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Un Día del Padre trabajando en la primera línea del hospital de Bariloche
Se despidió antes de que amaneciera de su familia, con el compromiso de que regresaría por la noche. Para Joaquín Gómez no es ninguna novedad pasar un Día del Padre o una fecha de celebración en su puesto de trabajo. Dice que tanto él como sus compañeras y compañeros “ya lo tenemos asumido”.
Joaquín es enfermero y trabaja en la guardia del hospital Ramón Carrillo. Está en la primera línea en estos tiempos de pandemia. Por eso, anticipó la celebración por el Día del Padre a la cena de este sábado, junto a su esposa y su hijo. Su padre y el resto de sus familiares se encuentran en Viedma y Carmen de Patagones. Solo hubo abrazos virtuales.
La pandemia cambió la organización del trabajo y hoy los enfermeros cubren turnos de 12 horas por 3 días y después descansan otros 3. Antes del coronavirus, las jornadas laborales eran de 8 horas.
Cuenta que estas semanas concurrieron menos personas a la guardia. El miedo al riesgo de contagio del virus es una de las explicaciones. De todos modos, este domingo “estuvo movidito al mediodía” porque hubo que atender a varios pacientes. “Se come o se toma algo en el horario que se pueda, porque todo es relativo y depende del flujo de pacientes”, explica. Joaquín entró a las 8 a trabajar este domingo y comentó que hubo que esperar hasta después de las 14, como para un receso y comer algo.
El temor que hubo los primeros días de la pandemia en ese servicio esencial del hospital público con el paso de los días se va superando. Pero siempre está latente. “Siempre estamos cuidándonos el uno al otro. Siempre está el compañero complementando lo que el otro está haciendo”, destaca. Otro objetivo es optimizar el material de trabajo.
La familia está presente no solo en estos días especiales. Siempre. Joaquín relata que su hijo Iván, de 19 años, “es un empuje constante; es una motivación para mí todos los días”.
Recuerda que fue padre siendo muy joven. Pero rememora que el nacimiento de su hijo hizo muy felices a los abuelos. Hoy, Joaquín tiene 37 años.
Comenta que su hijo le dio la primera parte de su regalo en la madrugada de este domingo. “Me entregó mi regalo anoche como a las 2”, comenta. Una Tablet que le ayudará a seguir cursando la carrera de Licenciatura en Enfermería a distancia. “Podré guardar mi material de estudio”, valora. Es el primer año que cursa la carrera “con un grupo de chicos de acá del hospital”, afirma.
La enfermería es vocación. “Ver a los pacientes recuperados, tratar de ayudarlos a que se mejoren me genera mucha satisfacción”, explica. Dice que le gustaría trabajar en centros de salud “para lograr llegar a la gente promoviendo la salud”.
Describe que la atención de la guardia se dividió en dos sectores para evitar la aglomeración de personas. Por un lado está la atención de pacientes con problemas respiratorios y, por el otro, aquellas personas que acuden por otras patologías que no son respiratorias. Destaca que está todo bien delimitado y señalizado.
Hace 1 año y 2 meses que ingresó al hospital local. Llegó procedente de Bahía Blanca. Cuenta que lleva 10 años de enfermería. Dice que trabajó en varios centros e instituciones privadas de esa ciudad del sur de la provincia de Buenos Aires.
En el intervalo que tuvo para hablar con Río Negro, envió un fuerte abrazo a los padres en su día. Ponderó a aquellos que se esfuerzan todos los días por el sustento de sus familias. Les dio ánimo a aquellos que están enfrentando un momento difícil por la pandemia, que ha causado una severa crisis económica y social.
Falta poco tiempo para finalizar su turno y Joaquín revela que su hijo le tiene la segunda parte de su regalo en su casa. Quiere terminar la jornada con una cena familiar. No tiene ninguna pista de lo que falta de su regalo. Es una sorpresa.
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