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Tras hallazgo de un submarino el grupo liderado por Basti consultó al gobierno alemán si pertenece a ese país
Mediante un informe, presentado al embajador de la República Federal de Alemania, Dr. Ulrich Sante, se solicitó que el gobierno de dicha nación confirme si le pertenece al Estado germano el submarino hallado frente a las playas bonaerenses de Arenas Verdes y Costa Bonita, que fuera descubierto por el grupo Eslabón Perdido. En la presentación se mencionan las dos pericias, una argentina y otra italiana, que determinaron que el naufragio se corresponde con un submarino de la Segunda Guerra Mundial, presuntamente alemán.
Además de las conclusiones a las que arribaron los peritos, en la nota presentada ante la sede diplomática se menciona que en el Laboe Naval Memorial, en Kiel, se exhibe un mapa marcado con cruces que dan cuenta de la ubicación de los cascos de submarinos germanos hundidos en todo el mundo. Precisamente en ese mapa una de esos signos se ubica en la misma zona del hallazgo, sin que se explique en dicho museo alemán de qué U-Boot se trata.
Por esta razones, el coordinador de Eslabón Perdido, Abel Basti, solicitó al embajador Sante que el gobierno germano informe si el navío descubierto “es de su propiedad o si manifiesta desconocerlo”. En la presentación se informó a la embajada germana que acturá como perito de parte en el caso, el doctor Fabio Bisciotti, uno de los máximos expertos internacionales de submarinos de la Segunda Guerra Mundial, perteneciente a la Liga Navale Italiana, quien firmó la pericia que dictaminó que el naufragio se correspondería con un submarino alemán.
En la presentación efectuada por Eslabón Perdido se solicitó, en caso de que el Estado alemán reconozca el submarino como propio, que se autorice la extracción de muestras del naufragio por parte del doctor Bisciotti y su
equipo. También poder retirar el periscopio de ataque de la nave. Esto posibilitaría poner dicha pieza naval en resguardo en el museo de Lobería para que los expertos puedan estudiarla y aplicar en seco las necesarias
medidas de conservación. “Pero además, al exhibirse en el museo, esto permitiría aumentar las visitas de turistas a la comuna de Lobería, con el consecuente beneficio económico para la región”, explica la presentación efectuada ante el embajador alemán.
En diálogo con Radio Seis Basti informó que con él liderando un grupo de voluntarios reunieron historias locales que hablan de un desembarco en esa zona, "luego pasamos a un rastreo de la playa con radares, no encontramos nada enterrado en la playa por lo que pasamos a la búsqueda en el mar, primero haciendo relevamiento de los naufragios registrados. Hay medio centenar entre Mar del Plata y Necochea. luego se pasó al a búsqueda concreta". Comentó que se encontró uno muy grande, de 80 metros de eslora, no registrado. Explicó que se buscó información sobre naufragios de esas características y no se encontró información "ni en pobladores ni en pescadores, ni diarios de época, no hubo intervención de la policía marítica ni nada. Estábamos ante un naufragio anónimo", expresó y señaló que la nave estaba muy destruida y semienterrada.
En marzo se hizo una denuncia del descubrimiento ante la Prefectura y comenzó un proceso oficial. Se registró el naufragio e incorporó a las cartas naúticas, pero según manifestó Basti hubo muchos obstáculos por parte del Estado, "no hubo voluntad de avanzar con esto. Se forzó a que Prefectura hiciera trabajo de verificación, que hizo después de varios meses".
Aseguró que el Estado "no dio ningún paso más, se pidió intervención a peritos nacionales y extranjeros". Informó que un perito nacional dictaminó que no estábamos en presencia de un barco y había elementos compatibles con submarino y el perito internacional, dio un dictamen contundente: no sólo confirma que es un submarino sino que es un submarino alemán.
Consultado respecto a por qué el grupo se llama Eslabón perdido, explicó que se eligió el nombre "porque ha sido una cadena de submarinos histórica y de acuerdo con los registros oficiales faltan submarinos, que no se sabe su destino, buscábamos esos eslabones perdidos".
Explicó que de acuerdo con el trabjao de investigación, durante la guerra los submarinos se movían furtivamente en la Argentina. "Traían personas, documentos, se reabastecían", comentó y agregó que "tenían un patrullaje del Estrecho de Magallanes, la única vía que podía comunicar con el Atlántico dado que Panamá estaba bajo control aliado, esa actividad estuvo continuamente con logística en tierra".
Ante la consulta por los submarinos de la Patagonia contó que los dos submarinos que están en Caleta de los Loros están denunciados con coordenadas exactas pero están absolutamente tapados por la arena porque es una de las zonas más arenosa de la Patagonia.
Respecto a un artículo publicado por Alberto Amato sobre el "suicidio de Hitler y quién esparció el mito de que había huído" respondió que "trabajo con cierto respeto y rigurosidad, cuando hago una afirmación lo hago en base a reconocimiento, fotos y pruebas, escribí 10 libros donde doy mucho detalle e información, trato de no entrar en polémica cuando el que escribe opina, para mí es un tema de prueba y contraprueba".
Respecto al ingreso de los personajes conocidos que llegaron a la Argentina comentó que lo hicieron en barco, sólo necesitaban cambiar su identidad, pero no mucho más, "se sintieron seguros arribando en barco, si hubo personas que lo del barco no les alcanzaba para garantizar su inmunidad, sino que tenían que hacerlo en submarino, evidentemente tenían que tener un rango mucho mayor de quienes lo hicieron en barco, habría que ver qué personas podrían tener ese rango que justificara un movimiento de este tipo, muy complicado para esos momentos, con la guerra perdida, quienes escriben estas cosas deberían poder decirnos quiénes podrían haber viajado en submarino".
Respecto a la "farsa del suicidio de Hitler" contó que le dedicó un libro completo que hacen referencia a la falta de elementos de prueba, al cráneo que resultó ser femenino según el ADN, etc. "Lo simplifico diciendo no lo que yo pienso sino lo que fue ley para el Esatdo Alemán, que no declaró muerto a Hitler por falta de pruebas, y lo declaró recién en 1956. Hasta ese momento era una persona viva, sin condena, ni orden de captura", expresó.
Finalmente recordó que hay testigos calificados que cuentan haberlo visto en la zona, y mencionó el caso de uno que recibió una misión secreta de llevarle a Hitler un maletín a la estancia San Ramón, por orden de Perón. Señaló que "poco antes de fallecer contó esta historia, era un militar de foja intachable, decidió liberar el secreto cerca de su muerte, no sólo lo contó sino que lo documentó". Planteó "qué necesidad tiene un coronel del Ejército argentino de foja intachable de contar eso cerca de su muerte".
Manifestó que hay varios testimonos que uno advierte que son auténticos y concordantes entre sí, como la situación física de Hitler, edad, modo de caminar, vestirse, hablar, "cuando todas las piezas empiezan a encajar el rompecabezas se va armando".
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