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Vivir sin agua potable, luz ni gas: la cruda realidad del barrio olvidado de Bariloche
Resulta indignante enterarse de que en pleno 2023 existe gente, a pesar de la normativa vigente, que aún no cuenta con agua potable, como tampoco ningún servicio básico para vivir de forma digna. Este es el caso de los vecinos del barrio Mirador del Challhuaco, que desde el loteo en 2010 luchan por la instalación de servicios en la zona.
Los vecinos del lugar expresaron su descontento por la falta de servicios básicos en el lugar. Alegan que, a pesar de haber comprado los terrenos hace varios años y haber cumplido con los pagos y trámites de escrituración, todavía no cuentan con agua, luz, gas ni recolección de residuos.
El barrio surgió como resultado de un loteo realizado por la Cooperativa Rucas del Sur LTDA -en ese entonces a cargo de Logaj Juan Salvador-, con aproximadamente 250 lotes destinados a viviendas unifamiliares y algunos espacios para comercios y uso común. En aquel momento, el acuerdo fue realizado con el Instituto Municipal de Tierras y Viviendas, siendo Oscar Zamora el presidente.
Sin embargo, en diálogo con ANB los residentes afirmaron que se les privó de los lugares de uso común originalmente previstos y que se les prometió la disponibilidad de servicios básicos una vez finalizado el pago de las cuotas en septiembre de 2016.
"En aquel entonces, el proyecto que llevó a cabo la Cooperativa Rucas del Sur, la Municipalidad lo aprobó sin que pusieran servicios básicos que eran obligatorios. No se podía aprobar ningún loteo que no tuviera agua potable y luz. Todavía no están claros los motivos por los cuales la Municipalidad aprueba este proyecto", dijo un vecino a ANB.
Aunque lograron escriturar los terrenos hace solo algunos años y han estado pagando impuestos municipales y provinciales, los vecinos se enfrentan a una situación precaria sin acceso a agua potable, gas ni electricidad. Esta falta de servicios dificulta la construcción de viviendas y afecta negativamente a las familias, algunas de las cuales se encuentran viviendo con niños.
En reiteradas oportunidades, los residentes de Mirador del Challhuaco se han reunido con directivos de la CEB; representantes provinciales y hasta incluso el actual intendente, Gustavo Gennuso. "No hemos tenido ninguna respuesta sólida", aseguraron.
El día martes 11/07, en representación de los demás residentes del barrio, un vecino se reunió con Juan Pablo Ferrari, secretario de Desarrollo Humano Integral y candidato a presidente del Concejo Deliberante Municipal por Juntos Somos Río Negro, acompañando a Arabela Carreras. "Quedamos en que el viernes nos iba a llamar y que íbamos a pautar en algún momento una reunión con la Gobernadora para plantearle nuestra problemática", aseguró el vecino.
En diálogo con ANB, Ferrari aseguró que les pidió tiempo hasta el día viernes 14/07, para "interiorizarme sobre la situación, para poder darles respuestas y la semana que viene juntarnos". Finalmente, según informaron los vecinos, la llamada no llegó el día viernes, pero el día lunes Ferrari les solicitó más tiempo para leer la documentación pertinente.
Actualmente, las viviendas utilizan leña y garrafas o tubos de gas para calefaccionarse. Asimismo, cuentan con paneles solares para obtener energía, que según mencionaron, no funcionan durante los días nublados. Estas alternativas no son para nada económicas, ya que un tubo de gas tiene un costo mayor a los $1800, con una duración de 3 a 4 días.
"El año pasado gasté $120.000 pesos en leña para los tres meses que dura el invierno. Este año está el doble y un poco más. Otra opción es comprar un generador, pero a veces no lo podés comprar porque no te alcanza la plata, porque hoy por hoy está arriba de los $400.000", comentó un vecino.
"Y los paneles solares no te salvan, tenés que tener un generador para cargar las baterías. Con el generador gastás un promedio de 10 litros de nafta por día", comentó otro vecino.
En cuanto al agua, en el centro del barrio se ubica un tanque que gestiona la presión y la capacidad de almacenamiento para la provisión del servicio de agua, el cual se controla y gestiona con energía solar, pero el agua allí no está potabilizada. "Va el aguatero cuando puede ir, una vez cada 15 días y si nieva no puede entrar y la gente pasa 15, 20 días sin agua".
Son alrededor de 20 familias las que ya se encuentran viviendo en el barrio. Las casas son pequeñas, algunas ni siquiera están terminadas, y los vecinos optan por usar un solo ambiente de la casa para calefaccionarse más fácilmente. Incluso, hay viviendas donde habitan niños y ancianos, y en pleno invierno no cuentan con ventanas, sino nylons en su lugar.
Ante la crisis habitacional, muchas personas que tenían un terreno en el barrio, optaron por irse a vivir aunque sean muchas las dificultades al no contar con los servicios básicos, o al no tener la casa totalmente terminada o bien aislada. "Acá hay mucha gente que se ha venido a vivir dentro de un container porque no podía pagar más el alquiler", aseguraron los vecinos.
"Con el objetivo de dar cumplimiento con los fines objetivos del Instituto, como mejorar las condiciones de las familias organizadas en grupos asociativos, con déficit en materia del hábitat, poniendo especial énfasis en la población con necesidades básicas insatisfechas, ambas partes se comprometen a desarrollar acciones conjuntas y coordinadas para la implementación del Plan de Urbanización", reza el convenio realizado entre el Municipio y la Cooperativa.
"No estamos pidiendo que nos regalen nada, simplemente reclamamos por nuestros derechos básicos. Entendemos que es una obra grande y costosa, pero tenemos que encontrar una solución".
La falta de servicios básicos ha afectado negativamente la calidad de vida de los vecinos del barrio, y ha generado una sensación de abandono por parte de las autoridades. Estos esperan que se tomen medidas para abordar esta situación y garantizar que los residentes tengan acceso adecuado a los servicios básicos, de acuerdo con sus derechos como ciudadanos.
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