipio subsidia el sistema de transporte con 110 millones de pesos, que salen de Rentas Generales.

Insistió en que el trabajo realizado busca mejorar el número de pasajeros transportados y la eficiencia general del sistema, y no habrá una reducción de los kilómetros recorridos. Calculó que esta última variable va a tener un aumento cuando empiecen a funcionar las nuevas líneas.

Señaló que también pretender dar respuesta a “la mayor crítica” sobre el servicio que presta hoy la empresa Mi Bus y que tiene que ver “las frecuencias malas e insuficientes”. Según resumió, la gente quiere que el colectivo arranque más temprano, circule hasta más tarde y pase por la puerta de su casa, o lo más cerca posible.

El caudal de pasajeros, un terreno a recuperar
La puesta en práctica de los nuevos recorridos comenzaría en un par de meses, una vez incorporados los ajustes que surjan del proceso participativo. En el municipio esperan que esté garantizada también cierta “normalidad”, en relación con la pandemia.

La vicejefa de Gabinete dijo que la comunicación será un factor clave. También evalúan que hay momentos contraindicados para experimentar con cualquier cambio en el transporte, como un período de inicio de clases, o la alta temporada turística, ya que está comprobado que los visitantes usan cada vez más los colectivos urbanos, un fenómeno que era marginal hasta hace tres o cuatro años.

A pesar de esto último, el número global de pasajeros transportados cayó en forma significativa en el período previo a la pandemia.

Según la estadística difundida por el municipio, el pico de pasajeros transportados en Bariloche se produjo en 2013, con 15,36 millones. Luego bajó a 14,72 millones en 2018 y 13,92 millones en 2019. Un comportamiento relacionado probablemente con el deterioro continuo en la calidad del servicio y el mayor costo del boleto.

González Abdala dijo que la aspiración es lograr que cada vez más gente use el colectivo. Los avances en ese terreno permitirán mejorar el índice de pasajeros por kilómetro (IPK) y bajar el costo de prestación, lo cual debería traducirse en tarifas más accesibles.

Según el estudio elaborado por los técnicos, el IPK general del sistema en Bariloche en 2019 fue de 2,18 y en 2020 (pandemia mediante) bajó a 1,62. Lejos están los mejores momentos como 2013, cuando llegó a 2,31 pasajeros por km.


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